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Apuntes a la GFA (5)

Finalizando las puntualizaciones a la presentación de “La Guerra Financiera Asimétrica” que el pasado junio tuvimos el privilegio de exponer en conferencia-coloquio en la sede de la Value School, hoy nos gustaría tratar de los resultados de la indexación combinados con el promedio del coste monetario pero no en los términos que habíamos señalado en el post anterior sino de manera más activa, invirtiendo más en los períodos bajistas. Es lo que en la GFA denominamos los IEDs del inversor en honor a los “artefactos explosivos improvisados” utilizados por la insurgencia en lugares como Iraq o Afganistán contra las tropas de la OTAN y sus desdichados aliados.

Partíamos de un IBEX35 al que presentábamos como un escenario altamente hostil para el inversor donde a priori “poco había que rascar.” No sólo por el período seleccionado, los terribles 18 años que median entre 2000-2017, sino también porque habíamos simulado una retención al dividendo que se podía reinvertir de un confiscatorio 25% al que aún había que restar unos gastos de intermediación abusivos para un producto indexado del 1% y a cuyo hiper-penalizado resultado aún detraíamos la inflación y no sumábamos la deflación. Si el inversor recuerda el entorno era el siguiente:

La rentabilidad que usábamos para sostener nuestra tesis era la de la columna IBEX35 REAL. Así, 10€ invertidos en el año 2000 se hubieran depreciado un 20% en términos reales dejando muy en entredicho el axioma según el cual a largo plazo nunca se pierde dinero en bolsa. Sin embargo, si en lugar de invertir los 10€ de golpe hubiésemos aportado 1€ anualmente los resultados cambiaban y mucho pues tras una aportación final de 18€ obteníamos finalmente 20.2€, una rentabilidad total acumulada en términos reales del 12.22%. Quedaba demostrado así que incluso en las cloacas bursátiles españolas era posible no sólo alcanzar el sacrosanto principio de la conservación del capital invertido sino, además, obtener cierta rentabilidad que no por pírrica resultaba meritoria:

Lo cierto es que la gestión pasiva o indexación se compagina muy bien con la táctica del promedio del coste monetario y sosteníamos, además, que incrementando esta aportación progresivamente se alcanzaban dos importantes objetivos adicionales con respecto al primer método del promedio del coste monetario lineal: el primero era simplemente un mayor ahorro en términos absolutos y el segundo una mayor rentabilidad final acumulada al haber invertido más dinero en momentos de alto pesimismo y bajas cotizaciones. Se podía añadir que también se consigue un tercer objetivo no menos importante que no es otro que esquivar exitosamente períodos de tiempo con muchos años bajistas de manera tal que el inversor tenía más opciones de desinversión sin pérdida a pesar de la hostilidad del escenario. He aquí el ejemplo del promedio del coste monetario progresivo:

Como podemos observar arriba tras un año bajista, como por ejemplo el 2000, se procede a incrementar la cuota en 2€ en lugar de 1€. Y así sucesivamente. En el ejemplo vemos que también en 2004 se “progresiviza” la aportación a pesar de ser el 2003 un año alcista. Eso se debe a que a principios del 2004 el inversor habría aportado 10€ pero en términos reales estaría (aunque por poco) por debajo de esa cifra.

Finalmente en vez de los 18€ se llega a aportar el doble, 36€, y se obtienen 44.6€ también en términos reales, esto es, una rentabilidad final acumulada del 23.88%, casi el doble de la que se conseguía con el promedio del coste monetario lineal.

A pesar de que toda estrategia y táctica de inversión es susceptible de crítica y mejora debemos señalar que la GFA, al fin y al cabo un manual de comportamiento, demuestra que el comportamiento reactivo y no proactivo del inversor incluso en escenarios tan poco modélicos como el IBEX35 alcanza todos sus objetivos a largo plazo de la mano de la paciencia, la constancia y la disciplina. Los tres pilares de cualquier forma de invertir.

QI

2 Comentarios

  • César A.

    3 septiembre, 2018 7:19 pm
    Responder

    Excelente trabajo, muy parecido al GAD de Robert Lichello; no sé si habrá diferencias significativas entre ambos, lo que es evidente es que son muy rentables. Gracias!

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