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Apuntes sobre la GFA. (2)

Continuando con los apuntes relativos a la presentación en Value School de “La Guerra Financiera Asimétrica”, hoy realizaremos una triple comparativa entre el paupérrimo IBEX35, el SP500 y el DAX30. Si bien en la conferencia de la VS usamos el período 1993-2017, esto es, los últimos 25 años, en el libro lo hicimos por motivos didácticos con los ejercicios 1992-2016 aunque actualizamos los resultados al 2017 con un capítulo adicional. No obstante, en la siguiente exposición usaremos como referencia los últimos 26 años, 1992-2017, o sea, desde el nacimiento del IBEX35 hasta ahora.

Así pues, en el siguiente cuadro el lector puede observar la rentabilidad anual del IBEX35 en su versión sin y con dividendos (IBEX35 TR o Total Return) pudiendo ver en las dos últimas columnas la evolución de 10 ficticios euros a los cuales se les aplica una u otra rentabilidad:

Desde 1.992 la performance de nuestro benchmark nacional hubiera sido entonces la siguiente:

Como se puede observar existe una importante diferencia entre la rentabilidad anual compuesta del IBEX35 (5.33%) y la del IBEX35 TR (9.44%), que incluye los dividendos. Este abismo entre ambas modalidades del índice marca también una gran divergencia en la rentabilidad total acumulada (286% para el IBEX35 y 944% para el IBEX35 TR) debido al efecto capitalizador del interés compuesto. El IBEX35 se configura así como un índice de reparto con una rentabilidad anual media por dividendo bastante elevada del 4.18%.

Sin embargo, la bolsa española no destaca solamente por su generosidad a la hora de repartir rentas sino también, desgraciadamente, por la gran cantidad de años bajistas. El IBEX35 ha sufrido nada más ni nada menos que 11, es decir, el 42% de los 26 ejercicios examinados. Si se cuentan los dividendos hablaríamos de 9 años, esto es, el 35%. A todas luces una performance tenebrosa, sobre todo la comprendida entre 2010-2016.

Por su parte aquí tenemos al SP500 desde 1992 hasta 2017 tanto en su versión sin dividendos como en la Total Return:

El SP500, al contrario que el IBEX35, se configura como un índice de capitalización y su rentabilidad media por dividendo ha sido sustancialmente menor que la de la bolsa española, un 2.24% frente al anterior 4.18% del IBEX35. Por eso, tanto la rentabilidad compuesta anual como la rentabilidad total acumulada muestran unos márgenes más ajustados que los del benchmark español:

Destaca en esta comparativa entre España y EEUU las rentabilidades parecidas de las versiones de uno u otro índice que incluyen los dividendos: un 9.44% para el IBEX35 TR y un 9.61% para el SP500 TR. ¡Quién lo iba a decir! Parece que el fenómeno de reversión a la media de las rentabilidades bursátiles opera mágicamente a largo o muy largo plazo mientras que desaparece en el “reverso bajista de la fuerza” en plazos más breves, como el que media entre 2010-2017. Luego veremos, no obstante, que ambas rentabilidades son menos similares de lo que parecen.

Finalmente, aquí tenemos al DAX30 alemán, un índice Total Return per se, motivo por el cual la presentación de su performance entre 1992-2017 es diferente a las dos vistas antes:

Parece que la bolsa alemana no ha tenido una actuación tan brillante como la española y la americana a 26 años vista. Esta habría sido su rentabilidad compuesta anual y la total acumulada:

Frente al 9.44% del IBEX35 TR y el 9.61% del SP500 TR parece que el DAX30 germánico experimenta una severa derrota, pues una diferencia de más de un 1% compuesto anual en un plazo tan largo como 26 años genera unas diferencias finales importantes en términos de rentabilidad total acumulada. Pero realmente no es así. Y todo se lo debemos a la sempiterna inflación. Veamos.

Aquí tenemos al “impuesto invisible” en España, medido por el Banco Mundial, entre 1992-2017:

Así como quien no quiere la cosa 26 años con una tasa media de inflación del 2.66% depreciarían cualquier moneda en casi un 50%. Hay que señalar que esta media se reduce al 2.2% desde 1999, año en el que se estableció la irrevocabilidad del cambio euro/peseta, y al 2.03% desde la definitiva entrada en circulación del euro, en 2002. Por otro lado, la inflación media en España desde la Gran Recesión ha sido de un moderado 1.37%. Nos podemos dar con un canto en los dientes pero no debemos ser tan ingenuos como para proclamar entre vítores la muerte de la inflación pues lo más probable es que esta repunte.

En Estados Unidos la inflación media del período 1992-2017 ha sido más moderada que la española, un 2.29%:

Y, finalmente, en Alemania esta media se reduce aún más, al 1.72%:

Aún así, ni la seriedad germánica nos libera de esta plaga bíblica llamada inflación. No obstante, a los efectos de esta exposición, hay que señalar que una vez se resta esta peste a la rentabilidad bursátil bruta la divergencia antes mostrada por IBEX35 y SP500 frente a DAX30 se diluye.

Así, el IBEX35 TR “deflacionado”, esto es el IBEX35 Real quedaría como sigue:

Y su rentabilidad compuesta anual ya no ascendería al 9.44% sino a una más realista del 6.63%:

A su vez, el SP500 TR menos la inflación ofrecería el siguiente aspecto:

Ahora, frente a aquella rentabilidad compuesta anual bruta del 9.66% tendríamos que hablar de otra más reducida del 7.21%:

Finalmente, el DAX30 es el índice menos afectado por la inflación y por eso su rentabilidad real luce de la siguiente manera:

Frente al 8.42% bruto de rentabilidad compuesta anual ahora, restada la moderada inflación teutona, nos tenemos que conformar con un 6.60%, sorprendentemente muy similar a la del IBEX35 TR Real:

Como podemos observar, parece que a largo plazo índices bursátiles amplios y líquidos que tienden a la eficiencia muestran resultados relativamente parecidos. Los paralelismos entre el IBEX35 y el DAX30 son muy llamativos así como el plus de rentabilidad que muestra el SP500 sobre ambos. A plazos menores, como por ejemplo el período 2010-2017, las fuertes pautas que se muestran en esta exposición se pierden. Destaca en todo caso la tremenda fortaleza del fenómeno de la reversión a la media de la rentabilidad bursátil a largo plazo aún en índices representativos de economías subyacentes tan dispares como la americana, la alemana y la española.

Sin lugar a dudas este marco es un buen escenario donde operar en busca, primero, de la conservación del capital invertido frente a la perniciosa influencia de la inflación para después ir pensando en objetivos de rentabilidad más ambiciosos.

QI

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