¿COMPRAMOS CARO Y VENDEMOS BARATO CUANDO NOS INDEXAMOS?

by in Cultura Financiera, Finanzas, Opinión y Actualidad, Principios de Inversión 17 enero 2021

¿COMPRAMOS CARO Y VENDEMOS BARATO CUANDO NOS INDEXAMOS?

La inversión a través de fondos índice que replican la rentabilidad general ofrecida por un mercado determinado ha venido a democratizar el mundo de la inversión y las finanzas. Pero la indexación no deja de ser una estrategia más de inversión, probablemente astuta y muy eficiente si arrojamos en su balanza el coste que supone y el esfuerzo que conlleva para el inversor, ambos muy reducidos. No obstante, como toda estrategia de inversión, nos plantea numerosos interrogantes y no tanto relativos al fondo en sí de la estrategia sino al hecho de que esta se popularice y se ponga de moda. Ambos términos, “popularización” y “moda”, siempre nos han parecido peligrosos a la hora de invertir y quizá convenga enfocarlos, al menos, con cierta prudencia. De ahí que nos preguntemos si la indexación no constituye una forma poco inteligente de invertir, dinero “tonto” que, paradójicamente, acaba siendo menos tonto que otro dinero con pretensiones de mayor inteligencia. También nos hemos preguntado si esta popularización de la indexación no incrementa el riesgo de la propia estrategia. Lo cierto es que para ambas cuestiones no faltan respuestas taxativas y las más tajantes procederán la mayor parte de las veces de los nuevos conversos de esta eficaz estrategia de inversión. Nosotros no tenemos, desafortunadamente, respuestas tan tajantes y sí, en cambio, preguntas de doble filo para las cuales dudamos, incluso, que exista respuesta.

Sin ir más lejos, la que da título a este post. ¿Se enfrenta el inversor indexado a la tendencia de los fondos a comprar caro y vender barato? ¿No es este, irónicamente, el mismo comportamiento que los inversores individuales intentan evitar comprando un fondo indexado? ¿No podría suceder que, en lugar de cumplir con su objetivo, la estructura y la popularidad de los fondos indexados garanticen que, finalmente, las acciones se compren a un precio superior al que compraría un inversor prudente, y que se vendan con una pérdida injustificada?

Es obvio que el inversor indexado quiere estar totalmente invertido en los valores que componen el índice en todo momento para igualar el rendimiento de ese índice. Una acción que se agrega al índice como reemplazo de otra que lo abandona debe comprarse inmediatamente por cientos o quizás miles de gestores de carteras indexadas. Sin embargo, incluso las acciones de gran capitalización tienen una liquidez limitada en un momento dado. Debido a la liquidez limitada, el día en que se agrega una nueva acción a un índice, su precio puede aumentar apreciablemente a medida que los instrumentos indexados se ven forzados a comprarla. Sin embargo, nada fundamental ha cambiado: nada hace que esas acciones valgan más hoy que ayer. No obstante, los inversores están dispuestos a pagar más por esa acción solo porque se ha convertido en parte de un índice.

Para el stock picker, la exclusión de una acción determinada del NASDAQ o del SP500 no es una preocupación práctica real. Mientras que muchos inversores a menudo temen que sus acciones sean expulsadas de los grandes índices, lo cierto es que otros inversores pueden comprar y vender esas acciones sin problemas. Cualquier aumento en el margen de oferta y demanda de una acción se podría manejar, además, mediante órdenes limitadas, si bien puede existir un pequeño coste adicional debido a la reducción de la liquidez. Sin embargo, las acciones también se ven perjudicadas cuando son expulsadas de un índice, ya que los instrumentos indexados están obligados a vender a la vez.

Por otro lado, las acciones de pequeña capitalización tienen buena reputación por lograr mejor rentabilidad que las de gran capitalización a largo plazo.  Pero es que también existen índices de small y micro caps en los cuales podrían surgir problemas adicionales para sus potenciales inversores indexados. Las acciones de pequeña capitalización suelen tener una liquidez limitada, e incluso una pequeña cantidad de actividad de compra o venta puede influir en gran medida en el precio de mercado. Cuando fondos indexados de acciones de pequeña capitalización reciben más capital, sus compras pueden hacer subir los precios; cuando experimentan reembolsos, sus ventas podrían bajarlos. ¿Se compra de esta manera inevitablemente alto y se vender bajo?

Claro que también se puede argumentar que no necesariamente un inversor ha de comprar caro y vender barato por el simple hecho de estar indexado. Por ejemplo, quien por azar o buen criterio invirtiera en marzo de 2009 una buena cantidad de dinero en un fondo índice referenciado al SP500, difícilmente podría ser acusado de “comprar caro.” Si hubiera vendido casi 12 años después, en diciembre de 2020, nadie podría reprocharle el haber vendido barato.

Sin embargo, el inversor indexado apunta quizás a períodos más largos de permanencia y se apoya en las compras periódicas. Quien comenzó a invertir en 2009 y ha continuado comprando participaciones posteriormente siguiendo su plan de compras periódicas programadas es indudable que habrá estado comprando más caro a medida que las cotizaciones han ido aumentando. Si, además, estas cotizaciones han crecido debido a una retroalimentación del índice a causa de los buenos resultados anteriores, ¿no sería posible que, en el porvenir, si atendemos al criterio según el cual la rentabilidad futura es una función del precio pagado en el presente, los resultados obtenidos tiendan a ser cada vez menores? Y al aumentar tanto el número de inversores indexados, ¿qué ocurrirá si muchos de ellos deciden vender independientemente del entorno macroeconómico y de los motivos particulares de cada uno? ¿Hay respuesta para estas preguntas?

No lo sabemos. Este es un escenario nuevo. Es evidente (o hasta hace no tanto lo era) que comprar caro y vender barato no puede proporcionar a largo plazo buenas noticias. Es lo contrario de lo que se supone debe hacer un inversor hábil. Falta saber si la indexación, en conjunción con otros factores de consecuencias impredecibles, como unos tipos de interés perpetuamente bajos e incluso negativos, han modificado el concepto de “caro” y “barato” hasta tal punto que estemos hablando de reliquias del pasado.

Ojalá tuviéramos la respuesta.

@mellizonomics & @quietinvestment

* En la elaboración de este post hemos usado, entre otros, material procedente de este artículo

 

 

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2 Comments
  1. Buenas Santiago y David. Excelente análisis. Añadir que recientemente leí un artículo en el que exponía también algunas otras problemáticas de los fondos indexados, como el tener un porcentaje muy significativo en empresas competidoras o limitaciones al replicar exactamente un índice por tener obligación de hacer una OPA. Saludos

    • Hola Fran. Muchas gracias. La verdad es que el tema empieza a desbordarnos. Creemos que hay demasiadas posturas en uno u otro sentido y que, en muchas ocasiones, pueden pecar de tajantes. Lo único cierto a nuestro modo de ver es que la indexación se ha popularizado y está de moda y que esta situación plantea un escenario del cual es muy fácil pontificar en una u otra dirección. Lo difícil es saber qué va a pasar porque se trata de un escenario nuevo, sin precedentes en el pasado en los cuales buscar una guía. Nosotros, desafortunadamente, tenemos más preguntas que respuestas. Saludos cordiales.

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