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¿VALE LA PENA DOBLAR LA APUESTA?

¿VALE LA PENA DOBLAR LA APUESTA?

No se nos ocurre expresión más desafortunada que “apuesta” a la hora de tratar cualquier tema de índole financiero y, en especial, todo aquello relacionado con la inversión bursátil. Parece que la terminología del ludópata ha terminado por “dominar el discurso” y nos impregna a todos de tal manera que, incluso de manera inconsciente, no podemos evitar expresarnos como tahúres del Mississippi.

No va de envites ni faroles este post sino de lo que denominamos promedio del coste monetario progresivo, que ya tuvimos a bien teorizar en La Guerra Financiera Asimétrica y que, en parte, expusimos en un caluroso día de verano en la Value School. Continuamos así con esta larga saga iniciada aquí y cuyo último episodio trató del promedio del coste monetario lineal, esto es, de los resultados de una inversión indexada a largo plazo si anualmente invertimos una cantidad estable de dinero X.

Ahora vamos a hacer lo mismo, pero invirtiendo más dinero tras un año bajista. Así, si en un ejercicio normal invertimos 1€, tras un año bajista invertiremos 2€. Si tenemos la mala suerte de encontrarnos con otro año en rojo seguimos aumentando la cantidad a invertir, en este caso hasta 3€. A otro año bajista más… pues 4€. Para exponer este procedimiento usaremos de nuevo el mismo ejemplo del IBEX35 en un escenario hostil y otro benévolo, tal como hicimos en el post anterior.

ESCENARIO HOSTIL

Recordemos de nuevo brevemente los elementos del escenario hostil:

  1. Los dividendos sufren una retención impositiva confiscatoria del 35%.
  2. Los gastos generales del fondo son usureros y devoran un 1.5% de la rentabilidad anual.
  3. Se aplica la inflación según los datos facilitados por el Banco Mundial pero los ejercicios deflacionarios no se adaptan en favor del inversor y la rentabilidad nominal del índice no cambia a mejor para aquel.
  4. Finalmente se venden las participaciones del fondo y Hacienda cobra otro impuesto confiscatorio del 35% en concepto de plusvalías.

Así evoluciona el IBEX35 desde su versión sin dividendos a sus versiones hard-core Nominal y Real en este atroz escenario:

1. CASO 1: INVERSIÓN PROGRESIVA CON CUOTAS NO DEFLACIONADAS.

Si presta atención al cuadro de abajo ahora observará que al lado de la columna CUOTA aparece otra columna cuyo encabezado es CUOTA PROG. Las cantidades de esta última columna a veces concuerdan con la anterior y otras veces no. Difieren en los años 1993, 1995, 2001-2003, 2009, 2011-2013 y 2016-2017. En esos ejercicios se invierte más dinero.

Por ejemplo, en 2001 la cuota habitual de 1.200€ se multiplica por dos y pasa a ser de 2.400€. En 2002, tras otro año de caída, se multiplica por 3 y en vez de 1.200€ se invierten 3.600€. Como 2002 fue otro año bajista en 2003 se continúa incrementando la aportación, esta vez 1.200€ por 4, 4.800€. Ya en 2004, habida cuenta de que 2003 fue alcista, se retorna a la cuota habitual de 1.200€.

Y así siempre. Es decir, tras un año bajista se incrementa la inversión y si continúan los años bajistas se persiste a su vez en el incremento de la cantidad a invertir. Se trata de un procedimiento más agresivo que el ya visto del promedio del coste monetario lineal. Aún así, su naturaleza es completamente reactiva porque jamás se pretende anticipar a las caídas del mercado pues sólo se actúa invirtiendo más dinero una vez se ha constatado que esa caída se ha producido.

El procedimiento es más exigente en cuanto al esfuerzo ahorrador. Por ejemplo, en el promedio del coste monetario lineal se ahorraban 32.400€ y aquí, en el promedio del coste monetario progresivo se ahorran 54.000€. En el primer caso sabemos de antemano lo que vamos a invertir. En el segundo no exactamente. A ciencia cierta invertiremos 1.200€ anualmente, pero si las cosas han ido mal en el mercado invertiremos más. Así que todo depende de la cantidad de ejercicios bajistas que uno se encuentre por el camino. En el ejemplo del cuadro hay 11 ocasiones en las cuales se invertirán más de 1.200€ debido al alto número de ejercicios bajistas que tiene el IBEX35. De ahí la gran diferencia entre los originales 32.400€ y los 54.000€ de esta modalidad, que de media significan 2.000€ anuales (167€ mensuales) frente a los 1.200€ anuales (100€ mensuales) de la opción lineal.

El objetivo del promedio del coste monetario progresivo es invertir más dinero cuando los mercados ya han caído, comprando más barato. O relativamente más barato. De esta manera tenderemos a aumentar no sólo la cantidad ahorrada sino también su rentabilidad pues a menor precio mayor rentabilidad. Al mismo tiempo contrarrestaríamos períodos bursátiles bajistas o muy bajistas prolongados en el tiempo. Veamos si es verdad o no.

Tras invertir 54.000€ ahora obtenemos 85.100€ nominales o 60.717€ reales, es decir, 6.717€ de beneficios reales. Menos un 35% en impuestos, 2.351€, se quedan en 4.366€. Es decir, ahorro salvado y una rentabilidad total acumulada del 8.08%. En el caso del promedio del coste monetario lineal la rentabilidad real acumulada tras impuestos era del 4.91%. Parece, por tanto, que sí cunde invertir más en períodos bajistas y que incluso en el terrorífico escenario del IBEX35 que aquí hemos pergeñado ha valido la pena ahorrar e invertir más.

2. CASO 2: INVERSIÓN PROGRESIVA CON CUOTAS DEFLACIONADAS.

A continuación, analizamos los resultados si ajustamos las cuotas a la inflación señalada por el Banco Mundial. En el escenario hostil la cuota no se modifica nunca hacia abajo a causa de la deflación, sino que permanece idéntica a la del último ejercicio en el cual sí hubo inflación.

Así quedan ahora las cosas,

A diferencia del CASO 1, donde se invertían 54.000€, ahora se ahorran 86.506€. De media 3.204€ al año (267€ mensuales). Como podemos observar, la actualización de la cuota a la inflación y la posterior “progresivización” de la misma tensionan la capacidad de ahorro del inversor pues en el caso concreto del IBEX35 ha de hacer frente a muchos años bajistas.

En este supuesto se invierten pues 86.506€ y se obtienen nominalmente 122.746€ que equivalen a 92.448€ reales. El beneficio real es de 5.942€ que, tras restarle un 35% o 2.080€, se quedan en 3.862€, suponiendo una rentabilidad total acumulada del 4.46%, menor que en el CASO 1, si bien ahora acumulamos más capital al conservar el nivel de ahorro ajustándolo a los latigazos inflacionarios. En la versión del promedio del coste monetario lineal ajustada a la inflación vista en el post anterior la rentabilidad total acumulada era del 0.95%. De nuevo se constata que invertir más cuando los mercados han bajado aumenta la rentabilidad del inversor e incrementa a su vez la seguridad con la cual invierte.

ESCENARIO BENÉVOLO

Recordemos que en este escenario el marco inversor es el siguiente:

  1. Se puede reinvertir casi la totalidad del dividendo salvo el 1% debido a las ventajosas condiciones fiscales del fondo de inversión.
  2. Los gastos generales del fondo son elevados, pero no constituyen un atraco, ascendiendo a un 1%.
  3. Se tiene en cuenta la inflación, pero también la deflación, que aumenta la rentabilidad real del índice.
  4. Finalmente, Hacienda perpetra un robo más moderado, del 23%, sobre las plusvalías, el máximo actual si bien aquí, para simplificar, prescindimos de los dos tramos del 19% y 21%.

1. CASO 1: INVERSIÓN PROGRESIVA CON CUOTAS NO DEFLACIONADAS.

Igual que en el CASO 1 anterior se invierten en total 54.000€ obteniéndose nominalmente 107.749€, equivalentes a 74.816€ reales.

El inversor obtiene unos beneficios reales de 20.816€. Deducido el 23% en concepto de impuesto de plusvalías, 4.788€, nos quedan libre de toda mácula 16.028€. O lo que es lo mismo, una rentabilidad total acumulada del 29.68%. En el CASO 1 del promedio del coste monetario lineal no deflacionado visto en el post anterior la rentabilidad total acumulada ascendía al 38%. En estos términos la rentabilidad es mejor en el escenario benévolo del promedio del coste monetario lineal no deflacionado. Parece que cuanto mejores son las condiciones de inversión menos influencia en la rentabilidad tiene el uso del promedio del coste monetario progresivo en comparación con el lineal. Por lo menos en períodos largos o muy largos de tiempo.

2. CASO 2: INVERSIÓN PROGRESIVA CON CUOTAS DEFLACIONADAS.

En este supuesto no se invierte exactamente la misma cantidad de dinero que en el CASO 2 del escenario hostil, 86.506€, sino un poco menos, 86.298€. Esto se debe a que se ha tenido en cuenta la deflación de los años 2009 y 2014-2016. Aun así, hablamos de media de 3.196€ al año, 266€ al mes.

Ahora se obtienen 151.782€ nominales que equivalen a 111.073€ reales. El beneficio real obtenido suma 27.755€. Menos un 23% de impuestos, 5.698€, se quedan en 22.057€, una rentabilidad total acumulada del 25.56%. En el CASO 2 de la inversión lineal con cuota deflacionada en un entorno benévolo del post anterior la rentabilidad total acumulada ascendía al 28%. También aquí la no actualización de la cuota de acuerdo con las puyas de la inflación inclina la balanza de la rentabilidad del lado del promedio del coste monetario lineal.

OBSERVACIONES:

  1. El promedio del coste monetario progresivo conlleva irremediablemente un mayor nivel de ahorro que el promedio lineal para el inversor.
  2. El promedio del coste monetario progresivo tiende a incrementar la rentabilidad del inversor simplemente porque se adquieren más acciones en períodos bajistas, cuando los precios son más baratos.
  3. El promedio del coste monetario progresivo, de la misma manera que el lineal, acrecienta la seguridad de cualquier inversión, pero en entornos muy hostiles esta característica protectora se acrecienta.
  4. El promedio del coste monetario progresivo es una táctica de carácter reactivo, no proactivo, de tal manera que no busca anticiparse al mercado (el bajista) sino reaccionar a él de manera ventajosa para el inversor a través de un mecanismo automático.

Hay que señalar que tanto en el post relativo al promedio del coste monetario lineal como en este contemplamos una hipótesis de desinversión tras un año bajista, 2018. Nos gustaría recalcar que el principio básico de la desinversión pasiva no responde a la pregunta de “¿cuándo vender mis participaciones en el fondo índice?” sino a la cuestión “¿cuándo no tengo que vender mis participaciones en un fondo índice?” Este interrogante se responde de la siguiente manera: cuando no tengas pérdidas (reales) y, a ser posible, nunca después de un año bajista.

De terminar el análisis en 2017, a pesar de la mala performance del IBEX35 entre 2010-2016, los resultados y la rentabilidad lógicamente mejoran. Lo que queda meridianamente claro es que, como ya sostuvimos aquí, la bolsa es un lugar excelente para conservar el poder adquisitivo del ahorro a largo plazo e incluso obtener beneficios. En circunstancias muy adversas e índices mediocres como el IBEX35 esos beneficios serán limitados. En índices con mejor performance y otras condiciones de inversión-desinversión las ganancias mejoran.

Claro que resta todavía por testar al IBEX35 en períodos más cortos de tiempo, pero igualmente adscritos al largo plazo. En especial a sus dos peores combinaciones de años. Si lo que has visto te parece el infierno entonces es que todavía no has visto nada.

Santiago Casal

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