LA DIFERENCIA FUNDAMENTAL ENTRE ACCIONES DE VALOR Y ACCIONES DE CRECIMIENTO

by in Cultura Financiera, Finanzas, Principios de Inversión 1 noviembre 2021

LA DIFERENCIA FUNDAMENTAL ENTRE ACCIONES DE VALOR Y ACCIONES DE CRECIMIENTO

Vamos a suponer grosso modo que por acción de crecimiento entendemos a aquella que ha funcionado mejor que la media de las acciones en el pasado y que, además, esperamos que siga funcionando mejor que esa media en el futuro. Una empresa de crecimiento será entonces aquella que crece a largo plazo más rápidamente que la empresa media, obteniendo en consecuencia una rentabilidad sobre el capital invertido superior a esa media. O, dicho de otra manera, una compañía o acción de crecimiento es la que aumenta sus beneficios por acción a un ritmo superior o muy superior al de resto de empresas o acciones y que, por supuesto, se espera que siga haciéndolo así en el futuro.

En cambio, una compañía de valor puede definirse como aquella empresa que crece a largo plazo más lentamente que la media de las empresas o que incluso presenta un crecimiento nulo. Por lo general, una acción de valor cotiza a múltiplos de valoración sensiblemente inferiores a los de las empresas de crecimiento y, en general, a los de la empresa media. Sin embargo, por algún motivo de tipo fundamental, la disparidad entre el precio de cotización y su valor intrínseco como negocio en funcionamiento es lo suficientemente elevada como para constituir una buena oportunidad de inversión, pues se espera que el mercado muestre tendencia a hacer desaparecer tales discrepancias.

LA DIFERENCIA FUNDAMENTAL ENTRE ACCIONES DE VALOR Y ACCIONES DE CRECIMIENTO

Estamos aquí ante otro tema de discusión entre inversores y teóricos: qué es una empresa de crecimiento y qué es una empresa de valor. El sempiterno qué es el value investing. Ciertamente se pueden realizar múltiples objeciones a las definiciones anteriores e incluso, dado el carácter dinámico de la economía y su naturaleza de sistema complejo, puede suceder que lo que en un momento se consideraba growth ahora pase a considerarse value y viceversa. Por si no fuera suficiente, todo el mundo tiene su propio concepto de lo que es el value investing. Nosotros usaremos los conceptos amplios anteriores por muy matizables que resulten.

Una perspectiva bastante original a la hora de definir qué es una cosa y qué es la otra consiste en enfocar la diferencia en términos negativos, es decir, desde el punto de vista de todo aquello que constituya un inconveniente probable o posible para cada tipo de acciones. Es interesante porque los desafíos a los que se enfrentan las acciones de valor no tienen por qué coincidir con aquellos a los que se enfrentan las acciones de crecimiento. Desde el punto de vista del inversor que se considere a sí mismo value o growth y maneje una cartera de acciones, concentrada o diversificada, se puede trazar una sutil diferencia entre ambos estilos de inversión que radica en quién controla el rendimiento de una cartera, value o growth.

Desde el punto de vista, por tanto, del resultado global de una cartera de inversión se afirma lo siguiente:

  1. En una cartera de acciones de VALOR las acciones PERDEDORAS son las que controlan el rendimiento total de la cartera. Ejemplo: un inversor modesto invierte 300.000€ en 3 empresas value (100.000€ en cada una). Dos de ellas obtienen unos beneficios del 50% en los próximos 5 años, es decir, un total de 100.000€. La tercera, en cambio, sufre una depreciación del 50%, o sea, 50.000€ durante el mismo período. La cartera de valores ha obtenido, por tanto, un rendimiento de 50.000€. La tasa de éxito es elevada, 2 tercios de las acciones (un 66.6%), pero las posiciones ganadoras no consiguen la rentabilidad suficiente como para compensar la única posición perdedora.
  2. En una cartera de acciones de CRECIMIENTO las acciones GANADORAS son las que controlan el rendimiento total de la cartera. Ejemplo: otro inversor modesto invierte 300.000€ en 3 empresas growth (100.000€ en cada una). En los 5 años siguientes dos de estas empresas lo pierden todo, es decir, se sufre una pérdida de 200.000€. Sin embargo, la tercera compañía multiplica por 6 su valor, convirtiendo 100.000€ en un 600.000€. Ahora la tasa de éxito es baja, un 33.3%, pero la cartera de valores ha doblado su valor, desde los 300.000€ iniciales a los 600.000€ actuales.

LA DIFERENCIA FUNDAMENTAL ENTRE ACCIONES DE VALOR Y ACCIONES DE CRECIMIENTO

Este matiz resulta muy interesante porque enlaza con la idea de las expectativas de las inversiones y de los límites de las pérdidas y de las ganancias. Queremos decir que un inversor value puede esperar cierto crecimiento de sus empresas, pero puede que no un crecimiento excepcional. Lo cual no significa que no espere una revalorización considerable. Cuidado, porque son dos cosas diferentes. No obstante, una o varias de las acciones de su cartera que sufran pérdidas elevadas o totales bien pueden lastrar su resultado global a largo plazo debido a que el tiempo no favorece en líneas generales a los negocios mediocres o normales. Por su parte, el inversor growth juega con la idea, que habría que matizar también, según la cual una acción que cotice, por ejemplo, a 10€ no va a perder más que 10€. Sin embargo, bien puede ganar no ya otros 10€ sino 100€ más, pues el potencial de las empresas de crecimiento tiende a ser muy elevado y, en este caso, el factor tiempo juega a su favor mientras la empresa conserve tal potencial. Por tanto, una sola acción con resultados extraordinarios bien podría arreglar el rendimiento global de su cartera, aunque tenga muchos perdedores.

En esta sutil diferencia entre el rol de las acciones perdedoras y ganadoras en una cartera value y growth subyace la premisa del control de las pérdidas, que teóricamente habrá de pesar más en el caso del inversor value, y de evitar la tentación de liquidar las posiciones ganadoras antes de tiempo, que también en teoría habría de importar más al inversor growth. En ambos casos, que todo lo anterior resulte cierto y sirva de orientación al inversor dependerá, como de costumbre, de sus particulares circunstancias y de lo que él entienda previamente que es value o growth. La naturaleza benévola del largo plazo en relación a la calidad de los negocios y su capacidad de crecimiento futuro sugiere que esta perspectiva no es desacertada. Lo que no sugiere en ningún caso es que un estilo u otro sea mejor o peor. Algo que depende de la ejecución.

Y del “ejecutor”, claro.

Post anterior:  LA INTRANSITORIEDAD DE LA INFLACIÓN TRANSITORIA

Fuente: “Benjamin Graham y el poder de las acciones de crecimiento”, Frederick K. Martin, Profit Editorial.

@mellizonomics & @quietinvestment

 

 

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