TU TRISTE VIDA SIN TU AMADO GURÚ BURSÁTIL

by in Cultura Financiera, Finanzas, Principios de Inversión 18 noviembre 2020

TU TRISTE VIDA SIN TU AMADO GURÚ BURSÁTIL

En el Olimpo de los grandes inversores Peter Lynch se hizo un merecido hueco debido a las extraordinarias rentabilidades obtenidas al frente del Magellan Fund durante los 13 años que median entre mayo de 1977 y mayo de 1990.

Ha leído bien: 13 años. Su retirada, en la cima de la gloria, vino acompañada de la publicación de Un paso por delante de Wall Street en 1989, justo antes de irse. Se fue, pues, con uno de los mejores historiales de rentabilidad de todos los tiempos y publicando uno de los libros de inversión más citados y aplaudidos de la historia. Decíamos: 13 años. Y en la cumbre de todos sus logros partió el bueno de Peter incrementando su fama (y fortuna) de la mano de su célebre best-seller. Pero, ¿y los partícipes del Magellan Fund?

Bueno, pues a los partícipes del Magellan, suponemos que “pan y cebolla.” Porque lo cierto es que Peter Lynch no es solo un ejemplo de gestor de fondos talentoso capaz de enriquecer a sus co-inversores. Peter Lynch es también el ejemplo paradigmático del riesgo-gestor. Él se va y tú te quedas. Has venido por él, pero cuando tú llegas, él ya no está.

Porque ¿a quién pertenecen realmente esas rentabilidades asombrosas? ¿Al partícipe? Durante los primeros años de Lynch, Magellan estaba cerrado a nuevos inversores. Esos ejercicios fueron los mejores. Cuando se abrió, los nuevos partícipes y sus millones acudieron como las moscas a la miel. Pero las rentabilidades posteriores, con ser muy buenas, no lo fueron tanto como las precedentes. ¿Problemas de sobrepeso de activos? Puede ser. En trece años los activos bajo gestión pasaron de 18 millones de dólares a 14 mil millones.

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La rentabilidad del Magellan Fund de Lynch pertenece a Lynch. No a sus partícipes. Al inversor que acudió en 1988 o 1989, y no digamos ya unos meses antes de mayo de 1990, las citas agudas y las célebres máximas de Peter en su inmortal obra puede que no le hicieran la más mínima gracia. Ellos fueron a Magellan precisamente por él, y él “tomó las de Villadiego” porque echaba de menos a sus hijas. So, ¿wtf bro? ¡Es el riesgo gestor, amigo! ¿Tenía Lynch un toque especial? ¿Era bueno en lo que hacía o simplemente tuvo suerte y viento de cola? Nunca lo sabremos. Sin embargo, sí hay algo que sabemos: la posterior performance del Magellan.

Veamos lo que pasó con sus ¡5 sucesores! al frente de Magellan. Expondremos sus rentabilidades en términos reales al lado de las obtenidas por el Vanguard 500 de Bogle, derrotado en el primer asalto por Lynch.

  1. Morris J. Smith: mayo 1990 – julio 1992. Le gana al Vanguard 500 pero por poco. No duró ni tres años. Reconozcamos que ser el sucesor de Peter Lynch es una patata caliente.

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No lo hizo mal:

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Pero tampoco mucho mejor que el mercado:

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  1. Jeffrey N. Vinik: julio 92 – junio 96. Bueno, cuatro años.

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El inversor ganó dinero:

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Pero un poquito menos que el del Vanguard:

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  1. Robert E. Stansky: junio 96 – octubre 2005. Robert se llevará lo peor del cash puntocom. Estuvo 9 años, pero frente a los dos empates anteriores, él perderá el partido.

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Ganará dinero:

Pero ni una sola vez adelantará al Vanguard:

  1. Harry W. Lange: octubre 2005 – septiembre 2011. Al pobre Harry le tocó lidiar con el Armagedón de 2008. Gana el Vanguard… aunque los dos pierden.

Malos tiempos:

Pero menos que el mercado:

  1. Jeffrey S. Feingold: desde septiembre 2011. El 5º hombre blanco, con corbata, sonrisa y nombre propio seguido de inicial, lleva al mando 9 años y por un poquito le gana al Vanguard. Tiene mérito hacerlo en estos tiempos, pero ¿compensa la diferencia el riesgo asumido?

Toca ganar, pero solo un poquito más que el mercado:

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Tiene su mérito porque el mercado lo ha hecho realmente muy bien:

Finalmente, en una visión panorámica a muy largo plazo (30 años), el itinerario de 1$ en Magellan desde 1990, cuando se marchó Pedro el Grande, hasta 2019 es entonces el que sigue y (spoiler) ahora sí gana Bogle y Vanguard:

Bogle y su Vanguard 500 no pudo competir con la “matrícula de honor” de Lynch y su Magellan. Hasta que Magellan perdió a Lynch. Desde entonces, el “notable” sin aspiraciones de Bogle ha batido al aspirante a “sobresaliente” de Magellan. Los 5 capitanes del mítico Magellan contra el piloto automático del Vanguard 500:

Hubo un período durante el cual Magellan siguió ganando, aunque no por mucho, al mercado: 1990-2007. Cabe preguntarse si valía la pena asumir el riesgo de la gestión activa a cambio de una recompensa tan pequeña. A posteriori, por supuesto, es fácil juzgar. Por otro lado, a partir de 2008, el dólar invertido en 1990 ya no volvería a tomar la delantera y Magellan pasó de una leve overperformance, que al menos le permitía presentarse como un fondo que “bate al mercado”, a las catacumbas ignominiosas de las víctimas de Bogle y el Vanguard.

No todo son ventajas en la indexación, pero la ausencia de riesgo gestor desde luego que es una de ellas. Es verdad que “un Peter Lynch” no se limitará a rentabilizar tu ahorro. Te hará millonario. No es menos cierto que, por ejemplo, el Vanguard 500 no te hará millonario, pero rentabilizará eficiente y eficazmente tu ahorro. Lo primero sólo es posible. Lo segundo, en cambio, es altamente probable. Todo porque el Vanguard 500 no depende del talento de un genio. Esa es su principal genialidad.

@mellizonomics & @quietinvestment

 

2 Comments
  1. Felicitaros como siempre por vuestro magnífico Post. Tengo la impresión que con estos gestores estrella, al final los que se hacen son millonarios son ellos y no sus partícipes.

  2. Me pregunto si Peter Lynch hubiese sido un Francisco García Paramés de la vida, si hubiese montado su propio fondo después de Fidelity. O al revés, si García Paramés hubiera sido un Lynch del olimpo de los grandes gestores, si después de Bestinver, hubiese escrito su libro y se hubiese dedicado a disfrutar de su tiempo o a tareas divulgativas y filantrópicas como Value School y ya.

    La reversión a la media de gestores y fondos estrella es a veces cruel y devastadora. Como le pasara al olvidado David Baker de 44 Wall Street mutual fund, que hasta cierto momento, obtuvo rentabilidades incluso mejores que las de Peter Lynch.

    Para qué arriesgar buscando los próximos ganadores, si puedes asegurar estar en el podio y las medallas con un indexado global y diversificado…

    Un saludo.

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