LOS RETWEETS Y LOS “ME GUSTA” NO PAGAN FACTURAS

by in Finanzas, Opinión y Actualidad 2 julio 2021

LOS RETWEETS Y LOS “ME GUSTA” NO PAGAN FACTURAS

Retomando el hilo de lo expuesto en este polémico post, ¿Por qué te molesta que monetice mis contenidos y haga un curso?, nos gustaría añadir un par de reflexiones más cuya pertinencia o no corresponde juzgar al lector.

La primera de ellas atañe a la separación entre divulgación sobre inversión y técnicas concretas de inversión con el propósito de obtener beneficios bursátiles. No parece conveniente juzgar a ambas de la misma manera. De alguna forma, la divulgación es un tema más etéreo y amplio mientras que el “curso para ganar dinero en bolsa” atiende a algo mucho más concreto y tangible. En divulgación tendría cabida desde análisis de empresas concretas hasta resúmenes de libros, herramientas Excel … El abanico puede ser muy amplio y revestir múltiples formas. En este punto, que alguien ofrezca sus contenidos a cambio de una suscripción de pago dependerá de la calidad de lo que se ofrece y de la demanda que satisfaga. Por ejemplo, hay inversores muy interesados en el análisis de empresas y sectores y en la red existen muchos particulares que realizan esa labor con una alta calidad. Otros estarán más interesados en acumular conocimientos del tipo que sean, técnicos, macro o fundamentales, sin ir más lejos. De alguna forma la evaluación de la labor divulgativa es más complicada porque estará sujeta a un alto grado de subjetividad. Lo que para alguien resulte de gran utilidad puede no serlo para otro y considerar que ha dilapidado su dinero al pagar la suscripción. No es algo que no se pueda arreglar por parte del oferente mediante el sistema de una o dos entregas gratuitas u otra alternativa. También puedes comprar un libro sobre finanzas con altas expectativas y salir defraudado porque no te ha ayudado de forma concreta. O bien salir plenamente satisfecho. En ambos casos habrás abonado el precio del libro. En este punto suelen ser muy útiles las opiniones de otros usuarios, como en todo hoy en día.

LOS RETWEETS Y LOS “ME GUSTA” NO PAGAN FACTURAS

El tema de los cursos para ganar dinero en bolsa debería ser, en principio, más sencillo pues el demandante apela a los resultados en la vida real que el oferente haya obtenido. Es lógico exigir un track récord auditado en estos casos pues, al contrario que en la divulgación, no carece de sentido que alguien que pretende enseñar a otros a ser un buen inversor primero haya de demostrar que él sí lo es. Da igual si su sistema es técnico, fundamental, macro o mixto. Lo que interesa al que quiere realizar el curso es que el sistema funcione y obtenga resultados.

A pesar del descrédito al que se somete al inversor particular, impresión subjetiva nuestra, es ciertamente posible que existan personas hábiles en los mercados que tengan mucho que ofrecer. Pongamos por ejemplo que un joven inversor comienza su periplo en 2009 y, tras 12 años, obtiene al final de 2020 una rentabilidad compuesta anual, neta de impuestos y comisiones, del 15%. Pongamos que ha comenzado con un capital modesto de 10.000€, quizá todos sus ahorros, y que, además, ha sido capaz de ahorrar 5.000€ cada año para incrementar su aportación inicial. Damos por supuesto que tiene un trabajo y una formación que le permiten hacer ambas cosas, pero, al mismo tiempo, unos gastos personales normales, como hipoteca o alquiler, hijos, etc. Vive de su trabajo, pues, y ha capitalizado su ahorro e inversión en su tiempo libre, como la inmensa mayoría de inversores particulares.

Al término de estos 12 años acumula un patrimonio de más de 220.000 €. Un 15% compuesto anual neto de comisiones e impuestos es un resultado magnífico. Es difícil afirmar que esta persona no sabe lo que hace. Además, lo ha hecho durante 12 años y lo ha auditado. Su logro es real. No obstante, a pesar de su talento, lo cierto es que al final de su periplo tiene 220.000€, que es una cifra respetable pero que no le convierte en millonario ni mucho menos. Porque realmente ganar dinero (mucho, queremos decir) en los mercados sólo con el patrimonio propio es más difícil de lo que parece. Si este inversor hubiera dispuesto de, por ejemplo, 100.000€ iniciales la historia sería diferente. Pero es más probable y posible que dispusiera de 10.000€ o menos que de más. Sobre todo, cuando uno es joven. Que pueda ahorrar 5.000€ al año también es una hipótesis optimista.

Aunque los logros personales en materia de inversión son loables, la verdad es que a este factor hay que añadir la gestión de patrimonio ajeno para que, efectivamente, un inversor amase una cantidad más considerable de dinero. Pero esta opción, gestionar lo de terceros, no siempre es una opción. Primero, porque hay una maraña de requerimientos legales que cumplir. Segundo, porque no es lo mismo gestionar lo propio como lo ajeno, tal como vimos en este post. Tercero, porque simplemente no quieres gestionar lo de los demás. No quieres esa responsabilidad.

LOS RETWEETS Y LOS “ME GUSTA” NO PAGAN FACTURAS

Por tanto, si no puedes o no quieres elegir el camino de la gestión de patrimonio ajeno otra alternativa es vender tus conocimientos. El inversor protagonista de nuestro ejemplo bien pudiera pensar en dejar su trabajo y dedicarse a seguir gestionando su patrimonio y al mismo tiempo impartir clases a otros de lo que él hace y de cómo lo hace. La crítica habitual y fácil que se le hará por terceros desconfiados (y es bueno desconfiar, por cierto) será que no se imaginan a Buffett, Simons, Soros o cualquier otro gran inversor haciendo un vídeo en youtube o vendiendo un curso. La verdad es que son comparaciones polémicas. No te imaginas a Buffett u otro como él haciendo un curso porque cuando él empezó a invertir las cosas se hacían de otra manera. Ahora sabes que Buffett es bueno o que Simons es un genio. La cuestión sería averiguar si en el momento en el cual ellos empezaron su singladura recabando fondos de terceros tú le habrías dejado tu dinero. Esa ya es otra historia. No es necesario ser un número 1 para ser capaz de ofrecer algo de valor en los mercados. Hace falta ser mejor que la media de manera consistente. Claro, no te imaginas a Elon Musk vendiendo un curso de “empresarialidad” pero sí te puedes imaginar a muchas personas que nacen, por ejemplo, en las favelas quedarse sin saber hasta dónde hubiera podido llegar su talento porque sus padres no disponían de los mismos medios que los de Elon. El mérito es muy importante. Y dónde naces también. Algo que el propio Buffett ha reconocido en alguna ocasión.

Por otro lado, junto a la auditoría de los resultados, requisito acerca del cual suele haber poco desacuerdo, también pueden existir más cuestiones. Sin ir más lejos, que los resultados del que ofrece el curso sean consistentes a lo largo del ciclo económico. El ejemplo que hemos elegido, el de un inversor que comienza su periplo en 2009, no es inocente. Es verdad que son 12 años y es bastante tiempo, pero no comprende un 2008 ni un 2000-2002, pruebas de fuego en cuanto a supervivencia financiera. Y junto a este requerimiento puede haber otros, referentes al fondo de lo que este inversor ofrece. La volatilidad que ha experimentado, por ejemplo. O si lo que él hace es replicable realmente por los demás. La lista sería interminable.

Cabe señalar que un curso de “ganar dinero en bolsa” tiene el mismo hándicap de contratar un abogado o un médico. Influye la calidad y pericia del profesional (que tiene una titulación y experiencia previas), pero no se pueden garantizar los resultados, habida cuenta de que en este caso los resultados dependerán no del enseñante sino del “enseñado.”

En conclusión, hay muchas personas en la red que ofrecen contenidos de mucho valor. Y habrá también muchos inversores particulares cuyos resultados valga la pena observar y valorar. En ambos casos, que decidan dar el paso delante de la monetización o la venta de cursos no tiene, per se, ninguna connotación negativa. Dependerá de si satisface los requisitos y necesidades de los demandantes de ambos servicios. Es muy fácil hacer RT y me gusta. Es, qué duda cabe, un reconocimiento y al ego humano le gusta el reconocimiento. Pero no abona ninguna factura. Puede ser un paso previo para en el futuro abonar facturas. Pero sólo eso. A todos nos gusta el todo gratis y nos molestamos cuando algo que era gratuito deja de serlo como si tuviéramos un derecho natural a la “gratuidad” y en los supermercados pudieras pagar con RTs. Existe una preocupación muy justificada respecto a lo que se vende en la red en el ámbito financiero, que no es el tema de este post. Pero también mucha hipocresía y mucha envidia.

Ahí lo dejamos, sin ningún coste para el lector.

@mellizonomics & @quietinvestment

 

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