LA MANERA MÁS SENCILLA DE SELECCIONAR ACCIONES GANGA (III)

by in Cultura Financiera, Finanzas, Fondos de inversión, Principios de Inversión 3 marzo 2021

LA MANERA MÁS SENCILLA DE SELECCIONAR ACCIONES GANGA (III)

En 1976, Benjamin Graham resumió todo lo que había aprendido invirtiendo durante toda su vida en su estrategia de inversión final, conocida como Ben Graham’s Simple Way. Dado que esta estrategia se basaba en la culminación de una vida entera de inversiones excepcionales, ¿constituye entonces la mejor estrategia de Graham? Y, si es tan sencilla, ¿en qué lugar deja a los value investors que todavía se aferran a Security Analysis y, en general, al resto de las más elaboradas técnicas del análisis de valores?

Cuando los value investors seleccionan acciones, generalmente lo hacen utilizando el marco conceptual que Graham estableció originalmente en Security Analysis y El inversor inteligente, aunque a veces lo ignoren o digan lo contrario. Todo lo que viene después de Graham no deja de ser una readaptación de su filosofía, gran parte de la cual ha venido de la mano de Warren Buffett y los inversores centrados en la calidad y el crecimiento. Muchos value investors comienzan su periplo como inversores leyéndose los textos clásicos del value investing las veces que sean necesarias, desde Peter Lynch a la abundante bibliografía sobre Buffett, absorbiendo cada gramo de conocimiento que Graham y sus sucesores nos han legado. De hecho, una gran cantidad de inversores están erróneamente convencidos de que el value investing es la única forma racional de elegir acciones y que la Biblia de las finanzas redactada originalmente por Graham, y continuada después por una legión de inversores de éxito, es su boleto para obtener grandes beneficios.

Así pues, muchos inversores pasan largas horas estudiando los textos clásicos de Graham, Buffett y el resto de value investors de éxito. Sin embargo, puede que la mayoría no se dé cuenta de que están estudiando lo que el propio Graham llegó a etiquetar al final de su vida como un marco anticuado. Después de empaparse de toda la teoría del value investing los aspirantes a grandes inversores acuden al mercado para tratar de elegir acciones de valor excepcional. Filtran acciones utilizando screeners, acuden a foros de inversión y a las RRSS en busca de ideas y, finalmente, se sumergen en la contabilidad de cada empresa para llegar a una valoración.

Lo habitual, después de descargar todos los informes financieros de la compañía de los últimos 5, 7 o 10 años, y estudiar otras múltiples fuentes de información, es tardar desde un par de semanas hasta quizá un par de meses en completar el estudio y llegar a estimar un valor apropiado tal y como lo habría sugerido Graham, Buffett y otros. Todo para que al final el precio de la empresa en el mercado simplemente no refleje una ganga. Un análisis minucioso y de calidad que conduzca a un inversor individual a tener una cartera mínimamente diversificada de al menos 10-20 posiciones requiere de una inversión de tiempo descomunal. El inversor, además, tiene que compaginar esta absorbente actividad con su vida profesional y familiar (si la tiene). El resultado puede ser frustrante y la impaciencia puede conducirle a relajar sus baremos de análisis en favor de la agonía de adquirir lo antes posible las acciones que formarán su cartera. El resultado final, en este caso, puede diferir notablemente de las expectativas creadas y conducir a una perenne frustración regada por los continuos fracasos.

EL RADICAL CAMBIO DE BEN GRAHAM

Las ideas de Graham sobre la inversión cambiaron notablemente a lo largo de su vida. Security Analysis y El Inversor Inteligente reflejaban los pensamientos de un hombre situado más o menos en la mitad de su carrera profesional. Pero justo antes de su muerte en 1976, Graham concedió una serie de entrevistas que realmente resumían muchas de sus conclusiones tras la culminación de toda una vida seleccionando acciones. Al final, simplificó su enfoque radicalmente. En una de esas entrevistas, concedida al Financial Analysts Journal el mismo año de su fallecimiento, A Conversation with Benjamin Graham decía lo siguiente:

“Ya no soy un defensor de las técnicas elaboradas de análisis fundamental para encontrar oportunidades de valor superiores. Esta era una actividad fructífera, digamos, hace cuarenta años, pero la situación ha cambiado mucho desde entonces. En los viejos tiempos, cualquier analista financiero bien entrenado podría hacer una buena labor profesional de seleccionar títulos infravalorados utilizando estudios detallados; pero a la luz de la enorme cantidad de investigación que se lleva a cabo ahora, dudo de que en la mayoría de los casos esos esfuerzos exhaustivos generen selecciones suficientemente superiores como para justificar su coste. En ese sentido, estoy del lado de la hipótesis del “mercado eficiente” ahora generalmente aceptada por los académicos.”

Al final de su vida, Graham se “canceló” a sí mismo y básicamente descartó todo su trabajo anterior como irrelevante para la inversión moderna. Donde antes los inversores podrían haber aprovechado sus herramientas para encontrar empresas excepcionalmente infravaloradas, ahora Graham ya no creía que existieran suficientes oportunidades ocultas para hacer que valiera la pena la enorme cantidad de trabajo necesario para encontrarlas.

Sin embargo, Graham no “canceló” la inversión por completo. Todo lo contrario. Aun defendiendo la filosofía del value investing, Graham explicaba en la entrevista anterior cómo los inversores todavía podían hacer una fortuna comprando acciones:

Recomiendo una estrategia muy simplificada que aplique un solo criterio o quizás dos criterios al precio de una acción para asegurar que el valor total esté presente y que sus resultados dependan del desempeño de la cartera en su conjunto, es decir, en el resultado de grupo, en lugar de las expectativas de las acciones individualmente consideradas.”

Este enfoque radicalmente simplificado evitaba la necesidad de una investigación profunda respecto a cada acción que componía la cartera, permitiendo a los inversores realizar selecciones de acciones de manera más sencilla de lo que había sido tradicionalmente.

Como vimos en la primera parte de esta serie, Graham concedió también en 1976 una entrevista al Medical Economics Magazine titulada “La manera más sencilla de seleccionar acciones ganga (The Simplest Way to Select Bargain Stocks, en la cual revelaba lo que resultó ser su última y más sorprendente estrategia de inversión. En la segunda parte de la saga terminábamos de explicar en qué consistía esta estrategia de acuerdo a las propias palabras de Graham. Pasaremos en las próximas entregas a diseccionar y analizar cada elemento de la misma con un poco más de detalle.

@mellizonomics & @quietinvestment

 

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