El inversor mileurista

by in Principios de Inversión 20 enero 2014

El inversor mileurista. Un hombre de acción (I)

Según el teólogo y matemático inglés William George Ward “el pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas.” Ante una situación adversa la queja tiene la utilidad de ofrecer una vía para el desahogo que la propia naturaleza humana siempre reclama y necesita. Sin embargo, sólo la suerte puede hacer que esa actitud acabe finalmente reportando algún resultado positivo. Ante la misma situación el optimismo tiene la ventaja de iluminar el espíritu con esperanzas varias estén estas fundadas o no. También aquí la fortuna necesita hacer su aparición para que los problemas desaparezcan o al menos se diluyan. En ambos casos, falta la acción como palanca que incline la suerte de nuestro lado y coadyuve a la resolución de todos esos avatares del destino que de vez en cuando nos perjudican.

El realista que ajusta las velas es el hombre que realmente actúa. La tormenta arrecia y él no espera a que otros le solucionen sus problemas independientemente de quien se los haya causado. No pierde el tiempo acampando en quejas y buscando paraísos que no existen para sustituir al desastre que le ha tocado en desgracia padecer. Tampoco se conforma con lo que el destino le ha deparado y se queda petrificado esperando a que escampe. El realista se ocupa de sus asuntos y de los de aquellos que son importantes para él desde la modestia de que quizá poco pueda hacer pero al mismo tiempo desde la convicción de que si él no hace nada nadie lo hará por él y los suyos y las causas que le importan.

El inversor mileurista

La figura del mileurista es bien conocida en España. Todo un clásico del empleado no especializado o del muy especializado cuyas licenciaturas, másteres y demás títulos oficiales no le ayudan a conseguir un trabajo mejor. Sea porque hay exceso de licenciados en España o porque el mercado no demanda a muchos de ellos lo cierto es que deambula en empleos temporales o bien conserva uno indefinido que puede que le desagrade y en el que, desde luego, no ve demasiadas posibilidades de mejora y promoción.

Nosotros creemos que los ciudadanos tienden a actuar con más libertad y responsabilidad si su riqueza aumenta y perciben con ello un cambio a mejor en sus vidas. Una sociedad de propietarios tiende a ser una sociedad cuyos miembros se preocupan más por el futuro y en el que el espíritu emprendedor tiene más posibilidades de desarrollarse que en otra cuyos ciudadanos permanecen subsidiados y, además, endeudados o, para ser más ecuánimes, demasiado endeudados.

También somos de la opinión de que es necesario que aquellos que puedan tomen conciencia de la importancia que para su bienestar futuro y no tan futuro tiene el hecho de contar con cierto grado de independencia financiera que opere no sólo como un salvavidas ante la eventualidad de sucesos desgraciados sino también, y tan importante como lo anterior, como una garantía de su libertad personal en el sentido de aumentar sus opciones y capacidad de elegir.

Nosotros vamos a convertir a este mileurista en pequeño inversor decidido a actuar en la búsqueda de una mayor independencia financiera. Nuestro protagonista es un hombre de acción que, a pesar de sus limitados recursos, parte del convencimiento de que lo importante no es lo que se tiene o lo que se hace sino lo que se hace con lo que se tiene.

Veamos cómo a través del proceso de la “acción humana.”

1.Fin. El fin que persigue el inversor mileurista es la creación de un patrimonio a lo largo del tiempo que pueda dedicar, llegado el momento, a gastos tales como la adquisición de un vehículo o una vivienda, el inicio de su propio negocio, su jubilación o cualquier otro proyecto que precise un desembolso de capital, como dar la vuelta al mundo o tomarse unas vacaciones de varios años. O simplemente como fondo de emergencia para paliar o, en su caso, eliminar adversidades varias de la vida.

2.Valor. La creación de este patrimonio tiene un importante valor subjetivo para nuestro inversor de escasos recursos dado que lo considera como una garantía de su independencia financiera, un refuerzo de su libertad individual, así como una forma de protección ante acontecimientos futuros adversos o una mala suerte peor que la media.

3.Medios. Nuestro intrépido héroe elige como medios para lograr el fin que tiene valor para él el ahorro sistemático de un porcentaje anual de sus ingresos y la inversión de los mismos en un fondo de inversión referenciado al IBEX35. No tiene tiempo ni ganas de comprar acciones individuales. No sabe cómo hacerlo ni intención de aprender ni tampoco tiene los recursos económicos suficientes para ello. Sólo está dispuesto a pagar la comisión de gestión y no quiere ningún instrumento de inversión que le exija cantidades mínimas a mantener o aportar ni mucho menos comisiones por apertura o traspaso o de cualquier otro tipo.

4.Utilidad. Los medios anteriores son considerados por nuestro mileurista los más útiles a su propósito. Es consciente de que el ahorro implica el sacrificio de bienestar presente en aras de un mayor bienestar futuro y, además, considera a la renta variable como el mejor activo para invertir a largo plazo. Por otro lado, se ha asesorado convenientemente y llega al convencimiento de que el vehículo de inversión más adecuado para sus fines es un modesto fondo índice. Elige uno referenciado al IBEX35 puesto que a fin de cuentas se trata de un mercado lo suficientemente grande y eficiente. Aunque entiende que lo mejor pudiera ser una combinación de dos o tres fondos índice él apuesta convencido por España e ignora los convencionalismos referidos a la escasa diversificación sectorial del índice patrio. Para él es más que suficiente dado que también opina que las fuentes de ingresos de la mayoría de las empresas del mismo se hayan bastante diversificadas internacionalmente. España es tan solo la etiqueta. A nuestro hombre le gusta invertir en casa.

5.Escasez. Los recursos con los que cuenta el inversor mileurista, como bien indica su nombre, son escasos. Polémicas aparte de cuantos hay y qué porcentaje representan del total de asalariados lo cierto es que vivir con tan sólo 1.000€ un poco arriba un poco abajo no es fácil. Es difícil. Aún así, como hemos mencionado antes, dedicará un porcentaje anual de sus ingresos totales de 12.000€ al ahorro e inversión y lo hará a través de un solo instrumento, el fondo índice referenciado al IBEX35.

6.Plan. La planificación individual del proyecto de nuestro malpagado amigo consiste en lo siguiente: todos los años, a 1 de enero, invertirá una cantidad fija de dinero en el fondo índice elegido que representará un total de 600€ (o el 5% de sus ingresos anuales) y que previamente habrá ido acumulando mes a mes en cuotas de 50€ detraídos automáticamente de la cuenta bancaria en la cual deposita su nómina y acumulados en una cuenta de ahorro o en un fondo de renta fija ultraconservador. Hará esto independientemente de lo que haya sucedido en la bolsa española el año anterior o de lo que tanto medios como creadores de opinión digan o estimen que va a suceder en el futuro tanto próximo como lejano. 364 días y 23 horas al año no hará absolutamente nada. Ese tiempo lo dedicará a sus asuntos, como el mejorar su situación laboral o cualquier otro que le parezca oportuno. Una hora al año, el día 1 de enero (o el día 2) revisará su inversión y procederá a aportar la cantidad arriba mencionada.

7.Tiempo. El plan anterior lo prolongará en el tiempo revisando los resultados cada 5 años. Los fondos que invierte son considerados como no disponibles para el gasto. No va a usarlos ni a corto ni a medio plazo. Su perspectiva temporal de inversión es largoplacista. Sabe que el tiempo genera eficiencia en la asignación de precios en los mercados reduciendo la volatilidad a corto y medio plazo a mero ruido de fondo. El tiempo es un factor esencial de su plan y opera a su favor. Conoce, cuando analizó los medios para invertir, que la eficiencia general a la que tiende el mercado es muy difícil de superar según va transcurriendo el paso del tiempo. Este elemento esencial de su plan, se ve acompañado por una férrea disciplina, constancia y paciencia, tanto en la cantidad a aportar como en su regularidad, sabedor de que aquí reside su ventaja competitiva. Ganar dinero en bolsa es muy fácil técnicamente pero hacerlo con estos medios y herramientas psicológicas de temperamento y carácter es, por el contrario, muy difícil. Nuestro hombre de acción mileurista tiene pocos recursos pero una voluntad de hierro y una tozudez a prueba de pánicos y euforias.

8.Costes y beneficios. Al ahorrar nuestro mileurista renuncia a gastar dinero. El fin que persigue tiene para él más valor que el beneficio subjetivo que podría obtener gastando los 600€ en cualquier otra cosa. No cree en la tan española como nociva máxima de “que me quiten lo bailao” y prefiere reservar esos 50€ mensuales o 600€ anuales para su modesto proyecto de incremento de su menguada independencia financiera. El beneficio al que aspira es obtener una rentabilidad real, descontada la inflación, que se mueva entre un 8%-10% compuesto anual, sabedor de que eso es lo máximo a lo que puede aspirar razonablemente mediante la inversión indexada. No antes de cinco años pero sí a partir de ese momento retirará su inversión para los fines que le vengan en gana si esos objetivos de rentabilidad se cumplen. Para todo el dinero invertido en el tiempo x el momento de la desinversión será aquel en el cual la rentabilidad acumulada alcance para todo el capital aportado las cifras de entre el 8%-10% anual.

9.Racionalidad. El inversor mileurista ha seleccionado los medios que considera más adecuados para alcanzar los fines que se propone. La racionalidad o no de su plan es, sin embargo, una incógnita para el observador exterior. Sólo habrá una manera de comprobarlo y esa será a través de la materialización de un beneficio o pérdida real y su adecuación o no a los objetivos del plan. Evidentemente, el inversor mileurista estima que ha sido racional. Pero esta racionalidad es subjetiva y sólo el transcurso del tiempo y la comprobación paulatina de que su plan funciona o tiene visos de funcionar le dará o no la razón. Nada es seguro. Sin embargo, nuestro protagonista cree, tras dedicar cierto tiempo a estudiar la situación e informarse lo mejor posible, que su plan es el más adecuado para los fines que persigue y para el tiempo, medios y esfuerzo de los que dispone o está dispuesto a disponer.

10.Voluntad. A través de un acto personal de voluntad el plan trazado por el mileurista, inversor pasivo y vago ahí donde los haya, se pone en marcha. La voluntad de actuar culmina el proceso de la acción humana de nuestro indolente pequeño inversor.

En el siguiente post propondremos un ejercicio de simulación sin pretensiones de exactitud matemática. Nuestro protagonista tiene 25 años y comienza su periplo como el inversor más holgazán del mercado realizando su primera aportación el 1 de enero de 2008. Un año antes, alcanzó el culmen de su, por el momento, carrera profesional: su salario neto avanzó hasta los 1.000€ mensuales. A 1 de enero de 2014 seguirá siendo de 1.000€. La crisis no solo le ha congelado su sueldo sino que además no le ha protegido contra la siempre presente pero aparentemente invisible inflación. Dado el panorama de desempleo nacional nuestro hombre cree que ha tenido suerte dadas las circunstancias. Veremos desde un punto de vista ultraconservador cómo ha evolucionado el plan del intrépido mileurista. Además, nuestro hombre tiene un amigo también mileurista, inversor tan vago como él pero un poco más ahorrador, que seguirá el mismo plan pero con un par de matices diferentes. ¿Será el peor período para la bolsa española, 2008-2013, tan nefasto como lo parece? Pronto lo sabremos.

 

 

 

8 Comments
  1. Os quiero felicitar por vuestro trabajo y los artículos que publicáis son muy didácticos.
    Tenéis intención de abrir un fondo que lo vayáis a gestionar vosotros o realizar asesoramiento del tipo ( EAFI) porque sería muy interesante ya que lo que publicáis casa mucho con mis valores y mi manera de invertir.

    Bueno saludos y felicidades por los trabajos publicados.

  2. Buenas tardes, Gracias por el blog muy didactico. Tenia una duda que igual me podiais resolver, para esta inversión pasiva que proponeis cuales son las ventajas de un fondo indexado vs un ETF, no sería mas eficiente en terminos de coste un ETF sobre el mismo subyacente? Que opinión teneis de hacer la cartera referenciada a un indice mundial como el MSCI global o una cartera diversificada emergnte desarrollados, no pensais que la rentabilidad objetiva a largo plazo (+10 años) será pareciada 8% anualizado, no sería menos volatil?

    Muchas gracias

    • hola y muchas gracias. El fondo de inversión tiene una ventaja operativa importante sobre el ETF: se puede traspasar sin coste fiscal. tiene también otra ventaja psicológica sobre el ETF: no es en tiempo real, lo cual se adapta mejor a la psicología del inversor medio. por otro lado, la indexación tiene sentido siempre y cuando se realice sobre un índice lo suficientemente grande y que tienda a la eficiencia. el msci global es perfectamente válido. un saludo.

  3. Gracias por el blog. No sé como encontrar el siguiente artículo, que me gustaría leer. ¿me podrías poner el link?
    Desde hace tiempo soy un fanático de los ETFs, pero los del mercado español son de pena, así que tengo que recurrir a bolsas extranjeras, con los inconvenientes que conllevan. Vistos los enormes gastos que tienen los fondos españoles en general, los había descartado y ni me ocupaba de ellos, pero un día me dio por examinar los fondos indexados. Llevo más de dos semanas intentando localizar de forma ordenada fondos indexados, pero es desesperante, hay que ir uno por uno en morningstar y luego ver si se comercializan en España, para encontrarte que luego tienen comisión de suscripción o de reembolso que no figuran en Morningstar, o que ésta depende del nivel de inversión ¿me podrías indicar si conoces alguna forma sencilla de ver esos fondos? Ya te digo, lo de mirar en Morningstar por renta variable y luego ordenarlo por gastos totales es pesadísimo.
    En otro artículo tuyo, los fenómenos paranormales de … , no mencionas otro fenómeno corriente, el timo del “benchmark” o índice de referencia. En Morningstar lo ponen bien, pero hay gestoras se dice que el índice es el IBEX y luego no pagan dividendos, o sea que el índice real será el IBEX CON DIVIDENDOS NETOS, es decir te están engañando en un 3 ó 4%

  4. He visto los fondos a los que te refieres y creo que todos ellos tienen unos gastos del 1.1% lo cual, para ser de gestión pasiva, me parece muy elevado.
    En cuanto a las ventajas del fondo indexado sobre el ETF, yo que prácticamente nunca he tenido un fondo indexado y sí varios ETFs, no lo veo tan claro como tú. Este es un tema muy debatido y me gustaría poder examinar contigo este tema. Los ETFs tienen más gastos de lo que parece a simple vista.

    • Hola. Un fondo indexado donde no hay una cantidad mínima para entrar en él ni a mantener, sin comisión de traspaso ni ningún otro tipo de gasto salvo los de gestión constituye un instrumento muy flexible que se adapta a cualquier nivel socio-económico y que usado para un objetivo a largo plazo de creación de patrimonio, basado en aportaciones periódicas, agranda la democracia financiera y pone a disposición de casi todo el mundo el poder invertir aunque sea un poco. Siendo esto cierto, no lo es menos que la comisión del 1.1% es demasiado elevada según nuestro humilde parecer. Un saludo!

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