UN BENCHMARK PRÁCTICO DE LA VIDA REAL Y NO DE TU AVATAR DE TWITTER

by in Cultura Financiera, Finanzas, Fondos de inversión, Opinión y Actualidad, Principios de Inversión 13 enero 2021

UN BENCHMARK PRÁCTICO DE LA VIDA REAL Y NO DE TU AVATAR DE TWITTER

En octubre del año 2000 ING DIRECT comercializó un fondo de inversión de renta variable global (Fondo Naranja Renta Variable Global), que en realidad era un fondo de fondos. El 27 de junio de 2005 este fondo cambiará de vocación, nombre y política de inversión y se convertirá en un fondo índice de renta variable internacional USA, replicando al SP500, el popular Fondo Naranja ING Direct SP500. Desde entonces cobrará un 0.99% en concepto de comisiones de gestión y un 0.10% en concepto de depósito, aunque el TER del fondo se sitúa en un 1.1%. Hasta 2008 la entidad gestora será MORGAN STANLEY GESTION. Y de 2008 a diciembre de 2011 tomará las riendas LA CAIXA GESTIÓN DE ACTIVOS. A partir de entonces y hasta el momento ha sido AMUNDI IBERIA quien se ha hecho cargo de la gestión en nombre de ING DIRECT, la entidad comercializadora.

 

La política de gestión del fondo es la siguiente: “El Fondo se gestiona replicando el índice de referencia, mediante la adquisición en dólares de los valores que lo integran en la misma proporción que ostenten en dicho índice, o mediante la utilización de derivados sobre el mismo o sobre los valores que lo integran, por lo que la rentabilidad del fondo irá ligada a la del índice, si bien, se verá afectada por las comisiones y gastos normales, así como por la exposición al riesgo divisa (que no se cubre, por lo que podrá alcanzar el 100%).” Se trata, pues, de un fondo índice de acumulación que replica al SP500 en euros.

Al finalizar el último trimestre de 2020 contaba con 26.923 partícipes, una cifra ridícula en comparación con el número de clientes de tu “banco amigo”, ascendiendo el patrimonio bajo gestión a más de 456 millones de euros, una cifra respetable, aunque no excepcional. No obstante, para sí la quisieran la mayoría de fondos de inversión españoles de renta variable.

Por tanto, contamos con 15 años completo (2006-2020), una trayectoria temporal en la historia de la indexación española de las más largas y significativas. En términos nominales el FI ofrece una rentabilidad compuesta anual del 7.78% (2006-2020) y de un 14.31% desde 2009, es decir, desde el nuevo ciclo bursátil alcista que se inicia tras la debacle del 2008.

En términos reales, la rentabilidad compuesta anual asciende a un 6.09% compuesto anual desde 2006 y a un increíble 13.29% desde 2009.

La inflación media de estos 15 años ha sido moderada, del 1.47% anual. No obstante, desde el nuevo ciclo de 2009 ha sido de un 0.98% y, desde 2013, año que inicia realmente el período actual de muy baja inflación, del 0.57%.

Por su parte, el SP500 TR en dólares lo ha hecho de la siguiente manera:

En 2006-2007, 2009, 2012-2013, 2017 y 2020 al inversor le hubiera ido mejor con dólares mientras que en los otros años habría salido ganando en euros. A corto plazo hay diferencias importantes de rentabilidad, pero parece que, hasta el momento, el tiempo tiende a atemperarlas. No sabemos si esto se repetirá en el futuro y es probable que nadie lo sepa.

El FN SP500 es un fondo índice caro pues el inversor soporta un TER del 1.1%. Como comparativa, el Vanguard 500 en EUR ofrece la siguiente performance:

En términos nominales consigue un 8.66% desde 2006, frente al 7.78% del FN, y un 15.20% desde 2009 frente al 14.31% del FN. Eso, claro está, en el supuesto de que el inversor pueda contratarlo directamente con Vanguard y sin intermediarios por medio. En tal caso ideal, el Vanguard lo hace de media 0.88 puntos porcentuales mejor que su competidor naranja.

Se trata de una diferencia notable. Aunque mediaran intermediarios entre el inversor y el Vanguard parece difícil creer que este no pudiera contratarse, quizá, por la mitad de lo que cuesta el FN, puede que entre un 0.50%-0.65%. Puede que menos aún. Este coste abusivo constituye una de las críticas, quizá la principal y casi única, que se le puede achacar al veterano FN. Los tiempos han cambiado, pero ING DIRECT no parece darse por enterado.

Existen dos mundos en el ámbito de la inversión: el de aquellos que están muy implicados en el tema y dedican tiempo y esfuerzo a buscar “lo mejor”, que en el caso de la indexación empieza por el coste más bajo, y el de la gran mayoría de la gente que ni tiene tiempo ni ganas ni le gusta lo que a nosotros y a las cuentas de Twitter centradas en esta temática le apasiona. Al tuitero financiero le ocurre como al amigo a quien le entusiasma una película o una canción y no deja de “dar la turra” hasta que uno la escucha o la ve, sin que eso cambie ni el interés ni el gusto de quien es “forzado” a tal conducta para “que no le den más la brasa.” Y al final para que ni siquiera le haya gustado ni la canción ni la película.

Que ING DIRECT cobra un precio excesivo por su FN SP500 es una obviedad. Que el “friki financiero” no quiere entender que a la mayoría de las personas su pasión por los mercados y productos financieros les importa un pepino es otra obviedad. El friki no valora algo que es muy importante para mucha gente: “tenerlo todo en el mismo sitio”, no tener que “salir a hacer movidas”, no complicarse la vida. Vamos, que te lo den todo hecho. Para el friki financiero esto es dejadez, pero para la mayoría de las personas constituye lo normal. El principal defecto del FN SP500 es su coste. Su principal virtud es que, si eres cliente de la entidad, “ya lo tienes ahí.” El friki financiero cree que, porque él tenga 14 instrumentos que cubren hasta las small caps de Bután, el resto de la gente también tiene que tenerlos. Y no es, en absoluto, así. Ni lo será. La falta de empatía del “entendido” de las finanzas por las necesidades e inquietudes del ciudadano “normal” es aún más elevada que el TER del FN.

El FN SP500 acarrea, es verdad, un grave inconveniente: su coste. Y una gran virtud, su disponibilidad e inmediatez, su comodidad. Eso, por supuesto, tiene un precio. Otra cosa es que un 1.1% sobre patrimonio sea excesivo. Pero el FN SP500 no está ahí para competir por precio, aunque debiera hacerlo o al menos reducirlo, digamos, por decir algo, a un TER del 0.75% o menos.

La otra gran virtud del FN es que existe. Sí. Así es. Está ahí. No es un benchmark teórico ni gross return ni net return ni “farrapos de gaita”, sino que el común de los mortales lo contrata con una entidad cuyo nombre conoce, como Santander, BBVA o La Caixa y no con Amundi, Vanguard o cualquier robo advisor o gestora independiente, que no conoce ni el Clavijo, salvo los que estamos metidos en este berenjenal. Aunque Paramés suene a futbolista famoso para el friki de las finanzas lo cierto es que es un gran desconocido para la mayoría de los ahorradores/inversores. No digamos ya cualquier fondo de autor con cuatro duros bajo gestión ni las carteras a la carta de un robo advisor. ¿Robo… qué?

Por eso, es nuestro benchmark preferido. Porque es la referencia práctica más a mano. Muchos consideran que el SP500 TR por sí solo no constituye un benchmark global. A nuestro modo de ver sí lo es. Es el tronco de cualquier índice global, como el MSCI World o ACWI y, mientras no se demuestre lo contrario, lo seguirá siendo, sin que eso signifique que los dos anteriores no sean válidos. Si el FN SP500 fuera el FN MSCI World, diríamos lo mismo.

Es cierto que, por ejemplo, en los 80, era la bolsa japonesa el tronco de ambos índices. Puede ser verdad. Pero el refranero que afirma que “cuando Wall Street estornuda el resto del mundo se constipa” sigue siendo válido porque el SP500 es algo más que el índice más representativo de un solo país, es el benchmark bursátil de referencia de las bolsas mundiales porque EEUU es, con diferencia, la principal potencia económica, militar, cultural e ideológica del mundo, y también la locomotora de la innovación, por mucho que existan otros candidatos. Lo era con Trump y antes de Trump y también desde las innumerables décadas que se lleva augurando su crisis como imperio, crisis que parece eterna y que debe haber comenzado desde el momento mismo en que ganó la II Guerra Mundial y la Guerra Fría. De hecho, su mercado de valores, ya es hegemónico desde el fin de la I Guerra Mundial, el primer capítulo del harakiri europeo.

A muchos no les gusta que se compare este u otro fondo de renta variable en acciones con el FN SP500. A nosotros nos parece de lo más pertinente. Está ahí. Es real. No es un Excel con los retornos del MSCI ACWI, al margen de que desde 2015 en adelante, hace nada, el inversor español tenga opciones mejores. No se trata de que esta opción sea “mejor”, sino de que es perfectamente válida y, repetimos, accesible. Se trata de un fondo índice general y global, contratable por el inversor/ahorrador español con una entidad financiera “conocida” y que sirve para comparar cualquier otro fondo de inversión español, sea de renta variable global o de small caps de Burundi en pesos argentinos. Es la opción más a mano y accesible, el coste de oportunidad en relación a otros productos de renta variable en acciones, lo que alguien “normal” está más cerca de contratar, ya en el supuesto nada fácil de que se decida a invertir en acciones, muy por delante de todas las frikidas que a nosotros nos apasionan y también muy por delante de todos los desconocidos y “don nadies” a quienes, por su propio bien, los pobres e ignorantes ciudadanos que no quieren complicarse la vida deberían hacer caso, incluidos gestores a quienes jamás conocerán tus amigos a no ser que tú les hables de ellos.

El FN SP500, un fondo índice mediocre por su coste, es el bemchmark práctico de la industria de FI española. O, al menos, el que a nosotros más nos gusta.

 

@mellizonomics & @quietinvestment

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 Comments
  1. Buenas Santiago y David. Estoy totalmente de acuerdo con vosotros. Hoy en día es relativamente fácil contratar Vanguard pero hace 5 o 6 años era una odisea contratarlo en BNP Paribas. Pregunte en Andbank y se requería una aportación de 100.000 euros. Las cosas sencillas siempre funcionan. Saludos

    • Hola Fran. Compartimos las críticas basadas en el coste hacia el Fondo Naranja pero al mismo tiempo hay que entender que la accesibilidad y el “tenerlo todo ahí” también tiene un precio. Puede que el del FN sea excesivo. Pero también es excesiva la falta de empatía que el friki de las finanzas tiene con el ciudadano de a pie. Por otro loado, como benchmark práctico, por antigüedad, patrimonio, número de partícipes y representatividad (el SP500), el FN de ING nos parece la mejor referencia comparativa de la industria de FI española. Pocos están de acuerdo con esto último. Saludos cordiales.

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