LA MANERA MÁS SENCILLA DE SELECCIONAR ACCIONES GANGA (V)

by in Cultura Financiera, Finanzas, Principios de Inversión 24 marzo 2021

LA MANERA MÁS SENCILLA DE SELECCIONAR ACCIONES GANGA (V)

Tal y como hemos visto en el post anterior de esta saga, las reglas de selección de acciones de la estrategia de Graham ofrecen una guía relativamente sencilla para comprar acciones. La adquisición de una cesta de valores elegidos en base a esos criterios debería permitir al inversor formar una cartera muy sólida con una alta probabilidad de superar al mercado a largo plazo.

Pero no basta con seleccionar y comprar las acciones: un inversor también debe saber cuándo vender sus participaciones y materializar los beneficios. Aquí es donde entran en juego las reglas de la cartera Simple Way de Graham:

  1. Asegurarse de tener una cartera bien diversificada con 30 o más acciones.
  2. Vender una acción después de un aumento del 50% en el precio.
  3. Si una acción no ha subido de precio en el plazo de 2 años desde su adquisición, venderla sin importar el precio, es decir, tanto si ha subido (pero no hasta un 50%), como si ha bajado y ofrece pérdidas.

Examinemos a continuación estas reglas.

Cartera bien diversificada con 30 o más acciones. La diversificación es clave para que esta estrategia funcione. Las acciones baratas tienen una mayor probabilidad de generar beneficios, pero no todas lo van a hacer. Además, la rentabilidad esperada con este método, un 15% más dividendos menos comisiones según Graham, es una cifra de rentabilidad que caracteriza al grupo, a la cartera en su conjunto, no a todas y cada una de las acciones. Algunas definitivamente generarán retornos muy por encima del promedio del mercado y de las expectativas de rentabilidad de la estrategia en sí, mientras que otras seguramente decepcionarán y causarán pérdidas. Si se posee una cantidad lo suficientemente grande de acciones, es más probable que la cartera logre aproximadamente la rentabilidad señalada por Graham.

Vender una acción si experimenta un incremento de cotización de más del 50%. Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los value investors es saber cuándo vender una acción. Hay casi tantas estrategias de venta como estrategias de selección de valores. Por eso Graham proporcionó un criterio tan definido: fijar un objetivo de revalorización del 50% para cada acción. A primera vista esto parece un corte de beneficios arbitrario, pero recordemos que Graham hizo muchas pruebas en relación con esta estrategia y probablemente eligió ese objetivo del 50% en función de los resultados que obtuvo durante un período tan largo de 50 años.

¿Por qué limitar los beneficios al 50% cuando las acciones podrían subir mucho más? ¿Por qué el valor intrínseco no influye en el criterio de venta? Es una buena pregunta y la respuesta se encuentra en la filosofía sobre la que reposa esta estrategia. Graham está implementando una estrategia de valor mecánico. Una estrategia value de tipo mecánico utiliza reglas estrictas, bien seleccionadas, para automatizar las decisiones de compra y venta y así simplificar el proceso de inversión y eludir los sesgos de los inversores. El objetivo es crear reglas que impulsen la rentabilidad a largo plazo de la cartera y reduzcan el riesgo. En lugar de centrarse en la selección de valores individuales, ajustando factores específicos en cada inversión, las estrategias mecánicas tienen como objetivo gestionar “el bosque” a pesar de la variación individual “de un árbol a otro.” Este tipo de inversión es ideal para el pequeño inversor, generalmente sin tiempo, recursos ni conocimientos suficientes como para profundizar en un análisis realmente exhaustivo y profesional de cada empresa en particular.

Si tras un plazo de dos años tras su adquisición las acciones no han alcanzado su objetivo de rentabilidad, venderlas sin que importe el precio. Algunas acciones, conocidas como trampas de valor, cotizarán por debajo de su valor razonable durante muchos años. Son difíciles de evitar porque una acción que aparentemente representa una buena compra siempre puede convertirse en una trampa de valor. Para evitarlas, Graham estableció una táctica sencilla: fijar un límite máximo en el período de tenencia de las acciones por adelantado, recomendando que, si una acción no ha cumplido su objetivo de revalorización al cabo de dos años desde el momento de la compra, debe venderse independientemente del precio.

Establecer un límite al período de tenencia de una acción garantiza no quedarse atrapado en una acción esperando para siempre que suba.

BENJAMIN GRAHAM’S SIMPLE WAY. EXPECTATIVAS DE RENTABILIDAD.

Según Graham, sus investigaciones acerca de esta estrategia sugerían que los inversores hubieran obtenido rentabilidades excepcionales durante el período de 50 años en el cual él realizó sus pruebas. En líneas generales habrían conseguido aproximadamente un 15% anual o más sobre la inversión inicial, más dividendos y menos comisiones, estimando que los primeros deberían ascender a más que los segundos. Estas rentabilidades, superiores al 15%, por tanto, se entienden, no obstante, en términos nominales y no reales, así como antes de impuestos. Además, Graham descubrió que esta estrategia era una forma muy fiable de vencer al mercado durante períodos de al menos 5 años.

Lógicamente, cabe preguntarse qué tal funcionaria en nuestros mercados modernos una estrategia que fue testada en la bolsa norteamericana en un período tan diferente, aunque largo, como 1925-1975. Siempre existe la lógica preocupación de que una buena estrategia de compraventa de acciones deje de producir grandes resultados a medida que más y más inversores la conocen y la ponen en práctica, haciendo que las acciones que cumplen los estrictos criterios de selección que caracteriza a esa estrategia se vuelvan más difíciles de encontrar.

Otro problema adicional puede surgir del contexto en el cual se invierte. Los últimos 12 años han sido malos para los value investors, en general, ya que las principales empresas estadounidenses como Amazon, Apple, Microsoft o Google han obtenido grandes revalorizaciones y dominado la performance de los principales índices bursátiles.

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Intentaremos responder a esta pregunta, la de si la Simple Way Strategy de Benjamin Graham continúa teniendo validez en los mercados actuales, esto es, generando rentabilidades superiores a las del mercado, examinando el back test más completo que se le ha realizado.

@mellizonomics & @quietinvestment

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