DESDE EL INFIERNO, ES DECIR, DESDE EL IBEX35

by in Cultura Financiera, Finanzas, la guerra financiera asimétrica, Opinión y Actualidad 12 mayo 2022

DESDE EL INFIERNO, ES DECIR, DESDE EL IBEX35

Hubo un tiempo en el cual la bolsa española fue uno de los mejores lugares del mundo para invertir, mejor incluso que el S&P 500. Mucho mejor, de hecho. Pocos lo recuerdan ya. No duró demasiado, es verdad, y lo que vino después nos ha aguado la fiesta bolsera hispánica, como vimos en el anterior post.

Volvamos a ese enfoque, al del inversor indexado español al IBEX35 de la mano del caro e ineficiente ING Direct Fondo Naranja Ibex 35 FI, pero real y accesible para cualquier mortal de la Piel de Toro, lejos de las fantasías del indexado español de los últimos cinco años que cree “haber comprado el mundo y echado a dormir” hace 200 años.

De hecho, ahora nos remitiremos al período comprendido entre los años 2008-2021, es decir, lo peor de lo peor en términos bursátiles ibéricos. Dejemos de lado el viento de cola a largo plazo del lustro 2003-2007 y hundámonos en el fango de estos 14 años.

Así le habría ido a un euro invertido en el Fondo Naranja a principios de 2008 y hasta el cierre de 2021:

DESDE EL INFIERNO, ES DECIR, DESDE EL IBEX35

Efectivamente, querido lector. El euro “no está.” Van 14 años y ese eurillo tan sólo asomó la cabecita una vez, en 2019. Bienvenido al infierno. Al infierno nominal, queremos decir.

El infierno “real” descuenta la inflación, de media anual en estos 14 años de un 1.45% según el IPCA, muy moderada para los altos estándares hispánicos. Así que las cosas quedan de esta manera tan apocalíptica:

DESDE EL INFIERNO, ES DECIR, DESDE EL IBEX35

¿Se puede sobrevivir en un entorno bursátil así donde en 14 años se pierde casi el 25% de lo invertido el primer año en términos reales? A esa pregunta nos responde de nuevo el inversor que realiza aportaciones periódicas anuales por importe de 1.200 € o 100 € mensuales. Y esto es lo que pasa:

DESDE EL INFIERNO, ES DECIR, DESDE EL IBEX35

Que todavía respira. Es verdad que en 2008 y 2010-2012 estará en negativo, es decir, lo aportado será menor que lo obtenido. Sin embargo, por difícil que sea de creer terminará 2021 con beneficios. En total habrá aportado 16.800 € y tendrá unos insospechados beneficios de más de 2.200 €, más de un 13%. Sobre el papel al menos. O sea, nominalmente.

Descontemos ahora la inflación:

En este caso no sólo afrontará 2008 y 2010-2012 con pérdidas sino también 2018 y 2020. Sin embargo, vuelve a terminar en positivo, aunque con resultados pírricos. No obstante, no deja de ser increíble. Nadie lo cree. De estos 14 años, nada más ni nada menos que 8 ejercicios terminan en rojo en términos reales (6 en términos nominales). Más de la mitad de los años este inversor lo ve todo negro. Rojo queremos decir. Y, aun así, está vivo. Y ha conseguido el milagro de conservar indemne su capital y ahorro. Queremos decir con esto que incluso en la bolsa española parece haber funcionado la disciplina de la indexación. Y el período no es fácil.

Sin olvidar que el instrumento elegido para invertir es un robo a mano desarmada, con unos gastos corrientes del 1.11%. Es más, de media anual, el Fondo Naranja lo hace peor que el índice en 1.17 puntos porcentuales:

¿Qué podemos aprender de todo esto? ¿No inviertas en el IBEX35? Puede ser. Pero también que el mercado de valores de un país como España, es decir, un mercado desarrollado en un país de la Unión Europea, no tiene por qué ser necesariamente un mercado perdedor al 100%. Si nos ceñimos al objetivo de conservar el valor de nuestro ahorro incluso la bolsa española, en esta su peor época histórica, lo logra. Siempre y cuando realicemos aportaciones periódicas o DCA (Dollar Cost Averaging), una técnica de inversión muy sensata y sencilla, aunque psicológicamente exigente, y apelemos después, por supuesto, al largo plazo.

El lector puede pensar que apenas se ha ganado dinero y, efectivamente, poco o casi nada se ha ganado. Pero todo es una cuestión de expectativas. Si el inversor quiere proteger su ahorro y ese era su objetivo, no puede decir que no lo ha logrado. Si quería más, hubiera debido acudir a otros instrumentos e índices.

Pero lo cierto es que, por increíble que parezca y por difícil que resulte de creer, el inversor ha conservado lo que tenía en el lugar menos inesperado de todos. Lo cual tiene más mérito del que creemos e ilustra las bondades de la inversión bursátil a largo plazo apoyadas en la técnica del DCA, que, si bien no hace milagros, será lo que más se le parezca.

Viva España, ¿no?

@mellizonomics & @quietinvestment

La Guerra Financiera Asimétrica: Manual práctico de inversión indexada

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