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DULCES EXPECTATIVAS VS CRUDA REALIDAD EN LA BOLSA

DULCES EXPECTATIVAS VS CRUDA REALIDAD EN LA BOLSA.

De alguna manera tratamos las expectativas bursátiles aquí, no sin cierta ironía y sarcasmo. Poco duró el alborozo puesto que no tardamos en arrojar un jarro de agua fría, incluso gélida, sobre tales anhelos, aquí. No contentos con tamaña temeridad volvemos hoy a la carga porque estimamos conveniente que el inversor se mentalice para lo peor. De esta forma no se sentirá tan decepcionado. O estafado.

Hay guerras que se ganan perdiendo todas las batallas y quizá esta es la grandeza (y también la miseria) de la gestión pasiva o indexación que hemos teorizado con más o menos acierto en La Guerra Financiera Asimétrica. A pesar de la tendencia al integrismo financiero de quienes defienden una u otra manera de invertir o uno u otro estilo de inversión lo cierto es que QI siempre ha considerado que no existe conflicto alguno entre la gestión activa y la pasiva. Puede verlo y escucharlo de nuestras propias bocas aquí, por cortesía de la Value School. Por eso, lo sostenido en post anteriores y lo que añadiremos en este y otros es aplicable a ambos tipos de inversión, activa y pasiva, aunque los ejemplos sean de tipo indexado.

Así pues, las expectativas eran esto:

Es decir: una rentabilidad total acumulada desde 1992, año de creación del IBEX35, del 824% y compuesta anual del 8.58% usando, por supuesto, la versión con dividendos o Total Return de nuestro maltrecho benchmark ibérico. Empieza esta visión de la rentabilidad bursátil española en rojo y termina también en rojo pues comprende 27 años con más de una emoción fuerte. Una expectativa un poco más realista quizá situaría la rentabilidad compuesta anual entre un 9%-10%, que a la postre es lo que se puede esperar de la inversión bursátil a largo plazo en índices grandes, amplios, líquidos y que tiendan a la eficiencia. Por ejemplo, los 25 años que median entre 1993 y 2017, ambos en verde, arrojarían una rentabilidad compuesta anual del 9.28%.

No obstante, nos quedaremos con los 27 ejercicios disponibles, aunque dos importantes (principio y fin) estén en rojo, porque financieramente hablando siempre es mejor restar que sumar y cunde más la prudencia que la temeridad. La rentabilidad señalada arriba puebla los sueños más húmedos y avaros del inversor, pero a nadie se le oculta que se trata de una rentabilidad “ideal.” En el mejor de los mundos posibles el abnegado ahorrador bursátil obtendría el mismo resultado que el índice Total Return de rigor. Solo que el mejor de los mundos posibles no existe salvo en las molleras de los compradores de acciones más ingenuos y amantes de las hojas de cálculo sobrepobladas de rentabilidades compuestas que auguran la independencia financiera … dentro de 50 años. Más les valdría a estos ilusos preocuparse de preservar el capital pues no se conserva lo que se tiene apelando al cuento de la lechera ni tampoco recitando el Tao de Warren Buffett para impresionar a cuñados y amigos.

Y no existe el mejor de los mundos posibles por culpa de la inflación, que tenía el mal gusto de pinchar este bonito globo de la siguiente y artera manera:

El imposible idilio entre inversor y la rentabilidad del IBEX35 TR quedaba así bruscamente interrumpido por una tasa media de inflación entre 1992-2018 de nada más y nada menos que del 2.56%, si bien ésta ha sido menor desde la aparición del euro en 2002 (2.01%) y aún más baja desde la Gran Recesión en 2008 (1.24%). La amarga realidad provocada por este comensal insaciable no ha sido otra que convertir el famoso 824% anterior de rentabilidad total acumulada en un más modesto 373% y el deseable 8.58% compuesto anual en un 5.92%. Tal es así que desde el año 2007 esta rentabilidad no se ha recuperado.

De todas formas, puede argüirse que la inflación expresada a través del IPC como media nacional no afecta a todos de la misma manera y con la misma intensidad pues depende en gran medida de lo que cada cual consuma y de donde lo consuma. Se puede contraargumentar, además, señalando que los datos del IPC reflejan tarde el efecto sustitución o que la métrica no es la adecuada. Por eso vamos a dejar aparcada (por el momento) a la inflación y nos centraremos en rentabilidades nominales. Lo cual significa sacar la motosierra de los recortes.

El primer psicópata con el hacha en la mano que va a amargarle su romance es, por supuesto, el fisco a quien le parece mal que se reinvierta la totalidad del dividendo. Por tanto, no existe como realidad rentable ningún índice Total Return. Lo que existe es el índice Net Return, esto es con los dividendos rasurados tras el paso de este Atila desbocado llamado Hacienda. Como pretendemos poner los pies del inversor en la Tierra en nuestra simulación proponemos una retención tributaria del 35%. Esto significa que el IBEX35 TR anterior que tantas fantasías erótico-financieras despertaba se transforma en este más modesto IBEX35 NR:

Este atraco tributario transforma el anhelado 824% de rentabilidad total acumulada en un 546% y el ansiado 8.58% compuesto anual en un 7.16%. El lector puede objetar que uno, no siempre los dividendos han tributado como rendimientos del capital mobiliario, y dos, que la retención máxima actual aplicable a los dividendos es del 23% o también que lo máximo que se ha llegado a cobrar ha sido un 27%. Es verdad. Pero este post va de expectativas vs realidad. Nuestro propósito es perfilar un entorno lo más negativo posible para el inversor con el objetivo de situarlo en un escenario en el cual pueda hacerse una idea clara de las dificultades inherentes no ya la obtención de rentabilidad sino de la misma conservación del capital invertido.

Si un 35% le parece demasiado (y de hecho lo es) piense el lector que países tan dispares como USA, Francia, Finlandia y Suecia ya te clavan un 30% y nada más y nada menos que Suiza perpetra un 35%. En un mundo ideal no existiría este rastrero recorte. En un mundo no tan ideal pero sí más benigno este asalto tributario se quedaría en un diezmo o un 15%. Pero no es así ni tiene pinta de que vaya a serlo en el futuro. Por tanto, trabajaremos con la rentabilidad del IBEX35 Net Return arriba propuesta que resta un 35% a la cuantía de los dividendos incorporados en la versión Total Return. Esta debe ser su primera toma de contacto con la amarga realidad de la inversión tanto indexada como activa: que Hacienda te va a pinchar como un yonki que te asalta por la espalda cuando retiras efectivo de un cajero. Sí, el gobierno también es un yonki: del gasto y de la deuda. El paganini somos nosotros. Usted también.

Esta primera toma de contacto con la realidad en un escenario tributario altamente hostil ya debería ponerle los pies en el suelo. Ojalá fuera así. En el próximo post trataremos del segundo psicópata con motosierra, el Leatherface del coste de operar en el mercado.

Mantenga los pies bien pegados al suelo.

QI

2 Comentarios

  • Adolfo

    21 enero, 2019 12:19 pm
    Responder

    Yo creo que lo mejor es echar dos cuentas:

    * Si quieres acumular: considerar que el SP500 crecerá al 6% (+ inflación) los próximos 20 años, que es algo bastante pesimista.
    * Si quieres recibir rentas: la clásica de sacar el 4%.

    ¿Para qué invertir en el IBEX pudiendo invertir en el SP500?

    • David Núñez

      28 enero, 2019 3:54 pm
      Responder

      Hola.

      Muy buena pregunta. La intención de estos post es demostrar, desde la configuración de un escenario altamente hostil para el inversor, que la bolsa es un lugar apropiado para conservar el patrimonio ahorrado e incluso obtener cierta rentabilidad. No se nos ocurre mejor ejemplo que el IBEX35 para ilustrar ambas afirmaciones.

      Saludos
      QI

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