¿Sobrevalorando lo bueno? El caso de Lingotes Especiales (1)

by in análisis empresas 4 junio 2017

Finalmente, el mercado parece haber reconocido los méritos de Lingotes Especiales (LGT) y no hay mejor prueba al respecto que la siguiente:

De poco más de 2€ en 2013 a prácticamente 25€ no hace mucho tiempo. Toda una proeza. Independientemente de la calidad de esta pequeña compañía vallisoletana dedicada a la fabricación de piezas de hierro (cuyas virtudes enumeraremos en un informe mensual a disposición de los suscriptores), fundamentalmente para la industria de la automoción, lo que nos preguntamos ahora no es otra cosa que la conveniencia o no de precios tan elevados en vistas a una adquisición provechosa por parte del inversor. Es decir, comprar lo bueno es recomendable pero ¿qué hay del precio?

LGT reúne muchas virtudes en su gestión y no podemos menos que considerarla como una compañía de calidad sobresaliente. Pero puede que sus niveles de cotización actuales no produzcan retornos tan jugosos como muchos esperan. Desde luego no debido a la calidad del grupo sino al precio. La cuestión es compleja y no puede menos que terminar en un enfrentamiento entre lo cuantitativo y lo cualitativo.

En 2016, la empresa ganó 10 millones. A 22€ la acción, teniendo en cuenta sus últimos beneficios, eso significa un PER de 21. Supongamos que dobla sus ganancias en los próximos cinco años, ganando en 2021 unos 20 millones. El precio pagado en 2016 significaría entonces ser poseedor de las acciones a un PER 10 aproximadamente. Si la entidad sigue cotizando a PER 20-21, el precio rondaría los 45€ y la decisión de compra en 2017, a 22€ la acción por ejemplo, habría sido acertada pues hubiese proporcionado un 15% de rentabilidad compuesta anual.

Ahora bien, para que lo anterior suceda debe efectivamente doblarse la cifra de beneficios en los próximos cinco ejercicios y, además, que el mercado continúe siendo optimista con los siguientes beneficios futuros valorándolos a PER 20-21. Esto es, debe cumplirse una hipótesis de crecimiento futuro de las ganancias que justifiquen el precio inicial de 22€. Puede que esto no parezca descabellado puesto que entre 2007-2016 los beneficios han crecido a un 15% compuesto anual. Así, en 2007 LGT ganó 2.8 millones (3.3 según ellos) y en 2016 obtuvo 10.4 millones. La cuestión, entonces, giraría a si en el próximo quinquenio continuará esta tendencia.

La pregunta anterior no tendría tal entidad si, por ejemplo, el precio de las acciones fuese menor y mantuviera una cierta correlación con las ventas y los activos netos. Por ejemplo, los activos netos por acción de LGT al cierre de 2016 eran 4.1€. En 2007 lo eran de 3.1€, así que en la última década han aumentado a un ritmo moderado del 3.4% compuesto anual. A su vez, las ventas por acción ascendieron en 2016 a 9.5€ por título, cuando en 2007 eran de 7.1€, creciendo al 3.3% compuesto anual. Por el contrario, los beneficios del 2016, 1.04€ por acción, son mucho mejores que los del 2007, 0.285€ por título, un crecimiento compuesto anual de más del 15%. Si el precio de las acciones fuera, entonces, de entre 4€-15€, la cuestión se tornaría diferente pues hablaríamos de ratios precio/valor contable, precio/ventas y precio/beneficios que guardan conexión con lo último que ha hecho la empresa y que no contabilizan ninguna hipótesis de crecimiento futuro.

Es ahora cuando nos enfrentamos a un conflicto analítico que no puede sino generar muchos interrogantes que bien pueden resumirse en uno solo:

¿Nos dice algo el pasado cuantitativo de LGT que pueda ser cualitativamente útil de cara a su evolución futura?

Pregunta a la cual responderemos en breve…con más preguntas.

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