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LOS DESNUDOS Y LOS MUERTOS DEL IBEX35

La pobre performance de las bolsas en el recién terminado 2018 nos hizo plantearnos aquí, con realismo no exento de ironía, qué podemos esperar como norma general de la bolsa. A continuación, decidimos arrojar un jarro de agua fría sobre la calenturienta cabeza del inversor en forma de inflación. Como el tema era un tanto polémico optamos después por aparcarlo (momentáneamente) para recibir otra inesperada (e indeseada) visita: la del fisco. Pero las desgracias nunca vienen solas, dicen los agoreros, así que también recibimos (¡qué remedio!) a otro molesto comensal: los costes de intermediación de operar en los mercados o, tratándose de un FI, los gastos generales.

Todo ello de la mano del IBEX35, el denostado, vilipendiado, apestado, marginado y un largo sinfín de epítetos (que por razones de espacio no enumeramos) índice de referencia nacional en España.

Con la noble y desinteresada intención de que prevalezca la prudencia sobre las expectativas habíamos llegado a lo siguiente:

Planteábamos las diferencias entre el IBEX35 y el IBEX35 Total Return que incluye la reinversión de los dividendos (¡bien!) para a continuación rebajar el optimismo desmedido en base a una retención tributaria del dividendo del 35%, por encima de la actual y de la histórica en España, con el loable objetivo de esbozar un escenario tributario atroz para el inversor. Llegábamos así al IBEX Net Return, recogiendo esta minusvaloración tributaria. Después, restábamos en concepto de gastos generales de un supuesto fondo índice que replicara a este IBEX35 un escandaloso y usurero 1.5%. De esta manera obteníamos un IBEX35 Nominal donde se podía ver con mucho realismo qué podía esperarse de la inversión indexada a largo plazo (27 años en este caso).

Pero ¿qué pasa con la inflación? ¿Debemos tenerla en cuenta? Desde luego que sí. En todo caso cabe dudar de en cuánto afecta a cada uno, algo tremendamente difícil de determinar. Por esta razón hemos decidido añadir a este cuadro, donde todo son restas, una sustracción más, la de la inflación teniendo en cuenta los datos suministrados por el polémico IPC o Índice de Precios al Consumo. Esto es lo que sucede:

Entre lo que tiene el inversor en las manos, 43.726€, y lo que realmente valen, 21.741€, se interpone el IPC del período 1992-2018. En el cuadro se ha obviado que en el ejercicio 2014 se produce un caso de deflación, dejando al IBEX35 Real con la misma rentabilidad que el Nominal. Esto es, que no hemos tenido en cuenta a mejor el único caso en 27 años donde la inflación beneficiaba al inversor. Se llama prudencia y así se va a quedar.

Esos 43.726€, que acumulaban un 337% de rentabilidad se transforman ahora en 21.741€, un 117% de rentabilidad total acumulada o un 2.92% de rentabilidad compuesta anual. Este sería el neto, neto, netísimo que la indexación al IBEX35 hubiera proporcionado al inversor como mínimo. Decimos como mínimo porque hemos usado una retención al dividendo confiscatoria y unos gastos de intermediación abusivos. Y por si no fuera poco, cuando la inflación beneficiaba al inversor tampoco esa miserable gota de agua la hemos tenido en cuenta.

De aquel mundo de vino y rosas llamado IBEX35 Total Return donde invertíamos 10.000€ en 1992 y retirábamos 92.377€ en 2018 hemos pasado a la cruda realidad de los 21.741€ del IBEX35 Real. Es decir, del mundo de los sueños bursátiles al mundo real media un ¡-85%! El beneficio supuesto de 82.377€ del IBEX35 TR se queda en 11.741€ del IBEX35 Real.

Un cuadro para enmarcar:

Sin embargo, aún queda una humillación más. Supongamos que el inversor, en contra del buen criterio que desaconseja desinvertir tras un año bajista, liquida sus posiciones en el FI indexado. Acumula un beneficio de 11.741€ (reales). Actualmente habría de abonar un 19% por todos sus beneficios hasta los 6.000. En este caso, 1.140€. Por los otros 5.741€ de beneficios restantes tributará un 21% lo que supone otro sablazo de 1.206€. Es decir, 2.346€ de esos 11.741€ se los come Hacienda (de nuevo). Por tanto, al inversor le quedan 9.395€ de beneficio real, esto es, un 94% rentabilidad total acumulada o un 2.48% de rentabilidad compuesta anual.

Cuadro completado:

Del mundo ideal, con ponys de colores y nubes de algodón, del IBEX35 TR pasamos a la cruel y despiadada realidad de lo que te queda cuando el fisco te pasa por la exprimidora. La diferencia entre ambas situaciones ya no es del -85%. ¡Ojalá! La diferencia es casi de un ¡¡-89%!!

Que conste que en este último paso no hemos empeorado la realidad tributaria actual. Podríamos haberlo hecho, como con la retención al dividendo, pero no nos parece necesario porque también es cierto que las circunstancias tributarias de cada individuo son diferentes.

El caso es que, desde la rentabilidad total incluidos los dividendos que ofrece un índice, el inversor debe estar mentalizado acerca de que quizás deba restar hasta casi un 90%. Reconocemos que nuestra simulación es extrema, puro hard-core bursátil. Admitimos que se enfoca desde la perspectiva del vaso medio vacío y no medio lleno. Pero más vale prevenir que curar.

Sin embargo, hay momentos en la vida en los cuales vale la pena mirar un poco más allá y en el contexto adecuado. También en el IBEX35.

Santiago Casal

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