Blog

www.quietinvestment.com / Finanzas  / DEL RIESGO-GESTOR AL DRAMA-GESTOR

DEL RIESGO-GESTOR AL DRAMA-GESTOR

Es posible que en el competitivo mundo de la gestión de fondos de inversión la tan manida expresión “comenzar con buen pie” alcance el paroxismo más exacerbado. Todos aluden sin piedad al “largo-placismo” como si de un mantra sectario se tratara, pero en realidad domina el monótono cantineo del “corto-placismo” más cruel y despiadado. Cuando luce el sol todo son sonrisas y parabienes. En cuanto asoman los primeros nubarrones los gestos se tuercen y las críticas arrecian.

Recientemente se ha producido en el marginal mundillo de la gestión independiente de fondos de inversión española (la que mola) lo que podría calificarse tanto de riesgo-gestor como drama-gestor, habida cuenta de las consecuencias reputacionales que acompañan a toda situación de cambios de gestor y/o gestora. Hugo Ferrer, fundador de InBestia, y autor de este notable libro, El inversor global: inversión y especulación siguiendo las fuerzas económicas que dirigen el mercado de acciones”, ha dejado de asesorar al FI Renta 4 Multigestión/Ítaca Global Macro para comenzar a asesorar un nuevo fondo llamado Esfera Global Macro, de la gestora Esfera Capital. Es altamente recomendable la lectura de la carta remitida a los partícipes de Ítaca explicando las razones del cambio porque en ella se sintetizan muchos de los sinsabores de la tarea de gestor.

Por ejemplo, se trata desde los sacrificios personales que conlleva esta vocación de gestionar el dinero ajeno (en este caso con una dramática reducción de ingresos personales del 80%) hasta las diferencias entre gestor y gestora o el carácter fiduciario de la relación partícipe-gestor pasando, entre otras cosas, por la necesidad o no de contar con un benchmark. El lector puede leer la carta y extraer sus propias conclusiones pues el documento es lo suficientemente interesante y no es demasiado largo.

El caso más sonado en España de cambios de este estilo ha sido, por supuesto, el de los antiguos gestores de Bestinver, Francisco García Paramés junto con Álvaro Guzmán de Lázaro y Fernando Bernad. Aún más sonado si cabe puesto que el primero fundó Cobas AM y los segundos AzValor AM cuando todo el mundo pensaba que este triunvirato continuaría unido. No hace demasiado tiempo también los gestores de Metagestión (Javier Ruiz, Alejandro Martín y Miguel A. Rodríguez) abandonaron la firma para fundar Horos AM. Parece que vuelan las agachadizas.

Todos los casos se parecen y todos son diferentes. Y también todos los gestores reciben aceradas críticas cuando cae granizo de punta y vergonzosas adulaciones cuando el viento sopla a favor. El denominador común en todo este batiburrillo no es otro que los resultados y la rentabilidad. Se apela siempre al largo plazo, pero se juzga lo que has hecho ayer. Los dardos se arrojan sin compasión y entre lamentos y laceraciones los gestores se defienden y contraatacan. Sin embargo, la verdad última es que la gestión activa se enfrenta a lo que nosotros denominamos “problemas irresolubles” para los cuales no hay más respuesta que un acto de fe.

Por ejemplo: Ítaca comienza su andadura en marzo de 2015 y desde entonces sus resultados han sido malos depreciándose un 30%. Por su parte, True Value comienza en diciembre de 2013 y su performance ha sido muy buena. Por lo menos hasta antes de los recientes desplomes bursátiles. True Value está asesorado por José Luis Benito y Alejandro Estebaranz, a quienes vale la pena escuchar cada vez que hablan. Ambos fondos tienen como gestora a Renta4, igual que Ítaca. Los segundos cosechan alabanzas y el primero, ignominia. En los dos casos los gestores son noveles y la gestora es la misma. No quiere esto decir que carezcan de la formación y experiencia adecuada, sino que realmente esta es su primera experiencia al frente de un FI. Unos han empezado bien, el otro mal. Cierto que hacen cosas diferentes pues poco o nada tiene que ver la filosofía de inversión de True Value con la de Ítaca. Pero se te juzgará por tus metas y no por cómo las hayas alcanzado.

Pongamos otro ejemplo: Cobas AM comercializa un FIL, un Fondo de Inversión Libre, desde hace poco más de un año, Cobas Concentrados. En 2018 ha llegado a depreciarse más de un 43%. Imagine el lector lo que tiene que subir para que el partícipe original llegue al punto de partida. Pero en este caso el gestor es Francisco García Paramés y no un gestor joven o no tan joven que acaba de comenzar. Nos preguntamos cuántos gestores que comenzaran sus carreras con este resultado no verían su corazón en una bandeja y su cabeza clavada en una pica. Azvalor, por su parte, lleva funcionando más tiempo que Cobas, pero tampoco sus resultados han sido excelentes. Así, el fondo estrella de la gestora, Azvalor Internacional, acumula una rentabilidad de un 14% aproximadamente desde su andadura hace ya más de tres años. No parece demasiado. Podría decirse que Cobas ha perdido una batalla importante (pero no la guerra) y que Azvalor ha ganado las primeras escaramuzas. Aclaramos que no luchan entre ellos sino contra el mercado, en la guerra de la rentabilidad. Por si alguien no lo ha comprendido bien pues sabido es que en el mundo de las finanzas abundan los despistados.

De lo que sí estamos completamente seguros es de que no nos gustaría vernos en la piel ni de Hugo Ferrer ni de cualquier otro gestor sometido a presiones y críticas de todo tipo y condición, incluidas las ad hominem. Si ya profesionales con mucha experiencia, como los citados arriba, reciben todo tipo de diatribas, chanzas, burlas, ironías y demás metralla imagínense los gestores que están comenzando o llevan pocos años gestionando activos. Claro, la diferencia entre Paramés y Hugo Ferrer radica en este caso en el track récord obtenido en el pasado. Aun así, Cobas Concentrados ha necesitado un año para depreciarse un 43%. Ítaca ha perdido un tercio de su valor en menos de 4 años. Pero Paramés tiene un track récord especialmente bueno, es el propietario de su gestora y el volumen de capital que gestiona es abismal en comparación con Ítaca.

Podría argumentarse que uno obtendrá un resultado X y otro un resultado Y porque el estilo y filosofía de inversión de A es mejor que el de B. Es sabido que en QI somos partidarios tanto de la gestión pasiva como de la activa. Y dentro de esta en especial del value investing. Pero no creemos que descalificar a un gestor porque utilice métodos diferentes a estos dos estilos (por ejemplo, el análisis técnico) sea una actitud prudente. En el mundo financiero existe una peligrosa obsesión por creer que lo que uno hace es mejor que lo que hacen los demás cuando quizá debiera atenderse a la pericia de quien lo hace testada en el tiempo de manera constante.

Nos gusta la gestión pasiva porque le importa poco perder todas las batallas con tal de ganar la guerra. Nos agrada el value investing porque aspira a ganar la guerra y también las batallas más importantes, aunque asume derrotas puntuales. Nos gustan menos los estilos de inversión que pretenden no sólo ganar la guerra sino también todas las batallas, pero no porque creamos que esto no es posible sino porque estimamos que es demasiado difícil.

El problema que tratamos aquí es irresoluble porque si aspiramos a contratar un buen fondo de gestión activa antes querremos constatar un track récord de buenos resultados constantes y continuados en el tiempo, mejores que los ofrecidos por los índices. Pero cómo saber eso si no contamos con un historial de al menos 5 años y preferiblemente 10. El gestor novel puede quejarse de esto, pero no puede arreglarlo. Si obtiene malos resultados en el corto plazo, por ejemplo, en uno o tres años, se escudará diciendo que hay que tener en cuenta que va a largo plazo y que es muy pronto para juzgar su labor. Este es el problema irresoluble del gestor que empieza: posee experiencia financiera, pero no tiene un track récord como gestor de FI que lo respalde. Entonces, cómo llegará a tenerlo si los inversores no le confían su dinero … puesto que no tiene track récord. Esta pescadilla no puede salir de semejante bucle.

Por otro lado, el caso de Cobas AM, AzValor y otros ha puesto de relieve que cuando eres el propietario de tu gestora las cosas se hacen como tú dices y de lo que pase en un año te importa un pepino digan lo que digan y lo digan como lo digan. Pero para poseer una gestora hay que tener recursos materiales. Si ya eres un gestor senior y exitoso es probable que los tengas. Si estás comenzando y eres joven lo más seguro es que no. He aquí entonces otro problema irresoluble. El principiante que necesita un track récord no puede poner de su lado uno de los mejores incentivos para alinear los intereses del gestor con los del partícipe. De nuevo la pescadilla en su bucle.

Al final en la gestión activa lo que cuenta es quién gestiona tu dinero pues ésta es de tipo totalmente personalista y carácter fiduciario, basada en la confianza personal que inspira el gestor en virtud de sus planteamientos de inversión y su track récord de rentabilidad. Quien invierte con Paramés o Guzmán de Lázaro lo hace porque son ellos y no otros quienes están ahí. Quien invierte con Hugo Ferrer u otro gestor que comienza su carrera lo hará también porque son ellos y no otros quienes ejercen de gestores o asesores del fondo. Y si no invierten por su track récord como gestores de FI dado que no pueden tenerlo sí invierten en base a otros criterios. Desafortunadamente, el cortoplacismo se impone para ellos porque todavía no tienen el capital para fundar su propia gestora. Su único activo es en realidad su reputación financiera labrada en ámbitos ajenos a la gestión directa de un FI. Pero unos malos resultados en los comienzos bien pueden hundir esa reputación de manera irreparable. El trabajo de años para ver cumplido el sueño de gestionar un FI o cualquier otro instrumento de inversión colectiva puede entonces derrumbarse en un trienio negro. O más bien rojo.

Si True Value hubiera comenzado su andadura con un varapalo bursátil del calibre de Cobas AM podríamos preguntarnos ahora si los gestores actuales estarían ahí o no. Es verdad que hace falta empezar con buen pie en casi todo. Puede que también haga falta un poco de suerte. Hugo Ferrer e Ítaca no han tenido ni lo uno ni lo otro. Es una muy mala noticia que la gestión independiente, alternativa a la bancarización del ahorro, coseche fracasos. Pero el fracaso tiene un lado positivo, la redención. Y en bolsa, quien aguanta y tiene estómago suma probabilidades para triunfar en el futuro.

Invertir el propio dinero ya nos parece duro. Invertir el de terceros, incluyendo familiares y amigos, a través de un FI sometido al necesario escrutinio público, pero también a la estulticia y la miseria que emanan como efluvios satánicos de las redes sociales es todavía peor. Porque al final no todo el mundo puede ser Paramés. Son muchas las reputaciones que apelan al largo-plazo y al juicio sosegado, pero pocas las que soportan el inclemente castigo de la necesidad de imperiosos buenos resultados a corto-plazo. Este es el oxígeno del gestor novel, la rentabilidad cortoplacista. Pero también su verdugo. Y no faltan jamás voluntarios para empuñar hachas.

Más vale empezar con buen pie porque estos problemas son irresolubles y no existe manera alguna de arreglarlos. Cierto es que se precisa toda una vida para obtener una buena reputación y sólo 5 minutos para dilapidarla.

O menos de 5 años.

 

 

QI

3 Comentarios

  • ahorrainvierte

    20 enero, 2019 2:48 pm
    Responder

    Hola,
    enhorabuena por estas reflexiones que comparto en gran medida. Lo quieran o no, creo que el momento en que un gestor empieza o en el que sale un fondo al mercado influye muchísimo.
    Es algo que he pensado que alguien medio inteligente y medio aprovechado podría hacer, sacar un fondo de inversión cuando el mercado haya caído a lo bestia, en un 2009 o en menor medida este pasado diciembre. Eso ya sería tener viento de cola, claro que en ese momento costaría encontrar inversores.
    Me cae bien Hugo Ferrer pero ser un inversor Global Macro es muy jodido, no vale con anticipar o saber que va a pasar si no saber que anticipan o saben los demás y que descuenta o no el mercado. Soros o Rogers ha habido pocos, en todos los éxitos influye la suerte, y hasta Bill Rogers que sabe más que nadie se equivoca y su fondo de bonos no rinde nada desde el 2014.
    La única manera de saber si un gestor es bueno es mirando su track record, pero la mayoría de los estudios señalan que esos track records no se mantienen en el tiempo, salvo en muy contadas excepciones.
    Si no fuera así de lío, no sería tan divertido 🙂
    Saludos amigos!

  • ahorrainvierte

    20 enero, 2019 2:53 pm
    Responder

    La verdad es que este breve párrafo de la carta es para enmarcar:
    “El camino en Ítaca ha sido difícil desde el primer día. La mala suerte quiso que el fondo comenzara su andadura exactamente el día en el que el mercado europeo hizo techo (10 de abril de 2015), un nivel que la bolsa ni ha recuperado y del que sigue lejos.”
    Si abres un fondo Global Macro en un techo del mercado y lo atribuyes a la mala suerte, ¿qué vas a atribuir a tus habilidades?

  • David Núñez

    22 enero, 2019 2:00 pm
    Responder

    Hola y gracias por tu comentario.

    Efectivamente los problemas son irresolubles. Sin entrar a valorar el estilo de inversión de Ítaca sí creemos que es difícil tener éxito (pero no imposible) cuando se intenta ganar no sólo la guerra sino también todas las batallas. Quizás por eso nos sentimos más cercanos a la indexación y el value investing.

    Saludos
    QI

Escribe un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies