by in Cultura Financiera, Finanzas, Opinión y Actualidad 10 junio 2021

¿CÚANTO TIEMPO TIENE QUE PASAR TRAS UN DERRUMBE BURSÁTIL PARA RECUPERAR MI DINERO?

Se trata, por supuesto de una pregunta de muy difícil respuesta por no decir casi imposible. Es verdad que existen numerosas estadísticas históricas relativas a este asunto, aunque no es menos cierto que referidas al mercado norteamericano a través de la performance del SP500 TR, es decir, en dólares y, si se ofrecen resultados en términos reales, atendiendo a la inflación en Estados Unidos.

Por otro lado, si bien es verdad que los datos históricos son muy útiles, constituye a su vez un hecho que de poco sirven a efectos prácticos si en la vida real el inversor no hubiera tenido la oportunidad de indexarse al índice bursátil de referencia, en este caso el SP500 TR. Quiere esto decir que es muy interesante saber, por ejemplo, cuánto tiempo tardó el SP500 TR (reconstruido históricamente) en recuperar los máximos de 1929. Sin embargo, la posibilidad real de indexare para el gran público no comienza hasta que en 1976 aparece el Vanguard 500 de la mano de John Bogle. La popularización de la indexación también es un fenómeno relativamente reciente y mucho más en España. Por eso nos ceñiremos a los datos del SP500 TR a partir del año 2000.

Sin ánimo de ser exhaustivos ni tajantes en un asunto en el cual no se puede (o no se debe) ser ninguna de las dos cosas, usaremos los resultados del Vanguard U.S. 500 Stock Index Fund Investor EUR Accumulation tamizados por la inflación en España de acuerdo al IPCA para plantear un primer escenario, que denominaremos el más pesimista.

En esta primera aproximación podemos ver que una cantidad hipotética de euros invertida a comienzos del año 2000 no se recuperaría, en términos reales, hasta el año 2015 aunque más bien habría que señalar 2016 si asumimos un coste más realista para el inversor español que supuestamente hubiera podido invertir en el Vanguard 500 en euros. Estamos hablando de 17 años, ni más ni menos. Una auténtica barbaridad de tiempo:

¿CÚANTO TIEMPO TIENE QUE PASAR TRAS UN DERRUMBE BURSÁTIL PARA RECUPERAR MI DINERO?

Mejor le hubiera ido al inversor de principios de 2001, quien hubiera tardado “sólo” 15 años en recuperar su dinero, en 2015. El de comienzos de 2002 tan sólo 13, en 2014. En cambio, los inversores que hubieran invertido a principios de 2003, 2004 y 2005 tardarían 10 años los dos primeros y 9 el tercero, si decidieran permanecer invertidos más de 5 años. El de 2003 lo recuperaría en 2011 y los de 2004 y 2005 en 2012.

Por tanto, digamos que, en el peor de los casos, si tomamos este supuesto como el “peor de los casos”, el inversor se enfrenta a períodos de espera que pueden moverse entre 15-20 años o entre 10-15. Que no es poco.

Usando un ejemplo más reciente, pero de duración suficiente, centrado en el mercado español de productos financieros, podemos valorar el tiempo de espera observando los resultados del popular y veterano ING Direct Fondo Naranja Standard & Poor´s 500 FI, que ofrece resultados por años completos desde 2006 hasta 2020. Este ejemplo, además, hubiera podido ser perfectamente real para un inversor español, no como el primero, mucho más teórico, aunque ilustrativo.

En tal caso, el inversor del año 2006 recupera su dinero en 2013, tras una espera larga de 8 años, pero menos traumática que la del anterior ejemplo:

¿CÚANTO TIEMPO TIENE QUE PASAR TRAS UN DERRUMBE BURSÁTIL PARA RECUPERAR MI DINERO?

El inversor de principios de 2007 tardará 7 años en recuperar lo invertido y el de 2008 tardará 6. Ambos lo conseguirán también en 2013.

Resulta peligroso asumir que en el futuro se repetirán los ciclos del pasado y más aún asumir a su vez que las debacles bursátiles serán seguidas irremediablemente por vigorosos movimientos al alza de las cotizaciones, sugiriendo al inversor que todo se soluciona con tiempo y paciencia. Es probable que exista un gran componente de verdad en esta afirmación, pero tal hipótesis no es más que un escenario general y plausible que de ninguna manera atiende a las particulares circunstancias de cada inversor, como, por ejemplo, en qué momento de su vida inversora se encuentra. Algo de lo que no nos debemos olvidar puesto que el Excel lo aguanta todo pero los inversores no aguantan casi nada.

De todas maneras, por decir algo, señalaremos que tras el hundimiento de la bolsa quizá el inversor no deba hacerse ilusiones respecto a la rapidez con la cual recuperará su dinero. Digamos que un buen escenario seria aquel en el cual tarda más de 5 años, pero menos de 10 y está más cerca de los 5 que de los diez. Un escenario malo es aquel en el cual tarda entre 10 y 15. Finalmente, un escenario pésimo es el que lo aboca a esperas que se muevan entre 15-20 años.

Evidentemente, esta es una valoración subjetiva y el lector bien puede opinar que tardar más de 5 años, pero menos de 10, quedando más cerca de los 5 que de los 10, no es para nada un escenario bueno sino pésimo. Lo cual implicaría que nuestro escenario pésimo sería para él lo más parecido al apocalipsis. Se trata de un asunto donde prevalecerá la percepción particular y subjetiva de cada uno en función de sus concretas circunstancias personales, conocimiento y experiencia.

El período 2000-2020 es muy ilustrativo para el inversor porque ofrece una amplia gama de “tiempos de espera.” En todo caso, recordemos una vez más que el ciclo alcista iniciado en 2009 puede llevar a los inversores a la errónea conclusión de que se han superado definitivamente las debacles bursátiles y que en todo caso a lo único que deberá hacer frente en el futuro es a meras correcciones de mercado que, a su vez, se superarán intra-anualmente. El cerebro humano tiende a proyectar hacia el futuro la tendencia reciente del pasado y cuanto menos reciente sea esa tendencia más tenderá a proyectarla.

Esperemos que este ejemplo, que no es tan reciente en términos bursátiles, le ayude a vislumbrar diferentes escenarios de espera y a mantener la calma cuando finalmente le haga falta mantenerla. Asimismo, cabe recordarle que no sólo se puede invertir en acciones y no sólo se puede invertir de manera indexada.

A Roma se puede ir por muchos caminos y de diferentes maneras. Puede que en todas las rutas haya que esperar, pero no necesariamente ha de ser esa espera simultánea, que es lo que importa.

@mellizonomics & @quietinvestment

 

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