EL INVERSOR AFGANO Y LOS MONOS CON PISTOLAS

by in Cultura Financiera, Finanzas, la guerra financiera asimétrica, Opinión y Actualidad 23 agosto 2021

EL INVERSOR AFGANO Y LOS MONOS CON PISTOLAS

En el verano de 2009 un afgano y su hijo vendían en la parte militar de KAIA (Kabul International Airport) souvenirs de guerra del extinto Ejército Rojo. Tenían una amplia variedad de artículos entre los que destacaba un uniforme de piloto (probablemente de helicóptero) con no pocos agujeros de bala. Se ve que no le recibieron cordialmente en tierra. Recuerdo el lúgubre comentario de un teniente coronel norteamericano con quien por puro azar conversaba en aquel lugar: “Mañana venderán nuestros uniformes.”

Esta anécdota y alguna otra más aparece en nuestro libro, dedicado al inversor indexado, La Guerra Financiera Asimétrica. El derrotista pronóstico del militar norteamericano parece que finalmente se ha hecho realidad si bien en su primigenia formulación el factor temporal se expresaba de manera harto difusa. “Mañana.” Que terminara en esperpento chapucero tan sólo añade un tenebroso colorido a lo que para quienes por allí anduvimos hace más de una década ya teníamos claro.

EL INVERSOR AFGANO Y LOS MONOS CON PISTOLAS

La lección que los talibán nos han enseñado no es otra que la siguiente: “Tu enemigo puede ser más fuerte que tú, más rico, tecnológicamente más avanzado, estar respaldado por todas las instituciones del planeta, y aun así le puedes derrotar simplemente no rindiéndote.” Por mucho que este asunto sea tan complejo como el propio Afganistán, étnica y geográficamente un laberinto mortal, lo cierto es que esta lección es aplicable por entero al inversor indexado a largo plazo. Aunque a muchos les resultó extraño que un libro de contenido financiero se inspirara en estas experiencias lo cierto es que como inversores debemos aprender de todo lo que nos rodea. Y la guerra asimétrica es una de ellas puesto que el débil termina convirtiéndose en el fuerte a base de constancia, disciplina y paciencia, tres virtudes que todo inversor (no sólo el indexado) debe cultivar.

EL INVERSOR AFGANO Y LOS MONOS CON PISTOLAS

Aunque en Quiet Investment somos fervientes partidarios de la gestión activa siempre nos pareció pertinente el reconocimiento de las grandes virtudes y ventajas de la gestión pasiva o indexación, terminología tan polémica como las causas de la guerra afgana y la derrota occidental. No rendirse ante el mercado y todo lo que le rodea, especialmente la industria financiera, ha demostrado ser finalmente la fórmula más eficiente en términos de tiempo y esfuerzo que ha ayudado al inversor lego, especialmente a quien no quiere dedicar demasiados recursos, tangibles e intangibles, a la tarea inversora. Con esta cruda realidad lidia el inversor activo, tanto individual como institucional: con un enemigo a quien menosprecia, pero que termina derrotándole a base de tiempo y paciencia.

EL INVERSOR AFGANO Y LOS MONOS CON PISTOLAS

Ahora nos produce jolgorio ver a unos barbudos con AK47 divertirse como niños en un tiovivo, en los coches de choque o en el gimnasio del Palacio Presidencial de Kabul. Monos con pistolas podríamos tener la tentación de afirmar en tono despectivo. La misma tentación de la que peca en no pocas ocasiones la gestión activa. Sin embargo, es evidente que para el inversor conservador y no especialmente interesado en el día a día de los mercados y la selección de acciones u otros activos la práctica de la guerra financiera asimétrica le ha proporcionado grandes satisfacciones y poco esfuerzo, salvo el que requiere mantenerse estoicamente apartado de la actualidad financiera.

No hay mejor resumen de todo lo anterior que el realizado por Benjamin Graham en El Inversor Inteligente: “El arte de la inversión tiene una característica que por lo general no se aprecia. Es posible que el inversor lego obtenga un resultado considerable, aunque no sea espectacular, aplicando un mínimo esfuerzo y capacidad; sin embargo, para mejorar este nivel fácilmente alcanzable es necesaria mucha dedicación y mucho más que un ramalazo de sabiduría. Si simplemente está tratando de aportar un poquito más de conocimiento e inteligencia a su programa de inversiones, en vez de obtener unos resultados un poco mejores de lo normal, podría acabar obteniendo peores resultados que si no hubiese realizado ese pequeño esfuerzo.”

EL INVERSOR AFGANO Y LOS MONOS CON PISTOLAS

Esta advertencia, tan contraintuitiva como cierta independientemente del estilo de inversión que uno escoja, también nos enseña los límites de la indexación. Es decir, los talibán se quedarán con Afganistán, pero no desfilarán por las calles de Washington conquistando a sangre y fuego los Estados Unidos de América. Su victoria no carece de épica y mérito, de la misma manera que los resultados del inversor indexado no adolecen de un justo reconocimiento. Es un notable alto sin apenas estudiar. Pero para pasar al sobresaliente y la matrícula de honor hay que hincar los codos y trabajar muy duro por mucho que parezca que de una calificación a la otra tan sólo media un escalón. Ese escalón es tan elevado como las cordilleras que surcan la bella tierra afgana. En esa inmensidad perecieron británicos, soviéticos y ahora norteamericanos y comparsas. En esa complejidad también perecen los inversores activos.

Entre 2009 y 2012 casi he dedicado un año de mi vida a Afganistán. La primera vez, debido a las particularidades de mis tareas y el momento (verano, Ramadán y elecciones presidenciales) viví muchas aventuras y pasé más de un peligro hasta tal punto que puedo afirmar que, al menos en una ocasión, que yo esté vivo ha dependido más del azar que de la habilidad. Lo mismo que en la inversión. Otros no pueden decir lo mismo. Ahora sólo quedan recuerdos borrosos de peripecias varias, algunas temerarias e imprudentes hasta extremos que los lectores de este blog no pueden imaginar o incluso entender. Y queda también, por supuesto, el amargo sabor de la derrota, el dolor de haber perdido.

(Un día necesitaba una escalera y él me la prestó. En otra ocasión me hacía falta un café y él me lo trajo. Le eligieron a él y a sus compañeros y siempre he sentido que ocupó mi lugar cuando todo voló por los aires. DEP)

Efectivamente, nosotros teníamos los relojes, pero ellos tenían el tiempo. En esencia, lo mismo que el inversor indexado.

@mellizonomics & @quietinvestment

 

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 6 Promedio: 4.3)

Nos ayudará mucho que inviertas 20 segundos en rellenar esta encuesta.

¿Cómo nos has conocido?

4 Comments
  1. Muy interesante.

  2. Leí vuestro libro no entendiendo alguna de las comparaciones militares, tras los últimos sucesos, compruebo el sentido de vuestras comparaciones y el gran conocimiento de la guerra de Afganistan.
    Enhorabuena por el libro: instructivo, ameno y realista.

    • Hola y muchas gracias. Sabíamos cuál era el final pero durante todos estos años hemos preferido mirar hacia otro lado. Nos alegramos de que nuestro libro te haya sido de utilidad. Un abrazo.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *