¿NO PUEDES PERMITIRTE EL LUJO DE NO INVERTIR EN ACCIONES?

by in Finanzas, Principios de Inversión 19 julio 2022

¿NO PUEDES PERMITIRTE EL LUJO DE NO INVERTIR EN ACCIONES?

Vamos con un poco de independencia financiera. No todo va a ser historia del SP500 y lo que puede esperar el inversor indexado de los mercados internacionales porque quizá el lector haya escuchado más de una vez alguna frase que, de manera sentenciosa, afirme sin lugar a dudas y dirigiéndose al vulgo, la masa ahorradora/inversora, que “no puedes permitirte el lujo de no invertir en acciones.” Así, a quemarropa y a bocajarro.

Subyace de cierta manera en esta afirmación la ira del converso. El afirmante, igual que San Pablo, ha sido objeto de una gran revelación: la que sostiene que las acciones son el mejor activo real a largo plazo. Su mesías no es Jesucristo, sino Jeremy Siegel y su Stocks for the long run o cualquiera que esgrima de manera amenazante su famoso gráfico. Da igual las innumerables objeciones tanto de forma como de fondo que se puedan hacer al célebre gráfico y la multitud de malentendidos que de forma involuntaria ha provocado el pobre Siegel.

¿NO PUEDES PERMITIRTE EL LUJO DE NO INVERTIR EN ACCIONES?

Dejando eso aparte, que por sí solo llenaría miles de páginas, parece que si alguien no invierte en acciones se convertirá en un loser, un pobre hombre que “no se entera” de lo que le conviene hacer en términos financieros. La afirmación es hiriente y al mismo tiempo invita a tomar un curso de acción rápido: o inviertes en acciones u olvídate de, por ejemplo, tener una pensión digna o alcanzar la independencia financiera. En esa frase lapidaria subyace una arrogancia sin igual y un “sabelotodismo” incomparable construido a golpe de Excel. Es por ello que hoy nos hacemos aquí eco de semejante bramido.

Quizá el fondo del asunto es, como de costumbre, las expectativas. Y en este punto conviene ser claro con el ahorrador/inversor, especialmente el indexado, quien suele ser el destinatario de estas pedradas financieras. Pero también con el inversor activo, quien cree que por el mero hecho de invertir más tiempo y esfuerzo necesariamente habrá de obtener resultados mejores.

¿NO PUEDES PERMITIRTE EL LUJO DE NO INVERTIR EN ACCIONES?

Así que empecemos por el principio. Para la inmensa mayoría de los ahorradores/inversores la bolsa, los mercados financieros, NO constituyen un lugar donde enriquecerse fácil ni rápidamente. Nunca ha sido así y nunca lo será. Quien acude a los mercados con esa idea e intención va a experimentar grandes decepciones y, lo más probable, también dolorosas pérdidas. La bolsa no es más que un lugar donde se conecta el ahorro privado con la financiación de las empresas. Es un sitio donde se asigna capital. Un lugar, por cierto, en el cual sí es conveniente colocar una parte importante de los ahorros por su gran resiliencia a los ciclos económicos y su capacidad de generar beneficios apoyándose en el crecimiento económico de nuestras sociedades, más o menos capitalistas y de libre mercado, siempre que se opere a largo plazo.

Pero ahí se acaba todo. Para casi todos. Quien quiera hacerse rico lo logrará emprendiendo con éxito, algo en lo cual a priori tendrá todas las probabilidades en contra porque lo normal no es el éxito sino el fracaso. Pero de triunfar lo hará porque ha tenido una buena idea y la ha aplicado exitosamente a través de una empresa. Eso, por un lado. Por el otro, la inmensa mayoría de personas con una posición económica desahogada que conocerás a lo largo de tu vida lo serán por la vía de sus ingresos provenientes de un trabajo remunerado de alto valor añadido. Sí, por muy mal que les suene a los fanáticos de la independencia financiera y el coaching personal, esas personas serán EMPLEADOS. Trabajarán para otro u otros, pero serán empleados que aportan ese alto valor añadido y, en contraprestación, reciben emolumentos elevados o muy elevados.

Por el contrario, contará con los dedos de una mano a las personas que realmente se hayan hecho ricas en bolsa y hayan logrado crear un patrimonio sustancial. Y más, a corto plazo. No obstante, en los dos casos anteriores, el empresario de éxito y el profesional muy bien remunerado, observará que CONSERVAN e incrementan lo que tienen comprando inmuebles y otros activos como, por ejemplo, acciones. Eso es todo. Así de sencillo.

¿Significa todo lo anterior que no debemos invertir en acciones? Por supuesto que no. Lo único que quiere decir es que las expectativas de quien acude a los mercados no tienen por qué parecerse a sus resultados si esas expectativas parten del enriquecimiento rápido. Y significa también que invertir en acciones como un mecanismo para asignar el ahorro es una idea inteligente pero no es el principal motor de la prosperidad de una persona por encima de la de las demás. Ese motor será su talento o su capacitación profesional valorada por el mercado.

Una vez que tengas claro esto te irá mucho mejor en la bolsa y estarás más animado y menos enfadado. Podrás tomarte capuchinos y comprarles helados a tus hijos sin remordimientos de Excel mientras continúas con tu vida.

@mellizonomics & @quietinvestment

 

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