¿DEBO VENDER MIS ACCIONES DE TESLA PORQUE ELON MUSK PAREZCA ESTAR COMO UNAS MARACAS?

by in Finanzas, Opinión y Actualidad 7 noviembre 2021

¿DEBO VENDER MIS ACCIONES DE TESLA PORQUE ELON MUSK PAREZCA ESTAR COMO UNAS MARACAS?

En la parte final de la magnífica Casino, el célebre film de Escorsese sobre los chanchullos de la mafia en Las Vegas, los grandes capos ven comprometida su posición debido a las constantes meteduras de pata de sus incontrolados subordinados. Ya frente a un tribunal, viendo que su futuro podría ser la cárcel, aprovechan un receso en el juicio para decidir a quién se “elimina” o no, pues hay demasiada gente “metida en el ajo” y tarde o temprano, por el motivo que sea, alguien terminará hablando. Nombran, entonces a Andy Stone, uno de sus principales cabecillas en el negocio de los casinos. Cada gran capo expresa su opinión, positiva y a favor de que Andy no sea “eliminado.” Es un buen chico, un tipo de fiar, no hablará, es duro de pelar, un antiguo marine. Así hasta que le toca el turno a Remo Gaggi, el principal capo del grupo, quien sentencia lacónicamente el futuro del marine Andy: “¿Por qué arriesgarse? Al menos, así lo veo yo.”

¿DEBO VENDER MIS ACCIONES DE TESLA PORQUE ELON MUSK PAREZCA ESTAR COMO UNAS MARACAS?

Hace no mucho, Elon Musk, el presidente y CEO de Tesla, el hombre más rico del mundo, el empresario más disruptivo del momento, el visionario por antonomasia, y un montón de cosas más, se despachaba en Twitter con la siguiente encuesta:

¿DEBO VENDER MIS ACCIONES DE TESLA PORQUE ELON MUSK PAREZCA ESTAR COMO UNAS MARACAS?

El lector ya debe estar familiarizado con este asunto puesto que Musk y sus intervenciones mediáticas no acostumbran a pasar desapercibidas: así, el astronauta billonario propone una votación en la que pregunta a “las masas”, al vulgo, si debe o no vender el 10% de sus acciones en Tesla. Esta extraña proposición, por llamarla de alguna manera, deriva de la polémica existente en Estados Unidos respecto a si “las ganancias no realizadas” sirven de medio de evasión fiscal a la amplia pléyade de multimillonarios que pueblan el país y quizá también a quienes no son tan multimillonarios.

La verdad es que Elon podría haber averiguado fácilmente la opinión de sus acólitos sobre las propuestas fiscales chorras de los políticos norteamericanos formulando una encuesta en otros términos más convencionales y, por supuesto, menos mediáticos y sensacionalistas. Pero todo parece ser demasiado tibio para él y, mucho nos tememos, que cada vez todo sea “demasiado poco” para sus fans boys. En el ínterin Elon ha conseguido que todos los “don nadie” de Fintwit se sientan importantes proporcionándoles la sensación de que han tomado “parte en algo” y de que “son alguien.” Muchos de los accionistas de Tesla parecen tener también esa sensación. “Formamos parte de algo grande.”

Sin embargo, para el inversor de tipo fundamental (no para otro tipo de inversores quienes atenderán a otros criterios) conviene recordar lo que Charlie Munger entiende que son los cuatro puntos que Berkshire Hathaway toma en consideración a la hora de adquirir una empresa:

“Tenemos que lidiar con negocios que somos capaces de comprender y luego, una vez que superamos ese filtro, tenemos que tener un negocio con algunas características intrínsecas que le den una ventaja competitiva duradera, y después, por supuesto, preferiríamos ampliamente una directiva con mucha integridad y talento, y luego, finalmente, no importa lo maravillosa que sea la empresa, no vale un precio infinito, por lo que tenemos que tener un precio que tenga sentido y brinde un margen de seguridad debido a las naturales vicisitudes de la vida.”

Como el inversor particular de tipo fundamental que mora en Fintwit parece “conocer bien la empresa” y “conocer bien el negocio” de Tesla es de suponer que la parte acerca de la “directiva con mucha integridad y talento” también la domina a la perfección. Para eso ha leído las tesis de inversión de los gestores que han comprado acciones de Tesla y se ha visto los vídeos correspondientes de Youtube. De qué otra manera podría sino prever el futuro de un sector en disrupción y valorar acertadamente la ventaja competitiva duradera de Tesla y el precio de sus acciones. El resto de dudas, de haberlas, se resolverán en la Wikipedia para quienes no hayan tenido tiempo ni ganas de leerse las biografías de Musk.

Incluso para sus hagiógrafos más fanáticos y leales debería parecer que la última propuesta del fundador de SpaceX está un poco fuera de lugar. Quizá alguno se pregunte incrédulo: “Oye tío, ¿pero tú estas bien?” Claro que si se trata de adoradores poco importa lo que su ídolo haga: siempre encontrarán la manera de justificar cualquiera de sus ocurrencias. No obstante, ni el sentido común más elemental ni lo que uno espera como buena gestión de una empresa casan demasiado bien con esta estrafalaria propuesta de Musk, que no está muy claro qué quiere demostrar, salvo el “lo hago porque puedo.”

Quizá Musk debería recordar que no está por encima de determinadas cosas, a las que quieras o no debes tener en cuenta por mucho que no las respetes. No está por encima, por ejemplo, del “poder”, por muchos millones que valgan sus acciones. Ni lo estará, llegado el caso, por encima de la SEC, con la cual acabará inevitablemente teniendo algún problema porque hay gente que “no sabe parar”, que cree que “como antes no ha pasado nada, nada pasará ahora”, hasta que finalmente “pasa” porque termina metiendo la pata de verdad ya que cada “apuesta” nueva es mayor que la anterior y entonces todo se torna como cuando uno se despierta de repente, es decir, en malestar y sudores fríos. Y para el pequeño inversor, en agonía. Todos conocemos a alguien así, pero por algún motivo nos cuesta creer que una persona con talento innegable y visión disruptiva que ha triunfado en la vida alcanzando metas de gran valor, como Musk, pueda comportarse así. Llámenos anticuados a los de Quiet Investment, pero nosotros somos incapaces de procesar la última boutade de Elon. Sinceramente creemos que un gestor o un propietario responsable no actúa de esa manera, creyéndose por encima del bien y del mal y al margen de lo que suceda con las cotizaciones de su propia empresa, pudiendo afectar negativamente a miles y miles de pequeños accionistas.

Remo Giggi no sabe si Andy Stone hablará o no. Pero sí sabe que “Andy sabe.” Puede confiar en él porque tiene buenas referencias o bien optar por la solución más sencilla, esto es, “eliminarlo” y “no arriesgarse.” Si el inversor particular que haya tenido la fortuna o el skill (o ambas cosas) de obtener buenas revalorizaciones gracias a sus acciones de Tesla pensara como Remo, vendería esas acciones, pagaría sus correspondientes impuestos a Hacienda y se olvidaría de una vez por todas de las preocupaciones inherentes que los exabruptos de Musk causan. Hay miles y miles de empresas dirigidas por miles y miles de directivos competentes y discretos.

La genialidad o la tenencia de una visión superior pueden ser una bendición o también la antesala de la locura. Así que, llegado el momento, ¿por qué arriesgarse?

@mellizonomics & @quietinvestment

 

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2 Comments
  1. En relación a la última salida de Elon Musk, debería preocupar mucho a los accionistas de Tesla. Esta fuera de control y puede hundir a esa empresa. Lo recomendable es ir vendiendo algunas acciones porqué la bonanza terminará cuando la competencia se active al 100%.

    • Hola Antonio. Efectivamente, creemos que “la última” de Elon debería preocupar a sus accionistas. Pero nosotros no pensamos que Musk esté loco o no pueda ser un visionario, un genio o un gran empresario. Lo que sostenemos es que no lo sabemos y, por tanto, como Remo, para qué arriesgarse. Veremos lo que depara el futuro a Tesla y sus accionistas. Saludos cordiales.

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