¿ERES MÁS RICO DE LO QUE CREES?

by in Finanzas, Opinión y Actualidad 5 julio 2021

¿ERES MÁS RICO DE LO QUE CREES?

Puede que así sea si nos atenemos a lo escrito brevemente por @michaelbatnick en su web The Irrelevant Investor. La tesis de Michael Batnick es la siguiente:

Si una persona gana 200.000€ al año, ¿tiene más en común con otra que gana 50.000€ o con una que gana 2.000.000€? Ciertamente 2.000.000 equivale a 10 veces 200.000 mientras que, a su vez, 200.000 es solo 4 veces 50.000. Por tanto, ahí se encontraría la intuitiva respuesta: quien gana 200.000€ tiene más en común con quien gana 50.000€ que con quien gana 2.000.000€ puesto que la distancia en euros que le separa de la primera persona, la que gana menos, es muy inferior a la que le separa de la segunda, que gana mucho más. Al menos, hacia ese lado parece señalar a primera vista nuestra intuición.

No obstante, puede que esta respuesta sea errónea. Aunque las cantidades en euros pueden estar más cerca, el estilo de vida, en cambio, no. Es decir, una persona que gana 200.000€ puede tener, a pesar de lo que a simple vista pueda parecer, mucho más en común con otra que gana 2 millones que con quien gana 50.000€. Evidentemente hay miles de puntualizaciones a esto último. ¿Dónde se vive? ¿Hay familia? Y así sucesivamente. No obstante, este ejemplo es un supuesto amplio, no aplicable a las circunstancias individuales de cada uno de nosotros.

Lo cierto es que, con un determinado nivel de ingresos, por ejemplo, 50.000€, hay cosas que no se pueden hacer. Aunque los ejemplos pueden ser infinitos nos referimos a cosas como quizás que no se puede pedir lo que uno quiera del menú. O viajar con la frecuencia y comodidad deseadas. Sin embargo, una vez que se alcanza un cierto nivel de ingresos, este tipo de cosas se convierten en más factibles. Es por eso que existe una división más grande entre “los que tienen” y “los que no tienen” que entre “los que tienen” y “los que tienen más.”

Es decir, con unos ingresos de 7 cifras se puede volar tranquilamente en primera clase y dormir en la mejor habitación del hotel. Pero la persona que gana 200.000€ vuela en el mismo avión, va al mismo lugar y se aloja en el mismo hotel. O sea, ganar más dinero cuando ya se está ganando lo suficiente no proporciona un nivel de felicidad adicional. Al menos no de felicidad real. Puede haber momentos especiales de vez en cuando, pero en definitiva no dejan de ser instantes fugaces. Así, cuando se ve el dinero de esta manera, uno se da cuenta de que probablemente es más rico de lo que cree.

¿ERES MÁS RICO DE LO QUE CREES?

La tesis de Batnick es muy reconfortante y, en cierto sentido, no deja de hacerse eco acerca del poder igualatorio que los avances económicos y tecnológicos han tenido, tienen y tendrán en la sociedad. Que a nadie le quepa duda que El Rey Sol, Luis XIV, puede que el monarca más poderoso de su época, tenía una calidad de vida inferior a la de cualquier persona de clase media en Europa. Una fístula anal, algo irrelevante hoy en día a nivel sanitario, le ocasionó sufrimientos físicos terribles y bien pudo costarle la vida. Actualmente, si cualquiera de nosotros padeciera el mismo mal, desde un humilde barrendero hasta un empresario, nuestra sanidad pública (o privada) solucionaría este incómodo problemilla rápidamente y sin peligro para nuestras vidas. Esta historia se repite con muchas otras cosas, desde el papel higiénico hasta la electricidad y el agua corriente. La lista es interminable.

Se puede objetar que lo que realmente importa en una época determinada no son las diferencias absolutas sino las relativas. Probablemente sea verdad. Sin embargo, la tesis de Batnick no nos parece descabellada: que, efectivamente, existe una división más grande entre “los que tienen” y “los que no tienen” que entre “los que tienen” y “los que tienen más.”

Es posible, no obstante, que el lector español se muestre un poco menos optimista en este punto que Mr. Batnick, pues, según esta noticia de El País, “el salario medio anual de un trabajador en España en 2019 fue de 24.395€, mientras que el salario más frecuente que se percibió ese año fue de 18.489€, según refleja la encuesta anual de estructura salarial publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).” Evidentemente, en España ya existe una buena diferencia entre quien gana ese salario que se mueve entre 18.000€-25.000€ y alguien que obtenga 50.000€. Es posible, por tanto, que las cifras de Batnick hayan de ser matizadas según en qué lugar uno vive.

¿ERES MÁS RICO DE LO QUE CREES?

Sea como sea, en términos generales, cabe preguntarse hasta qué punto es aplicable en España que un ciudadano que gana, pongamos, 100.000€ tenga más en común con otro que gana un millón que con uno que gana 25.000€. El problema quizá radique en que no existen demasiados ciudadanos que ganen 100.000€. Desde este punto de vista, entonces sí es probable que también en España tengan más en común el ciudadano del millón y el de los 100.000€. Habida cuenta de las disparidades de coste de vida, sobre todo inmobiliario, que existen en nuestro país, este asunto admite múltiples modulaciones.

Sea como fuere, la conclusión de Batnick, esto es, que puede que seamos más ricos de lo que creemos, resulte verdad por mucho que, actualmente, nos choque esta idea. En este asunto se mezcla lo aspiracional con lo clasista y, por tanto, resulta evidente que no se trata de un debate cómodo, habida cuenta de que cada uno tiene una miríada de circunstancias particulares que modulan su posición en, digamos, “la estructura social” y “lo aspiracional.”

En todo caso, desde estas líneas queremos recordar al lector que mejor le puede ir en términos de optimismo vital reflexionando sobre lo sostenido por Batnick que repitiendo mantras chorras como “éramos pobres, pero felices” (¡anda ya!) o, incluso peor, “somos pobres, pero dignos” (jajajaja). Nuestra intuición es que el ciudadano que obtiene en España 100.000€ es más feliz que el que obtiene 25.000€ pero que no necesariamente quien gana 1.000.000€ es más feliz que el de los 100.000€.

Procuremos ser felices y, bajo ningún concepto, pobres. No mola, no serás feliz y no tendrás dignidad porque habrás de aceptar cosas y situaciones que con más emolumentos no aceptarías. El resto son cuentos. O cuentas.

@mellizonomics & @quietinvestment

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