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EXPECTATIVAS REALES VS EXPECTATIVAS NOMINALES

Extrapolar los datos del pasado hacia el futuro puede constituir uno de los mayores errores de inversión. Sin embargo, la gestión pasiva se basa (aunque sólo en parte) en tal extrapolación y por eso es razonable que sea justamente criticada. Quizá valga la pena entonces echar un vistazo a las rentabilidades nominales y reales del SP500 TR a efectos de perfilar un escenario hipotético futuro realista pues la hecatombe inflacionaria es perfectamente capaz de modular nuestro ángulo de visión futura. Lo cual, obviamente, no deja de ser otra extrapolación. ¿Pero qué otra cosa se puede hacer?

Hace poco señalábamos como benchmark de referencia para cualquier inversión en acciones al SP500 TR. A tal fin ofrecíamos un cuadro de rentabilidad que abarcaba 49 años, 1970-2018, y que arrojaba una rentabilidad total acumulada de nada más y nada menos que del 11424%, pues el equivalente a una unidad monetaria invertida al principio de 1970 se transformaba en 115.24 unidades a finales de 2018. Dicho de otra manera, se obtenía una rentabilidad compuesta anual del 10.17%.

Se trataba, sin embargo, de una rentabilidad bruta pues no contemplaba ningún tipo de retención tributaria a los dividendos, que podían reinvertirse en su totalidad, ni tampoco ningún gasto de intermediación financiera por muy bajo que fuese, como lo es en la actualidad lo que cobra Vanguard o Amundi, los reyes de la indexación.

tabla rentabilidades. Extrapolar ¿pero qué otra cosa se puede hacer?

Tampoco recogía el cuadro el efecto de la inflación. Sobre este último punto trataremos hoy porque su dolor no admite medida.

01. EXPECTATIVAS REALES VS EXPECTATIVAS NOMINALES: LA INFLACIÓN… EXISTA O NO.

Uno de los temas más polémicos de la ciencia económica no es otro que la inflación. Algunos dudan que exista. Otros la dan ya por muerta. Hay quienes avisan de su pronto regreso. No faltan quienes hacen todo lo posible para que reaparezca. Opiniones hay, pues, para todos los gustos.

Lo cierto es que se trata de un tema complejo porque el desacuerdo ya surge respecto a los procedimientos de su medición. Pero no termina ahí porque habitualmente la inflación se expresa en términos estatales y de forma general lo cual plantea, además, el inconveniente de cómo afecta a unos ciudadanos y a otros en las diferentes partes de un mismo territorio.

También se le achaca el constituir un indicador de efecto retardado pues recoge con retraso el incremento de los precios en los nuevos productos y servicios. Además, se le acusa de no tener en cuenta el efecto sustitución de unos bienes y servicios por otros. Todo son palos. Y de ciego.

tabla rentabilidades

En suma, la complejidad de este problema nos sobrepasa a nosotros y a casi todos. No obstante, hemos decidido tamizar la rentabilidad del SP500 TR por la inflación de los EEUU entre 1970-2018 de acuerdo a los datos suministrados por el Banco Mundial referentes a la inflación de precios al consumidor. Alguna referencia había que tomar y esta no nos ha parecido de las peores.

Aunque preferimos cualquier muestra de rentabilidad en términos nominales (por varias de las razones expuestas arriba) lo cierto es que constituye un ejercicio altamente recomendable tamizarlas por algún tipo de índice inflacionario para que nos hagamos una idea de tipo general acerca de la rentabilidad real de cualquier índice de ámbito nacional, aunque opere de manera globalizada, como el SP500.

02. EXPECTATIVAS REALES VS EXPECTATIVAS NOMINALES: LA INFLACIÓN, DE EXISTIR, QUITA EL MAQUILLAJE.

A primera vista parece que el período 1970-2018 ha tenido tan sólo 10 años bajistas y 39 alcistas, es decir, poco más de un 20% de los ejercicios han terminado en rojo:

tabla inversión 1 euro SP500. Extrapolar ¿pero qué otra cosa se puede hacer?

Sin embargo, una vez que restamos a las rentabilidades nominales del SP500 TR la inflación anual correspondiente las tornas cambian y de 10 años bajistas pasamos a 14 incluyendo el primero, 1970, y alguno no tan lejano como el 2011:

SP500 TR REAL

Ahora, casi un 25% de los años son claramente bajistas y hay 4 ejercicios más (1984, 1987, 2005 y 2015) con rentabilidades bastante pírricas que no pasan del 2% y otro más, 2007, que lo hace por muy poco. Cabría preguntarse si esos ejercicios no terminarían también en negativo a efectos prácticos debido a las retenciones tributarias a los dividendos y a los gastos de intermediación, con lo cual el número de ejercicios “olvidables” del SP500 TR se elevaría a 19, casi un 39% del total.

Es posible que le sorprenda que la inflación media de los EEUU durante los últimos 49 años ha sido del ¡4.04%!, siendo muy elevada y bananera especialmente entre 1970-1982, lo que hace parecer a la única potencia hegemónica del planeta un auténtico país de pandereta. Excluidos esos 13 años la media cae ya hasta el 2.7%, una cifra aún nada desdeñable. Si nos atenemos a los últimos 20 años esta tasa media vuelve a bajar, situándose en el 2.2%. No es, sin embargo, hasta el período 2008-2018, es decir, tras la Gran Recesión, que esa media se atempera y logra caer por fin del 2% para situarse en torno al 1.76%.

Sea como fuere, los efectos sobre la rentabilidad del índice son devastadores.

03. EXPECTATIVAS REALES VS EXPECTATIVAS NOMINALES: LA INFLACIÓN, DE EXISTIR, PRODUCE UN DOLOR INIMAGINABLE.

Comparemos entonces la rentabilidad nominal con la real y preparémonos para un nivel de sufrimiento extraordinariamente atroz:

SP500 TR REAL inversión 1 euro

De empezar con 1 y terminar con 115.24, esto es, una rentabilidad total acumulada del 11424% y compuesta anual del 10.17%, pasamos a comenzar con 1 y terminar con… ¡17.03!, es decir, otra rentabilidad total acumulada del 1603% y compuesta anual del 5.96%. O sea, de ganar 114.24 pasamos a ganar 16.03. Han desaparecido por el camino tenebroso de la inflación 98.21 unidades monetarias, es decir, casi el ¡86%! del beneficio nominal.

Está todo dicho. O no.

***

Una rentabilidad compuesta anual del 5.96% en términos reales no está nada mal si lo único que ha tenido que hacer el inversor es lo poco que exige la indexación, esto es, aportar regularmente dinero a su fondo índice y esperar. Todavía faltaría restar a ese 5.96% los gastos del fondo y las retenciones tributarias a la reinversión de los dividendos de haberlos. Aun cayendo esa rentabilidad a un 4% compuesto anual, por ejemplo, lo conseguido a cambio de lo aportado, sobre todo en tiempo y esfuerzo, es más que recalcable.

La mayor grandeza de la indexación o gestión pasiva coincide, sin embargo, con su mayor miseria: batirá al 85%-95% de la gestión activa, pero topará con un “techo de cristal” en cuanto a rentabilidad. Quizá por eso debemos tener unas expectativas razonables respecto a lo que podemos esperar de un fondo índice referenciado a un mercado como el representado por el SP500 TR. Esas expectativas son más de tipo cualitativo que cuantitativo.

Quiere esto decir que la indexación permitirá al inversor conservar la integridad del capital aportado por encima del devastador efecto de la inflación… pero no le hará rico. Quiere esto decir que la gestión pasiva le permitirá obtener cierta rentabilidad añadida a la conservación de ese capital… pero no le hará rico. Quiere esto decir que referenciándose al mercado en general encontrará el inversor una manera eficaz y eficiente de conservar y rentabilizar su ahorro… pero no le hará rico. Y eso es lo que significa una expectativa razonable de rentabilidad.

En el cuadro de abajo se puede observar la rentabilidad compuesta anual de cada año, desde 1970 a 2018, del SP500 TR. Sólo hay un ejercicio en negativo, el último de 2018. Los demás son todos positivos. Incluso el peor de ellos, salvando claro el 2018, ofrece una rentabilidad compuesta anual real del 2.53% (año 2000).

SP500 rentabilidad real

Empezando en un año positivo, 1971, y terminando en otro positivo, 2017, la rentabilidad compuesta anual asciende a un 6.42%. No es una mala expectativa. Las otras alternativas de inversión, desde las obligaciones a las acciones de los fondos de gestión activos, también serán machacadas por la inflación, que no peca de “racismo financiero” precisamente. En el caso de las alternativas de gestión activa los costes del fondo serán mayores que los de cualquier fondo índice decente y ya sabemos que la balanza de los resultados se inclina mayoritariamente del lado pasivo.

He aquí, pues, la grandeza y la miseria, los resultados y sus límites, que deben moldear nuestras expectativas de rentabilidad futuras. Quien se quiera hacer rico en bolsa que se apunte a un curso.

Santiago Casal

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