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Apuntes a la GFA (4)

Sosteníamos no hace mucho aquí que conviene plantear escenarios altamente hostiles para testar el acierto o no de una estrategia de inversión a largo plazo. De ahí que el período comprendido entre los años 2000-2017 en el IBEX35 constituya el ejemplo elegido para explayar “La Guerra Financiera Asimétrica.” Así lo hicimos también en nuestra exposición en la Value School.

A pesar de resultar un tanto contra-intuitivo lo cierto es que las malas o incluso pésimas performances bursátiles resultan más ejemplarizantes que las buenas o las extraordinarias. Por eso planteamos un IBEX35 no sólo lastrado por sí mismo sino también por una retención tributaria elevada sobre los dividendos (25%), unos gastos de intermediación excesivos (1%) y descontada la inflación salvo los períodos deflacionarios. Una inversión de 10€ en tales circunstancias realizada al comienzo del año 2000 hubiera experimentado una depreciación del -20% en términos reales tras 18 largos años, dejando en entredicho el conocido axioma bursátil de que a largo plazo siempre se gana en bolsa.

Nuestra tesis, sin embargo, nunca ha descansado sobre las bondades de la gestión pasiva o indexación per se, lo que llamamos el AK-47 del inversor, sino en la combinación de esta estrategia con una táctica adecuada que habíamos bautizado como el RPG7 del inversor en honor al famoso lanzacohetes soviético responsable del derribo de los Black Hawk sobre Mogadiscio. Tal táctica no era otra que el promedio del coste monetario, la traducción al español del famoso Dollar Cost Averaging o DCA.

La indexación como estrategia de inversión a largo plazo casa extraordinariamente bien con un programa de aportaciones monetarias periódicas que permiten al inversor esquivar las perniciosas consecuencias de comprometer todo su capital en un mal momento. Por ejemplo, tal como expusimos en la VS, si en lugar de invertir de golpe los 10€ el inversor aporta 1€ anual el resultado del cuadro anterior varía y para bien:

En tal caso ahora se habrían invertido 18€ y el inversor tendría 20.2€ en términos reales, es decir, una rentabilidad acumulada del 12.22%. Dicho de otra manera la espantosa combinación de 9 ejercicios bajistas durante 18 años no habría sido capaz de destruir las bondades del mercado de valores a largo plazo. En este ejemplo extremo se habría conservado la integridad del capital aportado, primer objetivo de cualquier inversor, y se habría obtenido además una rentabilidad mínima.

Nótese que usamos como referencia un IBEX35 Real muy minorado en relación al IBEX35 Total Return y que, además, el inversor no revaloriza su aportación anual de 1€ al ritmo de la inflación. Aún en este horror bursátil protagonizado por un inversor altamente indolente que ni siquiera actualiza su ahorro se obtiene una inesperada victoria en el paupérrimo y deprimente IBEX35.

El promedio del coste monetario combinado con la gestión pasiva o indexación constituye el arma de inversión más efectiva, eficaz y eficiente jamás utilizada por el inversor. “La Guerra Financiera Asimétrica”, que es ante todo un manual de comportamiento, desarrolla esta compleja temática y ahonda en las importantes implicaciones de índole material y, especialmente, psicológicas que acompañan al procedimiento brevemente descrito en este comentario.

Cabe señalar que todavía es posible mejorar este sistema y así lo defendimos en el auditorio de la VS. A tal fin dedicaremos el apunte quinto y último a la presentación de la GFA.

QI

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