LA INTRANSITORIEDAD DE LA INFLACIÓN TRANSITORIA

by in Cultura Financiera, Finanzas, Opinión y Actualidad 24 octubre 2021

LA INTRANSITORIEDAD DE LA INFLACIÓN TRANSITORIA

¿Vuelve la inflación? De volver, ¿será transitoria o se prolongará en el tiempo? No es una pregunta baladí. Que alguien pueda anticipar con cierta exactitud la evolución de esta convidada indeseable puede suponer un gran éxito en sus decisiones de inversión. Muchas opciones de asignación de capital se ven afectadas irremediablemente por la presencia o ausencia de la tan temida inflación. Por ejemplo, desde amortizar hipoteca hasta hipotecarse de nuevo a tipo fijo o variable; desde invertir en renta fija o hacerlo en oro si la inflación es superior al cupón de los bonos; desde comprar un tipo de empresas a otro en función de su poder de fijación de precios; desde considerar a las materias primas y las empresas relacionadas con ellas atractivas a, simplemente, apartarlas de un portfolio; o desde asignar más capital al sector inmobiliario hasta “apostar” por las criptomonedas; … La lista es interminable.

LA INTRANSITORIEDAD DE LA INFLACIÓN TRANSITORIA

Se alude, además, a la transitoriedad de la inflación debido a la muy baja que hemos “disfrutado” durante los últimos años. Las personas tenemos tendencia a proyectar hacia el futuro las tendencias recientes del pasado. Quizá por eso demos por hecho que la inflación ha desaparecido y que si vuelve lo hará en una visita relámpago y sin demasiadas consecuencias. Por otro lado, la tecnología suele ser per se deflacionaria y es evidente hoy en día la “desmaterialización” del mundo, con el tremendo ahorro de recursos y eficiencia que ello conlleva. En un aparato tan minúsculo como un smartphone se concentra lo que hace 20 años requería una infinidad de periféricos ocupando espacio sin límite en nuestras estanterías y mesas de trabajo.

LA INTRANSITORIEDAD DE LA INFLACIÓN TRANSITORIA

Bien podría ser así. No obstante, hagamos un poco de historia en relación al euro en España para, a la luz de los datos históricos, valorar si la inflación ha sido transitoria o un elemento más de nuestro “ecosistema” macroeconómico. Utilizaremos para ello los datos del índice de precios al consumo armonizado, es decir, el IPC elaborado con los criterios de la UE. No queremos decir con eso que IPC o IPCA representen la inflación real. Lo que queremos decir es que hay que tomar una referencia de algún tipo y nosotros tomaremos esta. Se pueden consultar los datos aquí.

LA INTRANSITORIEDAD DE LA INFLACIÓN TRANSITORIA

Aunque el euro no entró en circulación en España hasta el año 2002, el 31 de diciembre de 1998 se estableció la irrevocabilidad del tipo de cambio euro/peseta, lo que en la práctica significa que disponemos de 22 años de datos para evaluar la “performance” del euro en relación a la inflación. Así, de acuerdo a los datos del IPCA, la inflación media del período ha ascendido a un 1.99%, lo que supone una destrucción compuesta anual del euro del 2.00%. Dicho de otra manera, el euro ha perdido casi un 36% de su valor desde 1999. No obstante, una tasa de inflación del 2% suele considerarse pequeña e incluso bondadosa para la economía. O eso dicen.

LA INTRANSITORIEDAD DE LA INFLACIÓN TRANSITORIA

No obstante, esta inflación no es uniforme y se distribuye de manera muy irregular, lo cual puede ser (quizá) la razón del relato de la transitoriedad. De hecho, el período 1999-2020 bien podría dividirse grosso modo en dos partes. Una primera de 14 años, entre 1999-2012, sería la siguiente:

LA INTRANSITORIEDAD DE LA INFLACIÓN TRANSITORIA

En este período la inflación media ascendió a un 2.90% y destruyó casi un 34% del valor del euro. Una “bendición” si se compara con los tiempos de la peseta. El período comprende la burbuja inmobiliaria, su pinchazo en 2008-2009 y la crisis posterior de deuda soberana europea antes de que las impresoras del BCE empezaran a echar humo. Tan sólo los ejercicios 2008 y 2009 contemplan tasas de inflación inferiores al 2%.

El segundo período comprende los años 2013-2020 y está marcado por una tasa de inflación ínfima del 0.15% de media, lo que ha supuesto tan sólo una destrucción del valor del euro durante los últimos 8 años del 3.18%, un 0.40% compuesto anual. Una nadería comparada con el anterior período. Y no digamos con cualquier período protagonizado por la peseta.

No obstante, estos últimos 8 años “se han hecho muy largos.” Es de ahí de donde procede la creencia u opinión (o como el lector estime oportuno denominar) acerca de la muerte de la inflación. La asimetría entre ambos períodos es notoria. De una inflación media del 2%-3%, “la deseada”, se ha pasado a casi inflación cero si damos por buenos los datos del IPCA, no tan dispares de los del IPC.

En estos momentos suenan tambores de guerra porque la muerta parece que estaba bien viva (o de parranda). Al margen de si un nivel X de inflación es deseable o no para la buena marcha de una economía y otras discusiones similares para las cuales no existen respuestas fáciles ni sencillas ni unívocas, la única conclusión que desde el punto de vista de la actividad del inversor español en euros podemos extraer es la siguiente: en España, históricamente, hemos tenido que hacer frente a tasas elevadas de inflación con la peseta y tasas más moderadas con el euro (2%-3%). No ha sido así en los últimos 8 años. Pero los últimos 8 años no han constituido la norma general sino la excepción. Esto es un hecho. Lo que no es fáctico se refiere a lo que sucederá en el futuro, es decir, de si vuelve o no la inflación y, de volver, si el inversor ha de posicionarse por adelantado a sus perniciosos efectos.

La historia, que como todos sabemos no se repite, pero sí rima, sugiere que la inflación volverá. La hemos tenido con el euro, una panacea en relación a la peseta, y es posible e incluso probable que retorne en el futuro. Eso no significa que vayamos a padecer un escenario de hiperinflación. Lo único que significa es que, de serie, todo inversor debe considerar que existe una inflación del 2%-3% con una moneda más o menos fuerte, como el euro, y tomar precauciones al respecto.

Por tanto, ¿tendremos inflación y esta será transitoria? Es posible. Lo único que podemos afirmar (y con riesgo a equivocarnos) es que la historia sugiere que tendremos inflación y que su “intransitoriedad” será transitoria. No tenemos una bola de cristal para afirmarlo categóricamente así que ahí lo dejamos.

@mellizonomics & @quietinvestment

 

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2 Comments
  1. Excelente Post David y Santiago. Tema muy importante. En mi humilde opinión las economías occidentales están muy endeudadas y por tanto motivadas a haya inflación. Sin embargo esta situación está generando tensiones sociales: manifestaciones por subida alquileres, energía, etc. En el caso del gobierno de España, ni que decir tiene que con la reciente reforma de las pensiones vinculandolas al IPC va suponer un roto en las arcas. Un abrazo

    • Hola Fran. Gracias de nuevo. Es verdad que el incentivo de las economías occidentales endeudadas (no todas) es la inflación. No obstante, ese incentivo también ha existido durante los últimos 8 años y no hemos tenido inflación. ¿Un nuevo paradigma? No lo sabemos. La regla general ha sido siempre la inflación, a veces poca, a veces demasiada. Pero eso es solo historia. Veremos si se repite o rima en el próximo quinquenio. En el caso de España ya no nos atrevemos a decir nada. Gracias por leernos y un abrazo.

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