Sin miedo al sesgo de proximidad

by in Cultura Financiera 5 julio 2017

La gestión pasiva ha obtenido unos resultados significativamente mejores que la gestión activa durante los últimos diez años a pesar de que actualmente tengamos razones de peso para pensar que esta performance cambiará de manera relativa en los próximos ejercicios a favor del bando activo. Morningstar España tiene la gentileza de convertir la anterior afirmación en contrastable gracias a su excelente buscador rápido de fondos.

Así, de 2.240 fondos de inversión de gestoras españolas existen 639 con más de diez años de vida. La comparación de la rentabilidad obtenida a tal plazo parece no dejar lugar a demasiadas dudas:

Así, en décima posición se encuentra una indexación general, el ING Direct FN S&P 500 y en la segunda plaza una indexación sectorial, el Bankinter EEUU Nasdq 100. Parece difícilmente rebatible, pues, que la victoria se alza del bando de los indexados.

Sin embargo, no se puede decir lo mismo si atendemos a los fondos de gestoras españolas centradas en la Renta Variable España. En este supuesto la búsqueda arroja un total de 106 fondos de los cuales 52 presentan resultados a más de diez años. Ahora, las cosas cambian. Y cambian para bien de la gestión activa:

En este caso las diez primeras posiciones están copadas por alternativas de gestión activa y hay que bajar al puesto número 20 para encontrar, por ejemplo, al equivalente del ING Direct FN S&P 500, para España: el ING Direct FN Ibex35.

Se sostiene con razón que el sesgo de familiaridad representa un peligro cierto para el inversor. De acuerdo con este sesgo el comprador de acciones peca de exceso de confianza y seguridad con todo aquello que le resulta familiar debido a que la proximidad le genera una sensación de conocimiento que resulta ser finalmente falsa o al menos bastante inexacta. Parece ser incluso que el inversor sobrepondera las acciones de su propio país en comparación a las de otros en lo que se ha denominado como sesgo nacional, que no deja de ser una variante del sesgo de familiaridad.

No obstante, habría que señalar que lo visto antes respecto a los resultados de los gestores españoles en relación a todas las categorías de inversión y después a la categoría de Renta Variable España apuntan a que tal sesgo nocivo no lo es tanto como pueda parecer. Gestores activos de prestigio han señalado que cuanto más se alejan geográficamente de su país y continente peor resultan sus análisis y, en consecuencia, sus resultados.

Puede que podamos achacar a la gestión activa española unos resultados poco vistosos en comparación a la pasiva si nos atenemos al cómputo global de categorías de inversión. Pero no es verdad que se pueda acusar a nuestros gestores de hacerlo peor que el mercado español porque en este caso los datos desmienten tal afirmación. También es cierto, sin embargo, que el fondo de ING indexado al IBEX35 obtiene un meritorio 20º puesto, superando a 32 rivales y con tan sólo 10 fondos que lo superen por más de un 1%.

Dicho de otra manera: la gestión pasiva lo hace mejor que la activa pero menos bien cuando la activa “juega en casa.” Quizá el inversor debiera reflexionar acerca de su capacidad de obtener mejores resultados a medida que se aleje de su ámbito geográfico de referencia porque es probable que, sin caer en la tentación de adoptar una postura que conlleve un exceso de confianza, su primer círculo de competencia comience por su propia casa.

Quiet Investment, por ejemplo, está especializado en el mercado español porque al fin y al cabo es el que mejor conocemos. O, si prefiere, creemos conocer. Muchas veces nos han pedido que analizáramos compañías de otros mercados. Sin embargo, tenemos buenas razones para no hacerlo y de esto y otras cosas parecidas hablaremos en tiempos venideros.

 

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