La hora de los snipers (y 4)…y también de los soldados

by in Cultura Financiera 19 junio 2017

Al contrario que otras perspectivas que a nuestro modo de ver resultan un tanto maximalistas, en QI siempre hemos sido partidarios tanto de la gestión activa como de la pasiva. Jamás vimos contradicción entre una y otra porque ambas responden a necesidades diferentes del inversor, necesidades dispares que pueden darse en una misma persona. La necesidad de la gestión activa y su pervivencia nos resultan pues ineludibles, como al principio sostuvimos. Además, la popularización de la gestión pasiva podía conllevar una nueva oportunidad para los cazadores de acciones aunque ya anunciamos que esto precisaba de cierta matización.
Todo venía a cuento del siguiente gráfico, muy popular últimamente:

La imagen de arriba señala que nos encontramos actualmente en uno de los momentos donde la gestión activa peor lo ha hecho en relación a la gestión pasiva y, por tanto, tal como ha sucedido en el pasado, lo más probable es que tal tendencia se revierta debido a las razones que ya expusimos en las entregas anteriores. Quizá el problema radique en que de tal juicio se extraiga la conclusión, a nuestro modo de ver errónea, según la cual la indexación lo hará peor en el futuro que la gestión activa.
Lo cierto es que existen muchas razones para creer lo contrario y que han sido expuestas con gran maestría por varios investigadores e inversores de relieve como por ejemplo John C. Bogle, fundador del mítico Vanguard500, o el imprescindible Charles D. Ellis, pasando por el gran Jeremy J. Siegel. De hecho, ni siquiera los grandes gestores activos sostienen lo contrario, incluido Buffett. Nos remitimos a la lectura de los autores antes citados y de otros muchos para quien quiera ahondar en este tema.
Lo que realmente señala el gráfico anterior no es que la gestión activa vaya a hacerlo mejor en el futuro que la gestión pasiva, entendiendo futuro como el largo plazo y entendiendo largo plazo como diez años o más. Lo que aventura el popular gráfico es lo siguiente: que la gestión activa va a mejorar relativamente su performance en relación a la gestión pasiva en los próximos años. Es decir, traduciendo, que la indexación seguirá batiendo en rentabilidad a las opciones de gestión activa pero que no lo hará de manera tan abrumadora como lo ha hecho hasta ahora.
Por abrumador podemos entender lo siguiente:

A mediados de junio el inversor podía consultar en Morningstar la rentabilidad a diez años vista de todos los fondos españoles fiscalizados por esta web. De 2.241 fondos de inversión gestionados por gestoras españolas sólo 639 tenían una vida de más de 10 años. Esto ya nos proporciona cierta información referente a la alta mortalidad de la industria de gestión de fondos nacional. La principal causa de mortalidad es, obviamente, la baja rentabilidad. O, mejor dicho, la rentabilidad negativa. Arriba puede observar los 10 primeros fondos ordenados por rentabilidad a 10 años vista. En 9ª posición se encuentra una indexación general, el ING Direct Fondo Naranja Standard & Poor’s 500. En el 1er puesto, una indexación sectorial, el Bankinter EEUU Nasdaq 100. Sobran, pues, las palabras.
La lista anterior, por otro lado, confirma lo que muestra el gráfico al que todos hacen referencia últimamente. Esto es, que coyunturalmente es altamente probable que la gestión activa mejore de manera relativa su performance respecto de la gestión pasiva. “De manera relativa.” Porque “de manera absoluta” lo cierto es que, a pesar de que las medallas se las puedan llevar los snipers, las guerras las seguirán ganando los soldados.

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