LAS ÓRDENES STOP LOSS NO SIRVEN PARA NADA

by in Finanzas, Principios de Inversión 8 noviembre 2020

LAS ÓRDENES STOP LOSS NO SIRVEN PARA NADA

Así de claro lo tienen Ken Fisher y Lara Hoffmans en su excelente libro El pequeño libro de los mitos del mercado, obra de lectura (previa compra) muy recomendada. En la sección Tools podéis encontrar un resumen, uno por uno, de los 17 mitos de los que se ocupan ambos autores.

Ante este tema, por supuesto no exento de polémica, el punto de vista de Fisher & Hoffmans es el siguiente:

  • Los stop loss no hacen lo que el inversor quiere que hagan.
  • Incrementan las operaciones imponibles.
  • Aumentan las comisiones por transacción.
  • Y…detienen las ganancias, más que las pérdidas.

Por término medio, señalan, las órdenes stop loss terminan en pérdidas de dinero a largo plazo. Su popularidad también varía mucho, sobre todo en un mercado alcista. Ante todo, estas órdenes son un juego de pesimismo-escepticismo. Tienden a atraer a la gente que cree que las desventajas de la volatilidad son malas, y que los aspectos positivos de la volatilidad en realidad no pertenecen a ella. Claro que este tema (la volatilidad) ya es otra historia y hasta otro concepto dependiendo de a quien se le pregunte.

La mecánica de la orden stop loss

Una orden de stop loss es una metodología mecánica, como una orden dada por un bróker para vender de forma automática una acción u otro activo cuando cae una cantidad determinada.

Esa cantidad depende del inversor pues no existe una suma correcta para un stop loss ya que no hay un nivel probado que eleve el rendimiento a largo plazo. Por lo general se tiende a elegir números redondos, un 10% o un 15%, por debajo de su precio de compra. No hay más razón para ello que la preferencia por las cifras redondas sin más.

Se supone que la orden protege a los inversores de una gran caída en bolsa. Si una acción cae y alcanza el nivel del stop loss entonces se vende. Pero no funciona o todos los profesionales las usarían pues implicaría obtener mejores beneficios con caídas limitadas. Quienes más las promueven son los intermediarios financieros porque las órdenes fuerzan las ventas y ellos cobran por transacción así que su uso aumenta el número de transacciones. En este punto es difícil no coincidir con Fisher y Hoffmans por muy defensor de los stop los que uno sea.

Los stop loss no funcionan porque el precio de las acciones no se correlaciona en serie, es decir, que las fluctuaciones de precios pasadas no predicen futuras fluctuaciones. Una acción cuya cotización cae, no tiene por qué seguir cayendo y una que sube tampoco tiene por qué seguir subiendo. Por sí misma, la fluctuación de un precio de ayer tiene cero impactos en lo que suceda hoy o mañana.

Articulada alrededor de esta idea existe una escuela de inversión, llamada estrategia de momentum, que estima que la fluctuación de precios es predictiva. Compran valores ganadores y se desprenden de los que tienen pérdidas. Buscan patrones en gráficos. Pero de media, a los inversores momentum no les va mejor que a cualquier otra escuela de inversión. De hecho, les suele ir peor. No es más probable que las acciones que caigan una cantidad determinada sigan haciéndolo, pero los que usan las órdenes de pérdida limitada actúan como si así fuera. A veces una acción que sube mucho continúa haciéndolo, otras bajan y, en ocasiones, rebota de un lado a otro.

Estas órdenes apelan a la parte cavernícola de nuestro cerebro que odia las pérdidas con mayor intensidad de lo que le gustan las ganancias (aversión miope a la pérdida). Pero ser víctima de respuestas evolutivas perjudica mucho más a menudo de lo que la ayuda en el mundo de la inversión. Duras palabras que probablemente no les guste a los analistas técnicos, a quienes habrán llamado de todo, pero puede que no “cavernícolas.”

Elegir cualquier nivel

Aun si queremos usar una orden stop loss, ¿qué nivel elegir y por qué? Las correcciones de mercado son habituales y suceden al menos una vez al año. Si un valor cae junto al resto del mercado no tiene por qué ser culpa de la acción. Entonces el stop loss no protege contra las pérdidas, sino que garantiza vender a un precio relativamente bajo y pagar otra comisión de transacción. El mercado podría darse la vuelta y subir mientras el inversor se queda con el efectivo. Eso es comprar alto y vender bajo. Mal asunto.

¿Qué comprar después? Otra buena pregunta de Fisher y Hoffmans, que hilan muy fino. Utilizar ordenes stop loss no garantiza que la próxima compra suba y la que se vendió antes puede haber subido de nuevo. Lo único seguro es que se han pagado dos comisiones de transacción y que el inversor se encamina a repetir este proceso de nuevo.

No existe una respuesta al “por qué” en las órdenes stop loss que no sea “solo porque.” Y eso no es una estrategia. Las órdenes de pérdida no garantizan protección contra las pérdidas, pero sí aumentan las posibilidades de perderse una subida y aumentan los costes de transacción de manera segura. No hay indicios de que generen mejores resultados, pero sí existen muchas pruebas en contra. Es mejor pensar en ellas como “órdenes de pérdida de ganancias.”

Ahí lo dejamos. Muchos disentirán.

@mellizonomics & @quietinvestment

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