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RENTABILIDAD NOMINAL Y REAL DEL SP500 TR

En línea con lo comentado aquí, referente a la rentabilidad nominal vs la rentabilidad real del SP500 TR desde 1970 hasta 2018, nos gustaría completar este asunto mostrando lo mismo, esto es, la rentabilidad nominal vs la rentabilidad real, pero desde la constitución del SP500 TR como lo que actualmente conocemos, esto es, como el índice bursátil de referencia norteamericano y mundial compuesto por las acciones de las 500 empresas estadounidenses de mayor capitalización.

Los orígenes del SP500 hay que buscarlos en los felices años 20, cuando en 1923 la empresa Standard Statistics Company desarrolló su celebérrimo índice. En aquel momento se componía de 233 miembros y no 500 y, además, la evolución de la cotización de las acciones se ofrecía con periodicidad semanal. Tres años después, en 1926, el índice se redujo a 90 integrantes, pero computándose ya diariamente su rentabilidad.

En 1941 Standard Statistics Company se fusionó con Poor’s Publishing dando lugar a la Standard & Poor’s que hoy todos conocemos. Sin embargo, no sería hasta 1957 que su celebérrimo índice pasara de englobar 90 empresas a las 500 de referencia. Sucedió el 4 de marzo de 1957. Es decir, hace más de 62 años.

Muchas cosas han pasado desde entonces. Echemos un vistazo a su rentabilidad.

01. RENTABILIDAD NOMINAL Y REAL DEL SP500 TR: SOBRE EL PAPEL… LO MISMO DE SIEMPRE O CASI.

Desde 1957 hasta 2018, esto es 62 años, el SP500 TR lo ha hecho de la siguiente manera:

rentabilidad del SP500 TR

En 62 ejercicios la rentabilidad total acumulada por el índice ha sido de un ¡34898%!, convirtiendo una unidad monetaria en casi 350. Se trata de una rentabilidad compuesta anual del 9.91%.

Empezó mal su singladura el SP500 TR pues su año de estreno terminó en rojo. Comenzando y terminando en años en verde (1958-2017, 60 años) la rentabilidad compuesta anual sube al 10.55% y la total acumulada asciende a un 40923%.

El mejor año sería 1958, con una rentabilidad del 43.36%, y el peor 2008 con un desplome del 37%. Sólo hay 14 años bajistas, casi un 23% del total. Quizá esto último suene un poco raro puesto que desde siempre nos habían dicho que la bolsa se pasaba bajando un tercio del tiempo y no casi un cuarto. En realidad, puede que así sea.

02. RENTABILIDAD NOMINAL Y REAL DEL SP500 TR: LA INFLACIÓN RETIRA LAS MÁSCARAS.

Entre 1957 y 2018 la inflación media anual, según los datos del Banco Mundial, en Estados Unidos ha sido del 3.68% aunque repartida de manera asimétrica. El SP500 TR sufre entonces en términos reales una importante minoración debido a la presencia de este incómodo comensal:

rentabilidad del SP500 TR con inflación

Asombra la manera en la cual la inflación puede cambiar las cosas. A peor, claro. De 14 años bajistas pasamos ahora a 19, esto es, casi un 31% del total de ejercicios. Debemos tener en cuenta, además, que hay 4 años (1984, 1987, 2005 y 2015) con rentabilidades pírricas que no alcanzan el 2%. En 2007 sí se sobrepasa el 2%, pero se queda a medio camino del 3%. En total 24 años para el olvido de 62, esto es, casi un 39% de todos los ejercicios.

Ahora, en términos de poder adquisitivo, una unidad monetaria de 1957 vale 34.48 y no casi 350. La rentabilidad total acumulada asciende al 3748%, un 6.06% compuesto anual. Empezando y terminando en verde (1958-2017) esta rentabilidad sube al 6.67% mientras que la total se queda 4709%.

Como podemos ver, la inflación a largo plazo lo destroza todo volatilizando casi el ¡89%! de los beneficios nominales. No debe tomarse a la ligera este “contratiempo” y mucho menos frivolizar con él como desafortunadamente “platican” las máximas autoridades monetarias con el espaldarazo de sus gerifaltes políticos.

03. RENTABILIDAD NOMINAL Y REAL DEL SP500 TR: LA ASIMETRÍA DEL LARGO PLAZO.

Si nos ceñimos a la rentabilidad real ofrecida por el índice podemos ver entonces que los rendimientos son muy asimétricos:

rentabilidad real del SP500

Por ejemplo, el inversor de 1957 gozó de una buena rentabilidad en la década siguiente (1957-1966), obteniendo un 7.33% compuesto anual a pesar de empezar y terminar en años bajistas. En cambio, el inversor de la década posterior (1967-1976) obtuvo unos rendimientos reales pésimos del 0.40% compuesto anual a pesar, por el contrario, de haber empezado y terminado en ejercicios en verde.

En algunos casos el largo plazo lo es en todo su significado y crudeza. Así, el inversor de 1973 no vio recuperado su dinero hasta 1985, 13 años después. Lo mismo le ocurrió al del año 2000, que hubo de esperar hasta 2013, 14 largos ejercicios. Por contra, quienes invirtieron en 2009 han obtenido un increíble 11.52% compuesto anual en términos reales a pesar de terminar en rojo en 2018.

En los últimos 20 años la rentabilidad compuesta anual del SP500 TR fue de un modesto 3.29% pero si nos ceñimos a la última treintena ésta se eleva al 7.27%. Por el contrario, en el último cuarto de siglo asciende al 6.65% compuesto anual. En los 40 años que median entre 1978 y 2018 esta rentabilidad compuesta anual rozó el 8%, obteniendo un 7.95%. En el último medio siglo, por el contrario, cae hasta el 5.52%. En el nuevo milenio, azotado ya por dos graves debacles bursátiles (2000-2002 y 2008) la rentabilidad compuesta anual se hunde hasta el 2.53%.

Como vemos, el fenómeno de reversión a la media funciona, pero lo hace de manera harto asimétrica. A períodos de baja rentabilidad, a veces bastante largos, le suceden otros mejores, también largos. Y viceversa. Algo a tener en cuenta seriamente si observamos los niveles de mercado actuales y los rendimientos ofrecidos por la última década.

***

A la vista de los datos anteriores quizá el lector deba mostrarse entonces escéptico sobre estos “niveles actuales de mercado” y su capacidad de ofrecer rendimientos iguales o superiores a la propia media histórica del SP500 TR. Hará bien en tomárselos en serio sin que eso signifique practicar el market timing, deporte de alto riesgo y pobres resultados.

Esta media de rentabilidad y su reversión es más poderosa de lo que aparenta. De hecho, habíamos señalado que en términos nominales ascendía al 9.91% compuesto anual desde 1957 hasta 2018. Si usamos los datos desde 1926, cuando el SP500 era el SP90, esta rentabilidad es del… 9.97%. Y ya no son 62 años sino 93. Casi un siglo. Terminando en positivo en 2017, 92 años, la rentabilidad compuesta anual nominal es del… 10.14% frente al 10.55% del período 1958-2017. Sí, el poder de la reversión a la media es enorme, aunque repetimos, asimétrico.

rentabilidad del SP500 desde 1926

Dicho lo cual nos gustaría dedicar otro post a la rentabilidad anualizada del Vanguard 500, creado el 31 de agosto de 1976. Los datos de este pionero indexado, 1977-2018, como hipótesis realista de rentabilidad del inversor a largo plazo, tanto en términos nominales como reales, nos parece la mejor aproximación a la rentabilidad que en la práctica un inversor hubiera podido obtener en el mundo real, habida cuenta de la falta de instrumentos indexados de bajo coste antes de la sonora irrupción de John C. Bogle en el mundo de los fondos de inversión.

Los datos históricos del SP500 resultan de gran utilidad, pero lo importante estriba en disponer de un instrumento práctico de índole comparativo, es decir, de la existencia en el mundo real de un fondo índice capaz de aprovechar estas rentabilidades y su reversión a la media a largo plazo.

Ese instrumento existe, se llama Vanguard 500 y sirve también de benchmark.

Santiago Casal

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