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VANGUARD 500, EL BENCHMARK DE REFERENCIA DE LA GESTIÓN ACTIVA

No hace mucho sosteníamos aquí que el SP500 Total Return nos parecía el mejor benchmark de referencia de la gestión activa que invertía en renta variable en acciones. Si los gestores de un fondo de inversión estimaban que su benchmark debiera ser otro nada habría que objetar al respecto siempre y cuando el inversor-partícipe continuara usando, además, al índice norteamericano como faro y guía comparativa de su inversión. No lo tienen fácil los gestores activos. Ni los de antes ni los de ahora. Lo tendrían si pudieran argumentar que un instrumento indexado al SP500 TR no es lo suficientemente competitivo como para extraer prácticamente impoluta toda la rentabilidad que la tendencia a la eficiencia del amplio y líquido mercado estadounidenses ofrece a largo plazo. El problema, claro, es que ese instrumento existe y ha resultado ser implacable.

El “artefacto” del cual hablamos se llama Vanguard 500 Index Fund Investor Shares (VFINX) y su promotor no ha sido otro que John C. Bogle, padre de la gestión pasiva así como pesadilla competitiva de la industria de los fondos de inversión. Su artilugio indexado comenzó a funcionar el 31 de agosto de 1976 y hasta nosotros ha llegado encadenando ya 43 años de éxitos. Enhorabuena.

Antes del Vanguard 500 podría argumentarse desde la gestión activa que las rentabilidades ofrecidas por el SP500 TR puede que resultaran útiles desde el punto de vista estadístico y científico pero no desde el plano de la realidad en la cual un inversor en concreto de carne y hueso pudiera invertir de verdad a través de un instrumento que tradujera en hechos de la vida real la teoría de Bogle y otros antes que él, desde B. Graham, patriarca del value investing, hasta el premio nobel de economía Paul Samuelson.Ya no. Desde el 31 de agosto de 1976 las excusas se acabaron para la gestión activa. Primero de la mano de Vanguard y con el paso de los años de la mano de otros como Amundi.

Veamos ahora los resultados del VFINX entre 1977-2018, 42 años que servirán de ejemplo de inversión a largo plazo.

01. VANGUARD500, EL BENCHMARK DE REFERENCIA DE LA GESTIÓN ACTIVA: SP500 TR Y VFINX O TANTO MONTA, MONTA TANTO.

En el cuadro de abajo puede verse la rentabilidad anual del SP500 TR en términos nominales entre 1977-2018. A su lado la del VFINX y la diferencia entre ambos.

 rentabilidad anual del SP500 TR en términos nominales entre 1977-2018. vanguard 500, el benchmark de referencia de la gestión activa

Los resultados son muy parecidos: el SP5000 TR obtiene una rentabilidad total del 7541%, es decir, un 10.88% compuesto anual mientras que el VFINX otra del 6970%, un 10.67% compuesto anual. De media, la diferencia de rentabilidad entre ambos es de un ínfimo 0.20% anual. Ese es el coste de la indexación en promedio. Como vemos, una ventaja de costes realmente insuperable para la gestión activa, si bien este ejemplo comparativo es el mejor de los posibles para la gestión pasiva en detrimento de la activa.

Si elegimos un cómputo que empiece en un año en verde y termine también en verde, por ejemplo, los 39 ejercicios que median entre 1979-2017, la rentabilidad compuesta anual del SP500 TR sube al 11.92% y la del VFINX al 11.74%.

Nótese que ambos cómputos de rentabilidad, a 42 y 39 años, arrojan rentabilidades compuestas anuales por encima de la media histórica del propio SP500 TR a más largo plazo todavía, como vimos aquí, y que se situaban entre el 9.97% desde 1926 (93 años) y en 9.91% desde 1957 (62 ejercicios) o 10.14% y 10.55% respectivamente si el cómputo empezaba y terminaba en años positivos.

De todo lo anterior podemos extraer dos conclusiones:

Primera. Que el SP500 TR es el benchmark adecuado para valorar los resultados de cualquier inversión en acciones de origen activo, tanto a nivel individual como institucional a través de un fondo de inversión. La diferencia que existe entre el SP500 TR y el VFINX es tan pequeña que no hace falta usar a este último como referencia práctica de inversión indexada versus gestión activa.

Segunda. Que las rentabilidades elevadas del SP500 TR y VFINX por encima de la propia media histórica del SP5000 TR desde hace casi 100 años y desde que el índice incorpora a 500 empresas (1957) sugieren que el fenómeno de reversión a la media de la rentabilidad a largo plazo de un índice grande, amplio, líquido, hegemónico (USA) y con tendencia a la eficiencia hará disminuir la rentabilidad media de la bolsa norteamericana en los próximos años.

02. VANGUARD500, EL BENCHMARK DE REFERENCIA DE LA GESTIÓN ACTIVA: TANTO EL SP500 TR COMO EL VFINX SON VÁLIDOS CON PERMISO DE DOÑA INFLACIÓN.

Entre 1977-2018 la inflación media anual en EEUU alcanzó el 3.63%, si bien repartida de manera muy asimétrica. Con todas las salvedades que implica usar cualquier referencia inflacionaria, los resultados reales comparados del SP500 TR y el VFINX en esos 42 años son los siguientes:

SP500 TR VS Vanguard 500 real

El SP500 ofrece una rentabilidad real compuesta anual desde 1977 del 7.16% mientras que el VFINX proporciona un 6.95%. Comenzando en años alcistas, 1979, y terminando también en verde, 2017, tenemos un período de 39 años que arrojan rentabilidades reales compuestas anuales de un 8.36% y un 8.18% respectivamente para el SP500 TR y el VFINX.

Desde ambas perspectivas, 42 y 39 años, los resultados se encuentran por encima de la media, que en su banda más baja habría que situar en un 6% real compuesto anual y en su parte más alta en un 7%. Todo lo que se aleje de esos márgenes, tanto para arriba como para abajo, termina llamando tarde o temprano a la puerta del fenómeno de la reversión a la media de la rentabilidad bursátil a largo o muy largo plazo.

Pero de eso trataremos más en profundidad otro día.

03. VANGUARD500, EL BENCHMARK DE REFERENCIA DE LA GESTIÓN ACTIVA: RENTABILIDAD REAL COMPUESTA ANUAL DEL VFINX ENTRE 1977-2018 AÑO A AÑO.

Desde 1977 hasta 2018 el VFINX arrojaba aquella rentabilidad real compuesta anual del 6.95%. Con 42 años en funcionamiento esta cifra ya puede resultar orientativa de lo que cabe esperar de la rentabilidad indexada a largo plazo del SP500 TR.

No obstante, no todos los años se disfruta de esta estabilidad pues el reparto de los rendimientos es tan asimétrico como el mostrado en la tabla siguiente:

rentabilidad Vaguard 500 real

Lo obtenido por el primer inversor veterano del VFINX en 1977 no se parece en nada a lo logrado por su afortunado nieto desde 2009 hasta 2018, un increíble 11.38% real, pero tampoco al mediocre 2.42% de su desdichado hijo conseguido entre 2000-2018. La media de todas estas rentabilidades es de un 6.45%. Lo que suba de ahí señala rendimientos por encima de la media del período. Lo que baje marca rendimientos por debajo de la media de ese mismo período.

Así, los años 1977-1995 arrojan rentabilidades por encima de esa media. En ningún año se obtiene menos de un 6.45% compuesto anual en términos reales. Se trata de un largo período de 19 años. Por otro lado, entre 1996-2008 tenemos 13 años de “underperformance” donde sólo 2003 mantiene el tipo por encima de ese 6.45% aunque no por mucho. A continuación, vendría un período de “overperfomance” muy intenso, 2009-2013, para finalmente terminar en 2014-2018, que aún está por definir.

Destaca del VFINX que no arroja pérdidas en ningún año salvo 2018. Su mejor momento fue 2009. El peor, el año 2000.

***

Lo anterior nos conduce irremediablemente a varias conclusiones:

Primera. Un fondo índice de muy bajo coste como el VFINX será capaz de replicar a su índice de referencia de manera eficaz y eficiente.

Segunda. A largo plazo las rentabilidades tienden a estandarizarse, pero se reparten anualmente de manera muy asimétrica independientemente de que se use la rentabilidad del índice o del instrumento indexado.

Tercero. A períodos de rentabilidades por encima o por debajo de la media del período, que necesariamente ha de ser lo suficientemente largo, se suceden otros períodos por debajo o por encima de aquella media de rentabilidad.

Cuarto. Los períodos por debajo y por encima de la media pueden ser muy largos y eso debe servir de recordatorio al inversor indexado de la conveniencia de orientar sus planes a largo o muy largo plazo y de acompañarlos de la técnica del promedio del coste monetario.

Dicen que los que ignoran la historia están condenados a repetirla. En general para todo tipo de “historias” pero en concreto también para la “historia bursátil.” Próximamente veremos los retornos bursátiles a muy, muy largo plazo e intentaremos a partir de ellos dilucidar qué podemos esperar razonablemente del futuro.

Sin hacer market timing, por supuesto, pues en Quiet Investment no se gusta de los deportes de riesgo.

Santiago Casal

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